(Past | Dharma) Quiero estar en tus zapatos.
#6
No había mucho que opinar sobre el resto del mundo y sus etiquetas estúpidas; los títulos de pirata, marine o cazador eran solo un sinsentido para la sociedad, pero eran opio para la gente común. Lo único real era el verdadero poder y la dirección que tomaba este. Escuchar la rabieta de Hien ante la mención de otras mujeres y su sutil amenaza de muerte hizo que las comisuras de mis labios se tensaran en una sonrisa cínica, cargada de una fría diversión. Sus ojos escarlata, grandes y expresivos, delataban ese coraje tan suyo, tan desprovisto de los rodeos inútiles que yo tanto despreciaba en los seres mundanos. Sin duda alguna ella era especial, no solo para este mundo tan aburrido, también lo era para el espadachín.

Me detuve a mitad del camino, justo bajo la sombra que proyectaba la marquesina  de una antigua edificación de madera, parecía un tipo de restaurante o bar, no es que pensara entrar ahí, además de que el no tomaba alcohol, tampoco quería estar rodeado de personas con indoles de pelea, no por ahora. Al compartir nuevamente el espacio con la peli rosada, permitiendo que la notoria diferencia de estatura volviera a encuadrar. Los orbes verde oscuro, en esa mirada  de apariencia desinteresada y cansada, descendieron hasta clavarse en sus pupilas rojizas. No había prisa en el rostro del pelinegro, simplemente  tenía su manera de ser y con ella se permitía ser más accesible.

|¿Otras mujeres?... Brooo, asumes que tengo tiempo para perder el tiempo Hmmp... | Exhalé una risa nasal, muy tenue, que apenas rompió la rigidez de mi voz gravosa. | El  gran mar de allá afuera está lleno de vasijas de carne idénticas, criaturas débiles con mentes ruidosas... ninguna de ellas posee un espíritu que valga la pena observar, y menos que intente seguir el filo de mis espadas. No confundas mi curiosidad por el mundo con la falta de criterio... Hien...|

Dharma extendió de nuevo su diestra con sutileza, rozando tenuemente  con el dorso de sus dedos la mejilla izquierda de ella; un gesto que expresaba la tranquilidad y confianza que solo Hien le hacía sentir en medio de este extravagante mundo. Al pelinegro le agradaba su actitud retadora,  esa mezcla de fiereza inquebrantable y vulnerabilidad que parecía florecer únicamente cuando estaban a solas. Para él, la existencia de Rui era la sutil y agradable excepción a su regla de indiferencia.| El talento...  siempre que hay alimentarlo y mi camino hacia el poder apenas comienza. |Reanudó la marcha, invitándola con un sutil ademán de la cabeza a seguir pegada a su brazo  mientras dejaban atrás el bullicio de los dojos circundantes.

|Así que quita esa cara de molestia, arrugar la nariz no te queda bien. Sé de un lugar con unas aguas termales bastante tranquilas en esta isla y un buen baño caliente nos ayudará a relajar los hombros... a quitarte ese cansancio de anciana lenta, Jahjahjah... A mí tampoco me vendría mal un descanso. |Ajustó sus brazos en una posición natural, estirándose un poco con lentitud y disfrutando de su propia libertad bajo la brisa de la Isla Karate. Dharma no tenía intenciones de revelarle aún el peso total del rastro de sangre que había dejado atrás con el grupo eclesiástico, ni los métodos peligrosos y poco éticos que requería su propio llamado a la conquista. Ella lo conocía a la perfección y sabía de lo bueno y lo malo de lo que él era capaz de ejecutar. Caminando a su lado rumbo a los baños termales, el espadachín experimentaba una paz que hacía meses no sentía, sabiendo que mañana, una vez que los músculos de Hien hubiesen descansado del viaje, verían qué tanto había mejorado el filo de su katana frente al suyo y como seguían sus convicciones en el camino de la espada.
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RE: (Past | Dharma) Quiero estar en tus zapatos. - por Dharma - 12-09-2026, 09:41 PM

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