[Presente Relativo]El Informe Pelícano
#2
Bambú se encontraba en la biblioteca todavía. Estaba tomando notas y disponiendo la información de una forma más profesional que una simple acumulación de datos sin hilo alguno que las una. Se trataba fundamentalmente de la información que había averiguado sobre la naturaleza de los hakis en su verdadero máximo nivel y la habilidad que demostró el conde Adam en su encuentro con él. En el informe, Bambú detallaba las características más importantes de cada uno de los tres hakis en su versión avanzada para que Kisuke tuviera una referencia escrita a la que regresar cada vez que quisiera. Sobre el periódico no escribió nada, porque tampoco estaba seguro de que su comandante no hubiese devorado ya las noticias y si no era así le llevaría directamente su propia ejemplar del periódico para que pudiera leerlo y comentarlo con él en vivo y en directo. Cuando remató el informe, este ocupaba alrededor de dos carillas de hoja de papel. Había condensado lo suficiente los datos como para que se entendieran perfectamente una vez Bambú los acompañase con su propia erudita reflexión. Además, con el tamaño del informe no le resultaría difícil a Kisuke releer algunos fragmentos que quisiera consultar por cualquier motivo. Después de todo, era breve. Se levantó de su mesa satisfecho y se encaminó hacia la ventana con el informe enrollado junto con el periódico en su mano izquierda. Desde la torre del castillo de Mogaro en la que se encontraba la biblioteca, Ciudad Kamome brillaba con su esplendor matutino. En la distancia, a unos cuatrocientos metros, descollaba de entre las casas, grandes y pequeñas, un cuartel. ¿Estaría Kisuke ya en su despacho? Eso era algo fácil de averiguar.

Bambú cerró los ojos durante unos instantes, concentrándose en su energía espiritual. ¿Hasta dónde llegaría con su haki de observación? Nunca lo extendía hasta el máximo, pero últimamente se sentía más fuerte, más capaz que nunca. Abriendo repentinamente los ojos con un gesto serio, expandió su percepción extrasensorial todo lo posible en una esfera que se extendía en todas direcciones a la misma apabullante velocidad. Bambú empezó a percibir las auras de todos los mogarienses que se encontraban en el radio de su kenbunshoku, brillantes y pálidas, como estrellas en un cielo nocturno. Y allí, a 421 metros, en el interior del cuartel y seguramente en lo que debía de ser su despacho, estaba el aura de Kisuke. Se trataba de una llama brillante de color verde que alumbraba como un faro el horizonte. No identificaba por ningún lado el aura violácea de Shirohime ni los colores difusos de Kelvin. Estarían entrenando, esperaba Bambú.

Abrió la ventana con su mano derecha y apoyó su pie izquierdo en el borde de la misma, flexionándose hasta apoyar el pecho sobre su rodilla. —La percepción bien, casi 800 metros. —Se decía a sí mismo, desactivando su kenbunshoku después de tamaña proeza. —Veamos la movilidad... —Levantó ambos brazos hacia delante, extendiéndolos todo lo que pudo antes de llevarlos bruscamente hacia atrás doblando las articulaciones de los codos para coger impulso y pegar un salto especialmente potente hacia el horizonte de Mogaro. Su cuerpo surcó el cielo una distancia de 125 metros antes de empezar a descender en parábola hacia el suelo, avanzando otros 10 metros pero perdiendo altura en el proceso. Una vez en el suelo, justo a las puertas del castillo y al inicio de Ciudad Kamome, Bambí volvió a impulsarse con la misma técnica, saltando de nuevo 135 metros, esta vez a poco más de cuatro metros sobre el aire y surcando las calles de la ciudad como un misil. A su paso volaban las servilletas de las mesas de las cafeterías, se caían los sombreros de los transeúntes y se sacudían los puestos de venta de los comerciantes. Un segundo aterrizaje le dejó con el cuartel a plena vista al final de la calle, pero aún podía dar algo más de sí. Una vez más, Bambú volvió a saltar y recorrió la calle principal de Mogaro a algo de más altura, surcando el cielo por encima de las casas para maravilla u horror de sus conciudadanos. Un último aterrizaje le dejó a poco menos de 20 metros de su destino. —Ni tan mal, honhonhon. —Y de buen humor, se adentró en el edificio del cuartel y se encaminó hasta el despacho de Kisuke. La puerta estaba entreabierta, signo quizás de que Kisuke esperaba su visita, así que llamó a la puerta un par de veces por cortesía y la abrió del todo, ejecutó el protocolario saludo revolucionario con su lengua bien estirada y cerró la puerta al cruzar el umbral de la misma.

—Comandante, traigo un informe sobre las extrañas facultades del difunto enemigo del pueblo Adam y las noticias. Si no las ha leído todavía le recomiendo que les de una buena lectura. —Anunció el panda, dejando tanto el informe en la mesa como el periódico encima del mismo. —Me alegro de que ya esté sentado, porque lo va a necesitar. —Y dicho lo cual, se sentó en una de las sillas delante de su comandante y aguardó expectante su reacción.

Datos
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 14210 + 0 = 14210
Energia: 9663 - 280 = 9383
Espiritu: 3905 - 651 = 3254


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RE: [Presente Relativo]El Informe Pelícano - por Max D. Bambú - 12-09-2026, 11:17 AM

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