[Auto T5-P.A.]El ataúd negro.
#1
República de Mogaro, Nuevo Mundo, Grand Line.
9:00 a.m., día 62 de verano, Año 18.


Aquel día era un día importante. Kisuke Kageyama, Comandante de los Ejércitos del West Blue de la Armada Revolucionaria, había tomado una decisión aquella mañana mientras desayunaba su clásico desayuno "tapa-arterias". Hoy tenía descanso de sus obligaciones como líder de los Toros Negros y máximo responsable de los revolucionarios en la República de Mogaro, pero el antiguo pescador no sabía lo que era descansar realmente. Siempre aprovechaba aquellos días con menos obligaciones para dedicarlos a su propio desarrollo como guerrero, ya fuese con el camino de la espada, entrenando sus hakis, o ampliando su control y capacidades con su fruta del diablo. Pero aquel día suponía un punto de inflexión en los entrenamientos del revolucionario. Llevaba ya tiempo focalizando sus entrenamientos en el poder de su akuma no mi, y había conseguido desarrollar algunas técnicas interesantes con su habilidad, pero siempre enfocadas al soporte y a la defensa. En su último entrenamiento con su poder de logia, su propia espada, Yamigiri, quien al final era su guía en su camino como luchador, le había insistido en que esperaba algo más de él con aquellos poderes, que lo que estaba haciendo estaba bien, pero que no podía quedarse sólo en eso. Tras mucho pensar sobre ello en interminables noches insomnes, el antiguo pescador había llegado a la conclusión de que necesitaba algo potente, útil y que pudiese ser una oportunidad de victoria en un combate.

"Pero yo soy un espadachín... lo que yo hago es luchar con mis katanas y mi destreza manejándolas..."

Aquello, estrictamente hablando, era cierto, pero realmente tener esas otras habilidades, y no aprovecharlas, podría suponer la diferencia entre la victoria y la derrota en el futuro, por lo que debía desarrollar todas sus capacidades al máximo y aunarlas de manera orgánica para convertirse en el poderoso guerrero que quería ser para la Revolución. Por lo tanto, necesitaba no depender únicamente de su habilidad con la espada, o espadas en su caso, para combatir, y sacar el máximo jugo a aquella fruta que había ingerido tiempo atrás en Sabaody era uno de los pasos a seguir para conseguir ese objetivo. Por todas esas razones, Kisuke había decidido que aquel día sería capaz de hacer algo que impresionase a Yamigiri y seguir avanzando en su progresión, ya no sólo como espadachín y guerrero, si no como usuario de las habilidades. ¿Qué era lo que iba a hacer? Ni siquiera él lo sabía aún, apenas tenía ideas vagas y que no había probado, pero sí tenía claro que cuando regresase al cuartel al atardecer, habría cumplido su objetivo del día.

"Voy a demostrártelo... lo conseguiré..."

Con esa meta fijada en su mente, Kisuke salió del cuartel, con Yamigiri en la cadera izquierda, y Benisakura y Sembonsakura en la cadera derecha, y se dirigió a su lugar habitual de entrenamiento, próximo a la cabaña de Gregory y Charlotte, a los que saludo con una sonrisa y un gesto cuando pasó por allí, aunque esta vez sin detenerse, puesto que no debía perder el tiempo. Tras un cuarto de hora de caminata, llegó a su "zona privada" de entrenamiento. En aquel claro podían verse algunas marcas de las espadas del espadachín revolucionario en las rocas y algunos troncos, así como un cierto polvo negruzco, mezclado con la arena natural, fruto del hollín de su habilidad.

"Pues aquí estamos, no perdamos el tiempo..."


Desde que Panda le llevó el periódico con la impactante noticia de Impel Down, y, sobre todo, la muerte de Viktor, a quien Kisuke consideraba su rival a batir, el antiguo pescador había encontrado una motivación extra y un impulso enorme para seguir mejorando y ampliando su poder como guerrero. Una vez hubo asimilado la muerte del albino, el revolucionario había hallado dentro de si un ardiente deseo por hacerse mucho más fuerte, ya no solo por él mismo y por la revolución, sino también por Viktor, ante la promesa de aquel duelo que el destino quiso que no fuera posible. Realmente, Viktor no era su amigo, simplemente era la persona que el antiguo pescador había marcado como su meta, como su objetivo en el camino de la espada, y ahora que no tenía ese objetivo, el aliciente era hacerse tan poderoso como pudiese y, si descubría quien le había derrotado, vencerlo él mismo, como muestra de que habría podido superar al gélido espadachín.

"Lo voy a lograr cabronazo... me haré tan fuerte que lograré vencer a quien te mató y entonces te retorcerás en el infierno sabiendo que te he superado... kuhahahaha...

En realidad, la noticia le había dolido y lamentaba la pérdida del cazarrecompensas, pero no sabía de otra forma para lidiar con el duelo. Siempre había sido así, desde la muerte de sus padres. Cuando Kisuke perdía a alguien, fijaba un objetivo en su mente para seguirlo sin descanso y complacer a los que ya no estaban. Era la manera en la que el revolucionario hacía frente a las pérdidas, como pasó con Oxxy en Mogaro, pro ejemplo, o con las desapariciones y muertes de Zorak y Comi. Al final, lo mejor para el Comandante, era mantenerse ocupado.

"Ya he perdido demasiado tiempo divagando... manos a la obra..."

Sin perder más tiempo, sacó las tres katanas y las clavó en el suelo sentándose frente a ellas en la postura de la flor de loto, cerrando los ojos y entrando, como hacía siempre en esos entrenamientos, en aquel extraño "mundo interior", donde podía enfrentarse para fortalecerse a sus propias espadas. Poco a poco, iba conectando más con Sembonsakura y Benisakura, las espadas que consiguió como botín del Conde Adam, aunque aún le seguían tratando el primero con desdén, y la segunda con frialdad. Realmente, hacía mucho que no realizaba entrenamiento con su fruta del diablo porque había estado bastante ocupado a nivel burocrático dada su posición dentro del ejército, y los pocos ratos que tenía para entrenar, los empleaba en conectar con sus nuevas espadas, a fin de cuentas, seguía siendo su principal fuente de poder, por más que fuese un usuario de logia. En cuanto "despertó" en su mundo interior, vio a los tres situados ante él, Benisakura a un lado, con cara de concentración y lista para el combate, Yamigiri en el centro con su mirada penetrante habitual, y Sembonsakura al otro, que no miraba directamente a Kisuke con un gesto altivo al que el antiguo pescador ya se iba acostumbrando. Como era habitual, Yamigiri tomó la palabra.

-Bien Kisuke... Parece que vienes con la mente dispuesta a mejorar como usuario... ¿te sientes con confianza para enfrentarnos a los tres a la vez?


Los tres al unísono desenvainaron sus katanas, y Kisuke activó al momento su kenbunshoku a nivel medio en un rango de 10 metros. A pesar de que sus katanas estaban materializadas en su forma espiritual delante de él, ya tenía conexión suficiente con ellas para poder pelear allí con ellas, por lo que materializó a Yamigiri en su mano derecha y a Benisakura en la izquierda, dispuesto a hacer frente con ellas a los ataques de los tres. Sin darles tiempo a hacer nada, Kisuke hizo el primer movimiento, plantándose ante Sembonsakura, que, como siempre, parecía en su mundo, en posición de desenvainado con la derecha en la empuñadura de Yamigiri. Aunque no podía verse, al estar la hoja aún en la vaina, Kisuke ya había imbuido la misma con su haki de armamento.

-Ittoryuu, iai: Raito Kyasuto...

Sembonsakura consiguió interponer su propia espada entre su cuerpo y la hoja de Kisuke, que brillaba negro azabache como una noche sin estrellas, sorprendido ligeramente ante la fuerza del ataque, como podía denotarse en el ligero cambio de la expresión de acelga habitual que solía tener. Agarró con fuerza la empuñadura de su espada con ambas manos y esbozó una media sonrisa sarcástica.

-No está mal para ser un pescador pordiosero... Al menos sabes como moverte...

Mientras forcejeaban, Benisakura no perdió el tiempo y se acercó a Kisuke por la espalda, dispuesta a apuñalarle, pero el antiguo pescador detectó este movimiento y levantó una nube de hollín entre ambos para impedirle la visión. Aquello no amedrentó a la mujer que agitó su katana para disipar el hollín. Era el tiempo justo que necesitaba Kisuke, que, haciendo un alarde de fuerza empujó a Sembonsakura con su katana y agarró la otra para desenvainarla y girando, interponerla entre su cuerpo y el ataque de Benisakura, consiguiendo desviarlo. Ambos hermanos le miraron seriamente, como si le viesen por primera vez. Hasta aquel momento, no habían visto de lo que era capaz el Comandante de los Ejércitos del West Blue, pero aquello no había hecho más que comenzar.

-Vamos, vamos... esto solo fue un saludo... kuhahahaha...

En ese momento, el haki de visión de Kisuke detectó un movimiento en su flanco derecho, por el que venía sigilosamente Yamigiri, pero en un alarde da habilidad, Kisuke consiguió desviar el ataque de Yamigiri hacia el lado derecho suyo con una de las espadas en un movimiento vertical ascendente, y enlazarlo con un tajo horizontal desde su izquierda hacia su derecha con la otra espada. Pero Yamigiri no era un cualquiera para dejarse afectar por aquello, por lo que, haciendo alarde de una maestría envidiable, consiguió afirmar sus pies y repeler la contraofensiva de Kisuke. El antiguo pescador tomó distancia con los tres; realmente era un reto titánico enfrentarse a ellos a la vez.


Tras unos segundos de tensión con la mirada de esos tres fija en Kisuke, se lanzaron al ataque con una velocidad envidiable. Kisuke no era capaz de desplazarse a aquella velocidad, no mientras no fuese capaz de manejar mejor su fruta, puesto que su agilidad no era su punto más fuerte, pero si podía "verlos" gracias a su haki. Aún así, tres de ellos atacando a la vez estaba resultando duro. Los frenéticos choques de espadas se sucedían en una danza de caos y muerte en la que poco a poco, y a pesar de que Kisuke estaba haciendo un gran trabajo bloqueando y desviando la mayoría de sus ataques, estaba empezando a recibir heridas. Leves, eso si, pero eran heridas al fin y al cabo, con el desgaste que conllevan. Necesitaba empezar a atacar él también, puesto que si no iba a ser imposible encontrar un hueco para hacer lo que tenía en mente. Además había decidido con quien iba a probar aquella idea, por lo que tendría que hacer algo antes con los otros dos. Mientras repelía sin descanso los ataques un plan iba surgiendo en su mente.

-Vamos Kageyama... ¿defenderte es todo lo que puedes hacer?

Sembonsakura mostró su talante habitual.

-¿Qué se puede esperar de un simple perro callejero...?

Yamigiri, parecía algo ofuscado porque, aunque notaba que la habilidad con la espada de Kisuke había aumentado, no estaba utilizando su fruta, al menos no como solía hacer, y se suponía que el objetivo de aquel entrenamiento era seguir mejorando en aquel campo. Había algo que no le terminaba de encajar a Yamigiri así que, aunque seguía atacando como los otros dos, lo hacía en menor medida y con menos ahínco, como temiendo alguna estratagema del antiguo pescador, al que, por otra parte conocía muy bien. Entonces, en un momento en el que los tres cejaron en sus ataques, Kisuke se apartó un poco para tener tiempo de realizar su primer movimiento.

-Susu no jigoku....

Incontables abrojos hechos con el hollín de su fruta cubrieron el suelo en cuarenta metros a la redonda, dibujando una mueca de frustración en Benisakura, una risa sarcástica por parte de Sembonsakura, y una mirada llena de intriga de Yamigiri, que seguía tratando de descifrar el plan de Kisuke, porque tenía claro que tenía algo en mente.

-Esto no podrá dentenernos, Kageyama... Seguiremos yendo a por ti sin tregua...

No cabía duda de que la chica tenía espíritu y no se amedrentaba ante las adversidades, por lo que, a pesar de los makibishi, siguió atacando a Kisuke con furia frenética, aguantando el dolor de las espinas de hollín que se le clavaban, ralentizando su desplazamiento en al menos medio paso. Sembonsakura por su parte, se movió con gracia y astucia esquivando los makibishi, al menos en su mayoría, y atacando a Kisuke, ambos a velocidades endiabladas. Yamigiri, parecía esperar algo, quizá el momento adecuado para atacar. Conocía aquella técnica de Kisuke, por lo que sabía que era mejor no entrar al ataque sin más.


Tras otra serie de minutos en los que intercambiaron muchísimos ataques a una velocidad de vértigo, Kisuke al fin vio una manera de seguir con lo que había planeado. Ambos hermanos, atacaron a la vez a Kisuke y este, viendo el ataque venir por su kenbunshoku, cruzó sus katanas en una postura caracterísitica.

-Nitoryuu...Arashi no nami...

Y realizó un corte descruzando las katanas que golpeó a ambos hermanos a la vez empujándolos una distancia considerable, lo cual era justo lo que necesitaba Kisuke. Haciendo un molinete con los brazos, el hollín comenzó a levantarse a su alrededor comenzando a formar una esfera en torno al antiguo pescador.

-Kakumei no bõei...

Sembonsakura lo miró con profundo desagrado y Benisakura con incredulidad, no podía creer que estuviese haciendo algo así en una pelea como aquella. La ira de Sembonsakura podía sentirse incluso a través del kenbunshoku de Kisuke.

-¿EN SERIO CREES QUE ESE CASCARÓN TE VA A PROTEGER DE MI MALDITO BASTARDO...?



Le hizo un gesto a Benisakura y ambos, imbuyendo su propio haki en sus katanas se dispusieron a atacar de nuevo al antiguo pescador, que estaba dentro de la esfera, aguardando en una postura muy peculiar, con sus katanas envueltas en haki de armamento y con el hollín que comenzaba a cubrir ambas hojas.

-Susu no koromo...

Podía sentir como ambos hermanos se acercaban a toda velocidad, pero no quería perder de su radar a Yamigiri puesto que era realmente el más peligroso de los tres. Cuando ambos hermanos estuvieron a apenas cinco metros de él, enarbolando sus katanas para hacer un ataque demoledor para destruir su esfera de hollín, Kisuke deshizo la técnica y arremetió contra ellos sorpresivamente con su técnica insignia:

-Nitoryuu nigiri... Furiko Nage...

Y lanzó el ataque mandando a ambos cincuenta metros hacia atrás fuera del radio de su infierno de hollín, pero esto no había acabado, puesto que en el momento del ataque, Kisuke había detectado a Yamigiri moviéndose a su espalda, y, como esperaba, en ese momento estaba saltando hacia él con la espada en alto dispuesto a terminar con aquello atacando a Kisuke por la espalda. Aquello era justo lo que esperaba el antiguo pescador, por lo que con una media sonrisa en el rostro, miró ligeramente hacia atrás por encima del hombro y dijo:

-Kurohitsugi...

El hollín comenzó a levantarse rápidamente, quizá no mucho aún, pero Yamigiri estaba en el aire, no tenía como huir, y el hollín le envolvió en un iron maiden que le clavó multitud de espinas e introdujo hollín en sus vías respiratorias dificultándole respirar. Cuando terminó la técnica, Kisuke estaba resollando en el suelo con el cansancio de haber enlazado tantas técnicas poderosas una tras otra, y le miraba a Yamigiri con un ojo cerrado por el esfuerzo de todo aquel combate. Yamigiri seguía tosiendo por el hollín que había tragado, pero estaba realmente impresionado. No esperaba algo así por parte de Kisuke, y mucho menos su previsión ante sus propios movimientos para saber como contrarrestar su útlimo ataque. Tras un par de minutos de recuperar el aliento, tanto los hermanos como Yamigiri se acercaron a él. Benisakura tenía una expresión distinta en esta ocasión, ¿parecía respeto? Por su parte, Sembonsakura seguía mirándole con desdén pero ahora si le miraba directamente, y Yamigiri tenía una mirada entre divertida y asombrada ante lo que el revolucionario acababa de hacer.

-Con que el "ataúd negro"... Has hecho un buen trabajo, Kisuke... Sinceramente no esperaba una técnica ofensiva con la fruta por tu parte... pero sin duda has tenido un timing perfecto... No obstante, aún quedan más cosas por hacer... no descuides tu entrenamiento...

-Te apuesto lo que quieras a que la próxima vez te sorprendo con otra cosa nueva... kuahahahaha....

Yamigiri sonrió enigmáticamente con la mirada aún más divertida si cabe.

-¿Quién sabe? Quizá la próxima vez seamos nosotros los que te enseñemos algo...

Kisuke abrió los ojos y vio que el sol estaba descendiendo ya en el horizonte. A saber cuantas horas habían pasado realmente. Tenía el cuerpo empapado en sudor, y estaba muy fatigado. Sin duda, aquel entrenamiento había sido duro, pero había merecido la pena. Se puso en pie a duras penas, se encendió un cigarrillo, y se encaminó de vuelta al cuartel, con un hambre terrible y unas ganas infinitas de una buena jarra de cerveza.

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[Auto T5-P.A.]El ataúd negro. - por Kisuke Kageyama - 15-09-2026, 05:30 PM
RE: [Auto T5-P.A.]El ataúd negro. - por PX-6 - 16-09-2026, 12:41 AM

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