11-09-2026, 10:12 PM
La brutalidad del golpe había sido sin medida. ¿Por qué estaba actuando de esta manera? Fácil de responder: estaba todavía enojada, primero porque le interrumpieron el sueño, y luego porque le habían robado. ¿Cuál sería el desenlace de todo esto? Probablemente Devon quedándose con el botín luego de darle una paliza al único que quedaba consciente, o con vida.
No es que antes no hubiese matado gente, sólo que no lo haría por una estupidez como esta pero dicen que los sentimientos a veces son más fuertes que la razón. Ahora mismo parecía esa situación.
Largó un suspiro casi que de relajación al terminar el golpe, como un toro largando vapor por los orificios nasales luego de haber estado cabreado todo el día. Observó como el tipo que había golpeado salía volando y chocaba contra su compañera, dejándolos sin reacción casi que en seguida. Al que se había llevado el puñetazo, ya no respondía y el otro estaba a punto de tener el mismo destino. Sin embargo, aún quedaba una rata por atrapar.
Cuando vio a un tercero salir de la nada, su reacción no fue suficiente para detenerlo pero por la diferencia de tamaño, en su mente no era nada más que un mosquito al cual debía aplastar. Sintió un dolor suave en la pierna, no lo suficientemente fuerte como para inhabilitarle caminar, así que sonrió cuál sádica y cargó con el lado opuesto al cual había lanzado el golpe anteriormente.
Aprovechó cada particular de su ser en aquel movimiento. Desde el puñetazo, todo pasó muy rápido. Golpeó, el tipo salió volando y antes que pudiera hacer algo, recibió un golpe, así que por la inercia del movimiento de la grandota de Devon, lanzó un golpe desde abajo contra la mandíbula del único que quedaba en pie.
¿Eso fue todo? - comentó un poco desilusionada de sus ladrones - A ver si encuentro no sé, una botella de vino por lo menos entre toda la mierda que robaron... - suspiró por la nariz y empezó a mirar para todos lados a ver que encontraba y por supuesto que también revisó a los malhechores a ver si tenían cosas de valor encima.
No es que antes no hubiese matado gente, sólo que no lo haría por una estupidez como esta pero dicen que los sentimientos a veces son más fuertes que la razón. Ahora mismo parecía esa situación.
Largó un suspiro casi que de relajación al terminar el golpe, como un toro largando vapor por los orificios nasales luego de haber estado cabreado todo el día. Observó como el tipo que había golpeado salía volando y chocaba contra su compañera, dejándolos sin reacción casi que en seguida. Al que se había llevado el puñetazo, ya no respondía y el otro estaba a punto de tener el mismo destino. Sin embargo, aún quedaba una rata por atrapar.
Cuando vio a un tercero salir de la nada, su reacción no fue suficiente para detenerlo pero por la diferencia de tamaño, en su mente no era nada más que un mosquito al cual debía aplastar. Sintió un dolor suave en la pierna, no lo suficientemente fuerte como para inhabilitarle caminar, así que sonrió cuál sádica y cargó con el lado opuesto al cual había lanzado el golpe anteriormente.
Aprovechó cada particular de su ser en aquel movimiento. Desde el puñetazo, todo pasó muy rápido. Golpeó, el tipo salió volando y antes que pudiera hacer algo, recibió un golpe, así que por la inercia del movimiento de la grandota de Devon, lanzó un golpe desde abajo contra la mandíbula del único que quedaba en pie.
¿Eso fue todo? - comentó un poco desilusionada de sus ladrones - A ver si encuentro no sé, una botella de vino por lo menos entre toda la mierda que robaron... - suspiró por la nariz y empezó a mirar para todos lados a ver que encontraba y por supuesto que también revisó a los malhechores a ver si tenían cosas de valor encima.
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