11-09-2026, 03:39 AM
Narrador / María Merlot
Sentada.
Sobre una roca.
Esperaba.
A su nakama.
Sobre una roca.
Esperaba.
A su nakama.
Con las manos apoyadas en sus mejillas la hermosa mestiza observaba el suelo tan concentrada como si estuviera pensando en los grandes misterios del universo, y la verdad solo visualizaba al hermoso hombre de cabellera rosada, sus cálidos ojos amarillos y la amabilidad con qué siempre la trataba. Lo cierto es que lo adoraba por sobre todas las cosas y personas, aunque La Valkiria Besada por El Sol se acercaba y mucho a los sentimientos fanáticos que el médico generaba en ella. ¿Y cómo no podría? Si su hermana de otra madre había demostrado ser su mejor amiga y alguien confiable en su corazón.
En esos momentos de “calma” recordó la conversación en la habitación, y esbozo una sonrisa. Ella sabía que el sashimi y el origami no eran artes marciales, después de todo estuvo entrenando con el Maestro Bacalao suficiente tiempo para que el hombre, y sus guapos discípulos tritones, le hicieran entender que no tenía relación pero si su Algodón de Azúcar se lo explicaba tan dulcemente ¿Quién era ella para decirle que bromeaba? Nadie, obvio. Así que solo asintió y le sonrió, como el dueño de su vida que era.
En esos momentos de “calma” recordó la conversación en la habitación, y esbozo una sonrisa. Ella sabía que el sashimi y el origami no eran artes marciales, después de todo estuvo entrenando con el Maestro Bacalao suficiente tiempo para que el hombre, y sus guapos discípulos tritones, le hicieran entender que no tenía relación pero si su Algodón de Azúcar se lo explicaba tan dulcemente ¿Quién era ella para decirle que bromeaba? Nadie, obvio. Así que solo asintió y le sonrió, como el dueño de su vida que era.
¿Es mi imaginación o estas más delgada?
Y con esa pregunta, todo se fue al vacío. Si, era cierto que había dejado de comer pero considerando que su dieta era vegana, y no quería comer frutas, las opciones disminuyeron exponencialmente. Se miró el cuerpo, miró al hombre, la preocupación por preocuparlo la invadió. ¿Qué podía hacer? ¿Y si comía algo maldito de nuevo y se convertía en… un horrible caballo con alas? ¿Dónde estaban los grillos de su cabeza para espantar los pensamientos intrusivos? — ¡Si, acepto el plan nutricional y comeré más de todo! — recordó que replicó con rapidez para no inquietar al médico. ¿Tendría que comer carne? Esperaba que no pero si Hyákinthos se lo pedía, ella no podría rechazarlo, él estaba por encima de cualquier cosa en la que ella creyera o amará.
¿Lista, Merlot?
La voz del masculino la hizo levantar la vista, olvidando lo anterior. Esbozó una sonrisa, su presencia la calmaba y su belleza la embobaba — Siempre lista Algodón de Azúcar — se levantó de la roca y le hizo un corazón con las manos mientras lo escuchaba con atención — … si, si. El entrenamiento de eso que les enseñaste que no me enseñaste a mi y que quiero que me enseñes. No mucho, solo que tu eres el maestro más increíble sobre la faz de la tierra y que luces muy bien con lo que sea que te pongas. Me gusta tu atuendo de Maestro, Maestro Algodón de Azúcar — comentó con alegría perdiéndose en sus divagaciones porque la verdad no tenía ni idea que habían entrenado... ella solo quería pasar tiempo con él — ¿Tocar las nubes? ¿Sostener el Humo o el fuego? — repitió confusa inclinando la cabeza algunos grados a la izquierda. ¿Tocar una estrella contaba? Porque un guapo marine de cabellos blancos asalto sus recuerdos — ¿No? No puedes tocar algo que se escurre de tus manos… una vez vi un gato persiguiendo una luz… nunca la atrapo, es imposible tocar esas cosas, Algodón de Azúcar… ¡Y el fuego menos! … porque quema y duele — explicó sin saber bien a dónde quería llegar su persona favorita. Lo vio encendiendo un coco. La confusión aumento — ¿Qué? ¿Les enseñaste a tocar el fuego? ¿A sujetar el humo? — preguntó sorprendida mientras veía aquella fruta seca arder y el humo empezar a elevarse, el humo liberador que tanto le llamaba la atención — ¿Intentarlo? — musito viéndolo a través de la cortina de aquel elemento — Esta bien — dijo sin mostrar resistencia, las palabras del hombre eran ley marcial para ella, entonces intento sujetar el humo.
Las manos traspasaban la cortina gris.
Por más que lo intento se escurría entre sus dedos.
Continuo varios minutos.
La frustración en su cara iba poco a poco reflejándose.
Por más que lo intento se escurría entre sus dedos.
Continuo varios minutos.
La frustración en su cara iba poco a poco reflejándose.
— No quiero decir que no sea posible… — comento desanimada y con su precioso ceño fruncido — … pero parece que no soy capaz de sujetarlo… — intentaba buscar las palabras correctas para explicarle a su nakama que no estaba funcionando, quizás porque ese humo no quería dejarse agarrar — … ¿Y si lo intentamos con el fuego? — propuso porque el fuego en su mente parecía más fácil de agarrar aunque quemará..., iba a doler pero ella confiaba plenamente en él, si decía que se podía... se podía… pero con el humo no porque quizás no tenía ganas de ser manoseado por una mestiza.
INREADME
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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