[Pasado] | What? A little bunny? | [Priv. Vixen] | [+18]
#5
La ausencia de obediencia no pasó desapercibida por el yakuza, pero siendo alguien nueva por la zona no le sorprendió demasiado. Por el momento lo mejor era calmar el ambiente que, antes de llegar, pareció ser caótico. Siempre tenía que ser él quien se ensuciaba las manos con asuntos innecesarios. Dejó salir un suspiro, con el hombre todavía suplicando desde el suelo y sus dos acompañantes tratando de impedir que huyera. Claramente ellos no eran necesarios, al menos por el momento, dada la fuerza que demostraba el yakuza.

Volteó la mirada, calmado y sin prisa, apreciando la voz firme y coqueta de la mujer que, en esa ocasión, iba dirigida directamente hacia él. Ante la petición de la bebida, el camarero ni siquiera pestañeó, automáticamente comenzó a mover sus manos, trabajando en las copas que acababan de pedirte el varón y la mujer Humink. Jin, en ese momento, daba una calada, esta vez algo más larga, hacia el cigarrillo que seguía sorprendentemente impecable, habiendo terminado por completo de limpiarse la sangre del desgraciado que, al menos en su mente, había osado crear el caos en ese local.

Se adelantó a la mujer, sentándose en uno de los taburetes que había frente a la barra donde, el barman, ya tenía las bebidas listas. El whisky con tres hielos y el tequila soda al otro lado. El movimiento fue lento, medido y buscando una perfección tensa ante la presencia ahora no solo del varón, sino también de la mujer. Observó los pasos, gráciles y firmes, la coquetería en su andar, en su forma de observarlo... Pronto una sonrisa traviesa y pícara asomó de su rostro, cambiando esa frialdad por la misma sensación que ofrecía la mujer, tan bella y hermosa, frente a él. La forma de hablarle, de moverse. ¿Quién sabe? ¿Quizás podría tener algo que mejorase el mal humor de haberlo llevado hasta allí?

Hasta cuando pasó por su lado pudo descender la mirada hasta la zona inferior de su espalda, apreciando la pequeña colita de conejo moviéndose también traviesamente. No hacían falta más señales para saber él mismo que estaba en lo cierto al imaginar lo que tenía en mente. Elevó lentamente su mirada para encontrarse con los rojos ojos de la muchacha, elevando su otra mano, dejando escapar el humo del tabaco, con un par de toques sobre la barra con su dedo índice, dando una señal suficiente para que el camarero comprendiera qué era lo que buscaba. 

Apartó el cigarrillo de entre sus labios, ahora recibiendo el cigarrillo que había solicitado silenciosamente, siendo que el propio barman lo extendió hasta encontrarse en el lado de su mano el cenicero. Dejó caer la ceniza sobre él, sin apartar la mirada de la mujer ni eliminar la pícara sonrisa de sus labios, apoyando el mismo cigarrillo sobre el objeto. Estaba satisfecho, por su forma de verse, moverse, provocarlo y, por supuesto, incluso el cómo lo analizaba.

—Qué nombre más encantador el de Vixen, señorita. El gusto es todo mío.

Descendió lentamente sus ojos hacia la mano que ahora tocaba directamente la suya, en la forma en la que buscaba su... ¿pulso, quizás? Podía percibirlo, una sensación eléctrica que le daba el calor necesario para gritarle silenciosamente que probablemente esa noche le había tocado la lotería. Por el momento, y conociendo viejas experiencias, decidió mantenerse sereno, sin eliminar la sonrisa traviesa de sus labios al escuchar la explicación. Lo mejor era mantenerse profesional, y más delante de otros individuos que a saber qué podrían decir, hablar o hacer en su contra si daba un solo paso en falso. Tomó la copa de whisky, desviando ahora la mirada dando un sorbo corto hasta el hombre que le estaba señalando Vixen. Él automáticamente comenzó a negar con la cabeza, en pánico. —¡NO NO NO! ¡ESO ES MENTIRA! ¡YO NO HICE ESO! ¡ELLA ME MIRÓ MAL Y FUI POR ELLA A DARLE SU MERECIDO!

Jin apartó con suavidad la mano de Vixen, no con agresividad ni molestia, sino con una calidez lenta, calmada y suave, solo para observar al resto de los que se encontraban en el local, quienes trataban de disimular. —Me encantará ver qué opinan los testigos de esto. ¿Quién inició la pelea?

—¡No! ¡S-señor Jin! ¡Yo-...! — No hubo respuesta, ni siquiera escuchó más allá de eso, delineando con la mirada cada una de las mesas, sillas, personas que había en el entorno. El miedo podía olerse incluso más que su propio tabaco. —¿Tengo que ponerme a trabajar? — El temor se hizo entrever en el momento que el tono de su voz se volvió no solo más firme, sino que, pese a su calma, se vio una silenciosa amenaza.

—L-la señorita... estaba bebiendo tranquila... — habló finalmente una mujer de fondo, quien tenía la mirada agachada. Sus manos temblaban, luchando por mantener la calma. —Y él se le acercó... Es todo lo que... lo que sé... señor...

—¡PUTA! — Señaló a la mujer al grito ensordecedor. Jin observó entonces a los hombres, ahora viendo cómo el individuo comenzaba a correr, pero rápidamente fue sujeto por los dos hombres que lo lanzaron contra el suelo y lo sujetaron de los brazos, impidiendo que los brazos se movieran o pudiera patalear. —¡SOLTADME! ¡HE DICHO QUE ME SOLTÉIS! ¡VAIS A PAGAR POR ESTO! ¡TODAS LAS MUJERES SOIS UNAS PUTAS!

Jin, pese al enorme escándalo, se veía sorprendentemente calmado, elevando la copa hasta sus labios y dando un segundo sorbo, algo más largo que el primero antes de, finalmente, abrir su boca para volver a hablar.

—Lleváoslo. Más tarde os veré.

—¡Sí Jefe! — La instrucción velozmente fue obedecida, siendo que ambos hombres arrastraron al que había provocado ese altercado hasta el momento. Él gritaba, tratando de zafarse, insultando sin compasión ni mentalidad alguna. Incluso tras cruzar la puerta todavía se escuchó por un rato más, a medida que iba tomando las distancias necesarias hasta que, finalmente, su voz pasó de los gritos ensordecedores a voces más bajas y, finalmente, desvaneciéndose.

Descendió su copa lentamente, volviendo entonces la mirada hacia Vixen calmadamente con una alarmante tranquilidad, como si aquel show nunca hubiera existido. —Me disculpará por el disgusto que le haya podido provocar ese hombre. Tiene un problema severo de machismo del que se le fue advertido no repetir, pero parece que una advertencia no fue suficiente, señorita Vi. Procuraré que no se repita si se lo encuentra de nuevo. — Claro... “si es que volvía” algún día con sus dos pies. Volvió a mostrar su sonrisa traviesa, con los ojos fijos al cabello que acomodaba tras la oreja, el movimiento de la misma. Elegante, hermosa y encantadora en todos los aspectos debía admitir.

—No es exactamente “poner las reglas”, sino encargarme de que las mantengan.

Su voz grave y divertida escapó de entre sus labios en una risita corta, ahora siendo él quien acercó su rostro al de la contraria. Lentamente elevó su diestra, tomando uno de los largos mechones de su cabello suelto para acercarlo a su rostro, muy cerca del de ella, como si lo oliera, o besara, de un modo exquisito. —Bueno, depende de cómo me traten, puedo adaptarme, señorita Vi. ¿Qué preferiría usted? — Dejó que su hermoso cabello se deslizara de entre sus dedos con suavidad, sin apartar la mirada de los ojos ajenos.

—Dígame usted. ¿Prefiere ser infractora o cumplidora? Se me da bien tanto castigar como recompensar, dependiendo de sus gustos.

La picardía y el doble sentido estaban claros en su voz, apartando suavemente su mano, apoyando su codo sobre la barra. —Puedo recompensarla por las molestias, por supuesto, si así lo prefiere. — Reconocía un no como respuesta, a diferencia del sujeto anterior, él sí sabía aceptar un “dejar en paz” o un “no” como respuesta. —Le garantizo que será inolvidable.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
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RE: [Pasado] | What? A little bunny? | [Priv. Vixer] - por Onizuka Jin - 13-09-2026, 08:53 PM

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