Del otro lado| Social | P.R.
#1
Día 34, Año 18.
Verano.
Hora: 9:30 p.m.
Navegando hacia Isla Chika.

vestimenta




La noche sobre el mar siempre había tenido algo especial para mí, me recordaba a esos viajes largos con los que salía a pescar junto a mis hermanos y mi padre, recuerdo incluso como pasaba horas en la baranda observando el horizonte morir antes del anochecer, quizás era la inmensidad del cielo cubierto de pequeñas luces lo que atraía toda mi atención, o tal vez aquella calma que solo podía encontrarse cuando no había tierra a la vista, era el sonido de las olas golpeando suavemente contra el casco mientras avanzabamos en la planicie inmensa de aquella corriente, como una melodía constante que no necesitaba de ningún instrumento para ser escuchada, y quizás por eso me gustaba navegar.

Era simplemente dejándonos llevar por el océano mientras el barco atravesaba aquella inmensa oscuridad nocturna, y en esta noche… me encontraba sola en el camarote de las mujeres.

Merlot había tomado el control de la navegación por lo que era mi turno de descansar, Maki seguramente estaría terminando alguna de sus revisiones al barco y, por lo que imaginaba, Hyák y Barto se habrían retirado a sus respectivas habitaciones. El silencio del camarote terminó siendo incluso más profundo que el del exterior, me alejé de la ventana y terminé sentándome nuevamente en el suelo, apoyando la espalda contra el borde de la cama, como si volviese a concentrarme en algo importante.

A mi alrededor había hojas por todas partes, partituras, algunas estaban apenas comenzadas, otras tenían fragmentos tachados una y otra vez, pequeñas notas escritas en los márgenes y correcciones, que después de tanto insistir, ya ni siquiera sabía si tenían sentido salvar lo escrito. Contemplé los pentagramas durante unos segundos, y nada, la melodía seguía sin convencerme en lo más mínimo.

Dejé escapar un suspiro pesado y llevé la mirada hacia la cama, allí estaba Amphitrite, descansando dentro de su estuche abierto, como si esperara pacientemente a que dejara de darle vueltas a las cosas y volviera a tomarlo entre mis manos, quería de verdad pronto tocar música, pero no el mismo repertorio de siempre… no quería estancarme en algo sencillo y monótono.

Quería una melodía que pudiera recorrer el barco durante la noche y convertirse en mi pequeña forma de decirles “buenas noches” a todos mis nakamas, pero… cuanto más lo intentaba menos conseguía encontrar aquello que buscaba. Quizás no me faltaban ideas, quizás simplemente había dejado de escuchar mi corazón, mis emociones, ¿desde cuando me volví egoísta?, fruncí los labios y desvié la mirada — ¿Será un bloqueo artístico…?

Necesitaba despejarme, fue entonces que recordé el periódico que había comprado en el último puerto, quizás leer un rato conseguiría distraerme lo suficiente como para recobrar la inspiración perdida, busqué entre mis cosas hasta encontrarlo y comencé a pasar las páginas una tras otra.

El periódico estaba lleno de noticias que sinceramente no despertaban demasiado mi interés, Yojimbo aparecía nuevamente entre los artículos, seguido de una extensa nota sobre la muerte de un miembro de la marina, alguien llamado Tucrow, hablaban de sus recientes hazañas de sacrificio, para ser sincera… apenas comprendía que pasaba, continué leyendo sobre algo de consejo de guerra y con eso fue suficiente para desconectarme de continuar leyendo, pasé de largo, no tenía ganas de leer sobre facciones en esta noche… — Definitivamente esto no está ayudando… — Pasé a otra página, una más, otra más, comencé a hojear tan rápido que ya no leía los encabezados.

Entonces me detuve precisamente en una palabra que resaltaba entre el resto, al menos para mí… y eso era… Música.

Mis ojos se iluminaron de inmediato con esperanza, volví sobre la página y la abrí por completo, allí había un anuncio acompañado por la fotografía en blanco y negro de un hombre que llevaba unos curiosos lentes con forma de corazón y una sonrisa llena de carisma y seguridad, era imposible de ignorar, comencé a leer con atención aquel articulo.

— ¿Te sientes aburrida? — reflexioné un poco, mirando el techo unos segundos para comprobar mi estado de ánimo — Quizás un poco.. sí.

— ¿Sola?.... — continué leyendo en voz alta, me quedé pensativa mientras miraba a mi alrededor, efectivamente estaba sola. — Pues no hay nadie aquí….

Mis ojos continuaban descendiendo por el anuncio hasta encontrar una frase que me hizo detenerme, incluso parpadeé un par de veces al desconcierto… — ¿Necesitas que alguien encienda la chispa del amor?... ¿Amor?

Incliné ligeramente la cabeza, confundida, aquello no parecía tener demasiado que ver con lo que estaba buscando pero debajo de aquellas palabras apareció finalmente lo que había llamado mi atención, Garnet Matlock, la futura estrella musical… — ¡¿Es artista?! — La emoción me hizo que apretara el periódico entre mis manos, de repente, toda mi frustración de hacía unos minutos pareció desaparecer por algo más que curiosidad, era esperanza, cómo encontrar el mejor de los tesoros del planeta, alguien de mi mundo.

Seguí leyendo con tanta rapidez que casi saltaba las demás líneas, estaba el apartado de su contacto directo — ¡Aquí! — dije con una sonrisa de emoción mientras dejaba el periódico a un lado y busqué tan rápido como pude mi Den Den Mushi Visual — Solo será un momento, permíteme usarte, ¿sí? — tomé al pequeño caracol blanco y comencé a marcar los números que aparecían en el anuncio, y mientras esperaba a una señal del otro lado de la línea telefónica, me quité el sombrero y acomodé los primeros mechones de mi pelo naranja, tratando de verme presentable frente a la cámara.

Estaba a punto de hablar con una superestrella, ¿y si realmente podía ayudarme con mi bloqueo músical?, quizás pudiera contarme que hace cuando pierde la inspiración, ¿tendrá algún instrumento favorito como yo con Amphitrite?, ¿qué estilo de música será su preferido? ¿de qué manera plasma sus sentimientos en la música?, en este momento mi cabeza comenzaba a llenarse con miles de preguntas, quería saberlo todo… TODO sobre él.

El Den Den Mushi comenzó a sonar con el típico sonido de los caracoles, el tan famoso “pere, pere, pere, pere”, me quedé completamente quieta, mis ojos se fijaron en él mientras una pequeña sonrisa aparecía en mi rostro, mi corazón comenzó a llenarse de aquella extra mezcla de emociones entre curiosidad y nerviosismo.

Finalmente, cuando la llamada fue contestada… escuché el tan esperado…

Gotcha.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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Del otro lado| Social | P.R. - por Miyori Hoshino - 14-09-2026, 02:08 AM

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