Te conozco de algún lado... // P.R
#5
La mujer lo corrigió con cómo llamarla, al parecer su apellido no era de su agrado. Aquella que fuera la razón de eso no era de su importancia, pero es cierto que era curioso ver que una persona renegaba así de su nombre y aún lo mantenía firme en su identidad. - Tezca será -. Dijo el cocinero, encogiéndose de hombros y continuando la charla. - Supongo que te entiendo… Aunque ahora me haces sentir mal por haber tratado así a Runin en el combate si me dices que su pareja es quien no recibió sin problemas en su hogar -. En verdad no había lástima o dudas en su mente o su voz, ambos habían peleado con todo lo que tenían y ninguno iba a hacer las cosas diferentes solo porque el otro tuviera seres amados viendo.

“El tiempo es dinero”, una filosofía… extraña, al menos para el pirata. - El dinero consigue objetos materiales, útiles, incluso cosas sin cuerpo físico. El tiempo solo se agota, sin dar nada a cambio más que una experiencia que solo será útil si buscaste eso -. No podía comprender en que se podrían parecer las dos cosas. Aquellos con dinero no temían gastarlo si su fuente parecía inagotable, pero nadie escapaba del embrujo del tiempo, nadie podía detener esa cuenta atrás qué estaba tan destinada para aquellos que lo tenían todo como para aquellos que carecían de todo. Lo único diferente sería el viaje, pero todos terminaban en el mismo destino.

Todos, excepto él.

La rubia no tuvo miedo de prenderse de su brazo, y arrastrarlo por el lugar ante la confusión y poca acción del hombre. Parecía tan emocionada como él por encontrar un sitio donde comer, pero su pequeño recorrido los dejó a las puertas de un local que claramente tampoco estaba habilitado: las mesas ya estaban ocupadas por las sillas, uno de los trabajadores limpiaba el suelo y claramente ya era su hora de cerrar la puertas. - Este tampoco es un sitio disponible, tal vez debería rendirme por hoy y… Espera, no -. Extendió su brazo y no fue lo suficientemente rápido para detener a su compañera de aclararle al trabajador quienes eran y lo que querían. Se llevó su mano a la cara, algo avergonzado de que usara su nombre y el pequeño logro que había conseguido en los juegos para obtener algo que claramente no estaba disponible. Observó al otro hombre mientras ella avanzaba hacia el interior del establecimiento, entendiendo el cansancio que él había sufrido varias veces trabajando en ese rubro.

La gente así no era de su agrado, esos quienes obtenían lo que querían simplemente por ser como eran y no por ser cordiales. La observó un momento, mientras ella lo animaba a sentarse con ella y el trabajador simplemente se rendía. - Nada, no pediremos nada -. Se acercó a la rubia, solo para tomarla con ligereza del brazo. - Este lugar está cerrado y sus trabajadores quieren ir a casa. Que no sea tu isla no significa que debas ser grosera o esperar un trato preferencial -. No la obligó a levantarse ni a seguirlo, pero Uker si que se dirigió de nuevo hacia la puerta, no sin antes disculparse con el otro hombre por molestar en ese horario.

Dejó que la puerta se cerrara tras de sí, sin esperar a que la otra pirata lo siguiera. No era un héroe del pueblo después de todo, simplemente podía entender a un compañero de profesión y elegir no ser parte del problema.

Echó una mirada alrededor, todo comenzaba a cerrar sus puertas al público. Sin esperar más, dio un salto hacia atrás mientras hacía girar su cuerpo, su mano alcanzó el borde del muro del edificio en el que habían entrado antes, agarrándolo y usando ese nuevo impulso para aterrizar sin problemas con sus pies en el techo. Desde ahí arriba podía ver un poco más de ese espacio, y aún así la vista tampoco era alentadora. Las luces de los comercios comenzaban a apagarse, la zona que en otro momento podría estar llena de gente ahora solo era espacio para solitarios que terminaban de emborracharse o de parejas que terminaban su noche romántica al salir de un restaurante.

Todo eso le recordaba a un tiempo donde él también vivía así, trabajando hasta que el sol caía y volviendo a casa entre la oscuridad y el silencio de una ciudad que ya no sonaba tan viva como durante el día. Días donde aún podía considerarse una persona normal, días donde aún tenía una familia, días donde podía esperar de la vida lo mismo día tras día.

♬♫♪ Dicen que el ser humano ♪♫♬
♬♫♪ Valora el tiempo cuando no hay ♪♫♬

No pudo evitar empezar a cantar, como si no hubiera nadie a su alrededor.

♬♫♪ Pero juraría que disfruté ♪♫♬
♬♫♪ Cada segundito que hubo a la par ♪♫♬
♬♫♪ De tu presencia ♪♫♬

Una canción que había aprendido mucho tiempo después de que su vida cambiara para siempre, de boca de una cantante novata que vivía a base de dar pequeños espectáculos en bares a cambio de comida y algo de dinero.

♬♫♪ Esa esencia rota pero fiel ♪♫♬
♬♫♪ Que dejó tu ausencia ♪♫♬
♬♫♪ Esa ciencia loca de resolver ♪♫♬
Abrió los ojos un momento, miró hacia abajo y vio a unas cuantas personas reunidas, observándolo y esperando que siga con ese pequeño espectáculo que había iniciado de pronto.

♬♫♪ Te veo, te sueño, te extraño ♪♫♬

Ya que había llamado la atención, podía al menos cantar unos segundos más

♬♫♪ Te veo, te sueño, te extraño ♪♫♬
♬♫♪ Te veo, te sueño, te extraño ♪♫♬
♬♫♪ Te veo, te sueño, te extraño ♪♫♬

Mientras repetía esa frase una y otra vez, su mano y su mirada se alzó lentamente, hasta ver la luna y poder estirar su brazo para intentar alcanzarla sin éxito

♬♫♪ Te veo, te sueño, te extraño ♪♫♬
[Imagen: nxACuAB.png]
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RE: Te conozco de algún lado... // P.R - por Rackham Uker - 10-09-2026, 05:18 PM

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