11-09-2026, 07:22 AM
Kisuke estaba incrédulo, tratando de aguantarse la risa, ante la reacción de la joven al ver que estaba manchada con hollín. El antiguo pescador estaba en lo cierto cuando asumió que hacer algo así provocaría a la chiquilla, lo que no esperaba, era esa histeria desmedida. Sin duda, aquello podía ser un buen punto para tratar de comenzar a forjar su espíritu de combate. Era una buena oportunidad y además le estaba sirviendo mucho aquel entrenamiento para ver donde estaban los puntos flacos de la muchacha. Como parecía evidente, aún no tenía muchas cartas con su akuma no mi más que utilizar un poco el hielo que genera a su favor, y, con aquella técnica de la bala de hielo, no era suficiente. Por otro lado, disociaba demasiado. No le desagradaba su personalidad, y era una chica muy divertida y alegre, pero esos momentos de dispersión podrían llegar a ser letales. Tenía que conseguir que se focalizase en la batalla y no se fuese por los Cerros de Úbeda.
-Escúchame, pajarito... Entiendo tu visión de la limpieza y la pulcritud, no creas que no... pero esto es un campo de batalla, lo mínimo que va a pasar es que te ensucies de polvo del suelo... y eso no es malo, es una prueba de que lo has dado todo de ti mismo y usado todo lo que tenías para derrotar a tu enemigo... no solo en la sangre está la gloria...
Encendió un cigarro y desenvainó a Yamigiri. Miró a Shirohime con la espada situada entre sus ojos y apuntó con la punta a la muchacha. Sonriendo de lado siguió tratando de aleccionar a la joven. De pronto se sintió muy mayor, pero apartó rápidamente ese pensamiento de su cabeza, lo importante era hacer crecer a aquella chiquilla.
-Como puedes ver, y seguro que te has fijado mucho en el tiempo que llevas aquí, mis katanas y yo mismo vamos siempre limpios y aseados... y créeme que es difícil siendo un hombre de hollín... pero eso no quita que cuando hay que bajar al barro soy el primero en dar todo...
Reflexionó unos instantes, dándole tiempo también a Shirohime a asimilar las palabras que le estaba dirigiendo. Quería que calasen hondo en el espíritu de la chica.
-¿Sabes cuál es la mayor suciedad que debe ser eliminada...? El corrupto Gobierno Mundial, que ensucia la vida de las personas de a pie para llenar de lujos la de unos pocos privilegiados, y por eso manchan el mundo con su soberbia de creerse más que los demás. Por otro lado, si tanto te molesta y horroriza ensuciarte, canaliza ese sentimiento en destruir al que te ha hecho ensuciarte, úsalo para convertirlo en poder y ataca con todo lo que tengas...
Dio una calada esperando a ver si estaba entendiendo lo que le estaba diciendo.
-Por lo tanto, focaliza tu odio a la suciedad contra la suciedad más grande... El polvo de tus manos se puede limpiar con un poco de agua... La mugre del Gobierno Mundial, por el contrario, solo podrá limpiarse sacándoles del poder...
Y dicho esto acortó la distancia con Shirohime, y, con el pulgar y el dedo corazón de su mano izquierda, puesto que en la derecha llevaba a Yamigiri, le dio un golpe en la frente con haki de armamento, una toba de las de toda la vida vaya.
-Vamos, pajarito, enséñame hasta donde llega tu odio a la suciedad...
-Escúchame, pajarito... Entiendo tu visión de la limpieza y la pulcritud, no creas que no... pero esto es un campo de batalla, lo mínimo que va a pasar es que te ensucies de polvo del suelo... y eso no es malo, es una prueba de que lo has dado todo de ti mismo y usado todo lo que tenías para derrotar a tu enemigo... no solo en la sangre está la gloria...
Encendió un cigarro y desenvainó a Yamigiri. Miró a Shirohime con la espada situada entre sus ojos y apuntó con la punta a la muchacha. Sonriendo de lado siguió tratando de aleccionar a la joven. De pronto se sintió muy mayor, pero apartó rápidamente ese pensamiento de su cabeza, lo importante era hacer crecer a aquella chiquilla.
-Como puedes ver, y seguro que te has fijado mucho en el tiempo que llevas aquí, mis katanas y yo mismo vamos siempre limpios y aseados... y créeme que es difícil siendo un hombre de hollín... pero eso no quita que cuando hay que bajar al barro soy el primero en dar todo...
Reflexionó unos instantes, dándole tiempo también a Shirohime a asimilar las palabras que le estaba dirigiendo. Quería que calasen hondo en el espíritu de la chica.
-¿Sabes cuál es la mayor suciedad que debe ser eliminada...? El corrupto Gobierno Mundial, que ensucia la vida de las personas de a pie para llenar de lujos la de unos pocos privilegiados, y por eso manchan el mundo con su soberbia de creerse más que los demás. Por otro lado, si tanto te molesta y horroriza ensuciarte, canaliza ese sentimiento en destruir al que te ha hecho ensuciarte, úsalo para convertirlo en poder y ataca con todo lo que tengas...
Dio una calada esperando a ver si estaba entendiendo lo que le estaba diciendo.
-Por lo tanto, focaliza tu odio a la suciedad contra la suciedad más grande... El polvo de tus manos se puede limpiar con un poco de agua... La mugre del Gobierno Mundial, por el contrario, solo podrá limpiarse sacándoles del poder...
Y dicho esto acortó la distancia con Shirohime, y, con el pulgar y el dedo corazón de su mano izquierda, puesto que en la derecha llevaba a Yamigiri, le dio un golpe en la frente con haki de armamento, una toba de las de toda la vida vaya.
-Vamos, pajarito, enséñame hasta donde llega tu odio a la suciedad...
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