La gran hazaña de Pizz Kiita | Aventura Tier 2 | P.R.
#8
El sonido metálico del cerrojo cerrándose a mis espaldas resonó en la habitación como si fuera el disparo de un cañón en una trinchera cerrada. Me sobresalte, pegando un brinco que me elevó unos centímetros del suelo, y quedé completamente inmóvil sobre la alfombra de lana gruesa. El calor de la chimenea encendida, sumado al ambiente oscuro y cerrado tras el descenso de las persianas blancas por las cuales entraba la luz exterior, empezó a sentirse sofocante de golpe. La oficina, que hasta hacía unos segundos parecía un lugar de trabajo más que acogedor, se transformó en una cueva oscura iluminada solamente por la luz de la chimenea y la luz de pie en el escritorio de la mujer.

Observé a Rikka Zaa moverse con una soltura que me paralizó por completo. La mujer arrojó su chaleco sobre un sillón cercano, dejando que su largo cabello negro cayera sobre sus hombros, y con una lentitud deliberada comenzó a desabotonar los botones de su camisa. Cuando sus dedos dejaron al descubierto el encaje rojo brillante de su sostén, el aire abandonó mis pulmones de manera violenta. Mi rostro se encendió en un tono rojo tan intenso que casi no se podía notar la unión de mi cabello con mi cara, colorado con colorado. Una gota de saliva se me escapó de la comisura de los labios antes de que pudiera apretar la mandíbula para recuperar el control. ¿Hay algo peor que una mujer sexy? Si, una mujer sexy y que sabe que lo es.

Intenté ponerme firme, pero mi cabeza estaba en blanco absoluto. Di medio pasito hacia atrás, chocando contra el borde de la alfombra. Mi enorme cola esponjosa se infló de golpe y los pelos se erizaron por los nervios de la situación y mis manos temblaban sin control.Casi como un niño creyendo que si se tapa la cara no lo verian, me tape los ojos con mi gorrito tratando de no ver, jalándolo hacia abajo una y otra vez para tratar de taparme los ojos.

—¡Oi!— Exclamé, intentando que mi voz sonara como la de alguien serio que no se perturbaba por esas cosas, pero lo único que logré emitir fue un chillido agudo, quebrado y completamente estrangulado por la vergüenza. —S-Señora Rikka… no debería involucrarme así con usted…. es contra nuestro reglamento y…—

Rikka claramente no prestó la menor atención a mi advertencia. Esta mujeron no es de las que escucha las reglas, si no de las que las hace y deshace a su antojo. Se sentó sobre el borde del escritorio con las piernas cruzadas, inclinando su busto hacia adelante y extendiendo su mano de uñas pintadas hacia el suelo, a escasos centímetros de mis botas, invitándome a subir a la madera. Su perfume dulce, mezclado con el olor al roble de las barricas que se filtraba a la oficina, sumado al calor del fuego, nubló el último rastro de cordura que me quedaba. Tragué saliva ruidosamente. La miré de arriba abajo, comparando la inmensidad de sus curvas con mi diminuto cuerpo.


[Imagen: imagen-2026-09-15-215016313.png]
Era más chico que la teta derecha de Rikka, ay dios mio.

—E-Este… ay que verguenza.. no se si podre... usted es mucho para…— Murmuré entre dientes con la voz temblorosa, sintiendo que las piernas me flaqueaban ante semejante monumento de mujer —Es... es demasiada torta para mi velita...—

La mano de Rikka se cerró suavemente alrededor de mi torso con la firmeza de quien reclama un botín. La despampanante me habia acorralado en el centro del escritorio, dejándome a merced absoluta de sus caprichos.

Que en paz descanse Pizz Kiita, te recordaremos como el soldado que nunca fuiste.

(Sonido ilustrativo de lo que se puede llegar a escuchar si uno se acerca a la oficina)
Pobre pizz murió por snu snu
***
El silencio se había adueñado del despacho casi dos horas más tarde. ¿Dos horas? Si, dos horas, no por nada a Pizz le decían el burro.

La leña de la chimenea se había consumido a la mitad, crujiendo con brasas anaranjadas que arrojaban una luz cálida sobre el caos en el que se había convertido el escritorio de la dirección.

Encima de la superficie de madera pulida, la pila de carpetas y documentos de exportación estaba completamente desparramada en abanico. Hojas con sellos oficiales de la vinícola yacían arrugadas por doquier, empujadas hacia los bordes por el vigoroso forcejeo que había tenido lugar sobre el mueble. Mi rifle descansaba sobre una libreta de contabilidad abierta, mientras que mi uniforme colgaba desordenado del lomo de un pesado tintero de bronce.

En medio de todo ese desorden, yacía yo.

Estaba sentado en el suelo de madera del escritorio, completamente exhausto, con la espalda recostada contra la base cilíndrica de un portalápices que me servía de respaldo. Mi respiración aún era acelerada y superficial, subiendo y bajando en pequeños jadeos mientras intentaba recuperar la fuerza en mis cortas extremidades. Me encontraba únicamente en ropa interior: unos diminutos calzoncillos blancos decorados con el estampado de gaviotas azules, perfectamente ajustados a mi cintura. Mi ushanka ya no se encontraba en mi cabeza y la verdad no podía verlo desde mi posición, si es que seguía en el escritorio.

A escasos treinta centímetros de donde yo descansaba, recostada de lado sobre una piel de oso pardo y, como no, en paños menores, descansaba la imponente figura de Rikka. La fiera empresaria lucía una sonrisa de profunda satisfacción y serenidad, respirando con calma mientras apoyaba la mejilla en una de sus manos, contemplándome con una mezcla de ¿Fascinación tal vez? Era difícil decirlo, Pizz al igual que el hombre que lo escribe, comprende poco y nada a las mujeres.

Había sido un combate extenuante, que demandó hasta la última gota de mi energía corporal. Sentía los músculos de la espalda entumecidos y la cola esponjosa totalmente despeinada y aplastada, con papeles arrugados extrañamente pegados a ella.

—Pipipipipipi...— Se me escapó del pecho una risita débil, avergonzada pero teñida de un involuntario orgullo por lo que acababa de hacer… o hacerme, mientras me pasaba el dorso de la mano por la frente perlada de sudor.
Con un esfuerzo titánico, doblé las rodillas y me estiré hacia un lado para alcanzar el borde de una de las hojas arrugadas que había quedado atrapada debajo del brazo de Rikka. Era el registro de salida de la mercancía con destino a Baterilla, con la firma del encargado del muelle en la esquina inferior. Apreté los dientes, volviendo a adoptar el ceño fruncido y mi actitud sería. Nadie en el cuartel podría  decir jamás que el soldado Kiita descuidaba sus deberes por distracciones. Aunque en el fondo deseaba que ojala lo distrajeran a menudo de esta misma forma.

—S…Señorita Ricaza… perdón… Señorita Rikka Zaa— Murmuré para mí mismo con voz ronca, acomodándome los calzones de gaviotas antes de clavar la vista en los nombres del informe. —Lamento interrumpir nuestro… digo, el momento, pero debo trabajar..— Observe los papeles frente a mi y mi cerebrito de ratón comenzó a maquinar.

Agarre una hoja con detalles de la tripulación que organizaba los envíos y a su vez ojie otra sobre los contenidos del cargamento. Era mi momento de preguntar.

—Primero... ¿de qué volumen exacto de pérdidas estamos hablando por cada viaje? Es decir... ¿s-se trata únicamente de unas pocas botellas selectas que alguien podría esconder fácilmente, o son cargamentos enteros de barriles pesados los que se esfuman? Y respecto a eso... ¿el producto que falta pertenece a su línea de licores más exclusiva y costosa, o es de la producción estándar que consumen todos habitualmente?—

Hice una pausa breve para tragar saliva, encogiendo un poco los hombros mientras mi cola esponjosa daba un pequeño latigazo nervioso contra la madera del escritorio. Baje la mirada hacia los documentos para disimular el rubor de mis mejillas y continué con el interrogatorio:

—También... eh... resultaría muy útil saber si algún competidor comercial ha empezado a vender un licor sospechosamente similar en sabor o en calidad en los puertos donde usted reporta estas pérdidas. Y por último... ¿todos los envíos afectados por los hurtos comparten exactamente la misma ruta marítima, las mismas escalas intermedias o un único destino final?— Pregunté, juntando las rodillas con timidez y esperando sus respuestas para poder trazar una hipótesis lógica sobre los responsables.

Cajita Feliz
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RE: La gran hazaña de Pizz Kiita | Aventura Tier 2 | P.R. - por Pizz Kiitta - 16-09-2026, 03:16 AM

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