[Fic Hasshoken] Beyblade Kagura
#1
Capitulo 28: Beyblade Kagura
Lugar: Isla de Kárate
Fecha: 49 de verano, año 18
Hora: 08:00 AM


El canto insistente de un gallo resonando en algún lugar cercano a la casa de mi abuela, fue lo que finalmente logró arrancarme del extraño sueño que tenía. Apenas abrí los ojos con lentitud cuando sentí mi garganta reseca quizás estaba roncando, quizás, no lo se. Todavía estaba atrapada entre la comodidad de las suaves sábanas de seda y el deseo de permanecer unos minutos más en la cama, algo adormilada, algo perezosa, algo ¿triste?. La habitación estaba envuelta por la cálida luz del amanecer, cálidos rayos de luz se filtraban a través de la ventana como queriendo adornar mi mundo del ensueño, bellas luces que comenzaban a dibujar sombras tranquilas sobre las paredes de madera –¿Que dia es hoy? — Ya no recuerdo cuanto tiempo he estado en esta isla, no es que me desagrada pero tenía cierto peso en mi corazón, con esos pensamiento casi sombríos permanecí inmóvil durante unos instantes sobre mi cama, observando el techo mientras intentaba reunir la energía necesaria para levantarme, el cuerpo aun me dolía levemente debido al entrenamiento excesivo de los últimos días, con un leve quejido me incorporé sobre la cama, estirando los brazos por encima de mi cabeza y arqueando ligeramente la espalda, aunque el resultado fue una nueva oleada de tensión que se extendió desde mis hombros hasta la cintura —¡Arrrggghh!--- un pequeño quejido se escapó de mi labios mientras masajeaba mi nuca con una mano —Aun estoy tensa…— Susurre intentando aliviar la rigidez acumulada en mis hombros. Sin embargo el aroma fresco de la mañana y la tranquilidad característica de aquel hogar me reconfortaba de algún modo, así que me limite a estar sentada al borde de la cama, respirando profundamente y reuniendo fuerzas para enfrentar el día que tenía por delante.

Observé las siluetas que descansaban al otro extremo de la habitación, con facciones tranquilas y respiraciones armoniosas, Nyxara y Seraphime dormían plácidamente sobre sus camas,ambas ajenas al inicio de la mañana. Debía confesar que gracias al apoyo de Nyxara me sentía mucho mejor, ella realmente era habilidosa pero no quería seguir cargándola con mis problemas ni obligarla a gastar más energías de las necesarias, pues ella tenia sus propios problemas. Con ese pensamiento en mente me levanté finalmente de la cama y avancé con pasos cuidadosos hacia la puerta, procurando no hacer ruido que pudiera despertar a mis compañeras. Al salir al pasillo, me encontré con mi abuela caminando desde el extremo opuesto del pasillo. Su semblante sereno y la calidez de su mirada me recibieron antes incluso de que pronunciara la palabra —Buenos días, querida nieta. ¿Descansaste bien? —preguntó apenas me vio. Una pequeña sonrisa apareció en mis labios; después de todo, ella mejor que nadie sabía que todavía cargaba con algo de tensión en el cuerpo —Buenos días, honorable abuela. Sí, descansé bien... supongo que venías a despertarnos, ¿no? —respondí con una voz totalmente moderada, Mi abuela siempre había sido así, una mujer disciplinada que se aseguraba de que todos comenzaran el día desde temprano, convencida de que cada amanecer trae nuevas metas por alcanzar y oportunidades que no deben desperdiciarse.

Así es, estaba a punto de despertarlas —respondió mi abuela mientras dirigía una breve mirada hacia la puerta de mi habitación, siguiendo la dirección de sus ojos dejé escapar un suave suspiro que seguramente ella escucharía, Conociéndola, sabía perfectamente cuáles eran sus intenciones —Entiendo tu filosofía abuela, pero... por hoy, ¿podrías dejarlos descansar un poco más? Han sido días muy cargados y creo que se merecen una mañana tranquila y normal —pedí con sinceridad, esperando obtener su aprobación, pues a pesar de ser alguien totalmente seria, sabia que tenia tambien un lado mas amable. No obstante , mi abuela permaneció en silencio durante unos segundos, valorando mis palabras. Aunque podía notar que la idea no terminaba de convencerla, finalmente cedió con una pequeña inclinación de cabeza. —Bueno, han sido invitadas muy atentas y respetuosas... así que estará bien...por hoy–  Aquella respuesta se sintió como una pequeña victoria para mi. Una sonrisa apareció de inmediato en mi rostro y no dude en acercarme a ella para rodearla en un breve abrazo, gesto que ella correspondió con la misma calidez de siempre. Sin embargo, apenas nos separamos, sus manos se apoyaron sobre mis hombros y su expresión adoptó un matiz más serio pero sin dejar de demostrar esa calidez con la que me crio a lo largo de los años —Pero debes visitar a Sira. Tienes que completar tu entrenamiento del Hasshoken — Apenas escuché aquel nombre cuando senti un escalofrío recorrer mi espalda de arriba hacia abajo, por instinto mii sonrisa desapareció al instante, reemplazandola por una evidente tensión que se apoderó de mis hombros, el recuerdo de aquella doncella hizo que mi ánimo se desplomara —Ah... sí... —murmuré finalmente, desviando la mirada mientras intentaba ocultar el terror que aquellas simples palabras acababan de despertar en mí.

Al retirar sus manos de mis hombros, mi abuela retomó su camino por el pasillo no sin antes dejar muy claro que debía comenzar la mañana como correspondía: lavarme el rostro, tomar una ducha y por supuesto desayunar. Según ella este día necesitaría recuperar toda la energía posible para poder resistir, así que el desayuno tendría suficiente proteína para prepararme ante la agotadora jornada que me esperaba, relativamente suspiré nuevamente mientras la veía alejarse. Sabía que tenía una deuda pendiente con la maestra Sira; pero había sido bastante clara al decirme que descansara unos días y regresará una vez estuviera recuperada, ¿realmente estaba preparada? Y ¿qué era exactamente lo que tenía que hacer?, después de tantos golpes en la cabeza mi mente había comenzado a jugarme malas pasadas, mezclando recuerdos, sueños y situaciones que parecían completamente ajenas a mi realidad. No tenía respuesta para esas dudas así que decidí dejarlo de un lado y siguiendo las instrucciones de mi abuela, me dirigí al baño para refrescarme y despejar la cabeza, después de una ducha, me lavé el rostro, me vestí con mi ropa de entrenamiento y bajé finalmente a desayunar. En la mesa me esperaba una comida preparada con cariño por mi abuela, la cual devoré procurando recuperar fuerzas, antes de marcharme, tomé unos cuantos bollos al vapor y con todo listo, emprendí el camino hacia el dojo de la gran maestra Sira.

Con un paso sumamente ligero, comencé mi andar por aquel sendero que conducía hacia una zona un poco más concurrida. A medida que anvazaba podia notar como se alzaban las casas, aquellas estructuras que parecían repetirse una tras otra, colores rusticos y diseños compactos para una mejor convivencia, todo formando parte de un paisaje que me resultaba familiar y comodo, Debia de confesar que mi cuerpo se sentía mucho más relajado después de la ducha de esta mañana; era como si el agua hubiese conseguido arrastrar parte del cansancio acumulado durante los últimos días. Sin embargo, mi mente continuaba siendo un verdadero mar de pensamientos, las dudas seguían dando vueltas en mi cabeza como un disco que repite la misma melodia, quizás todo aquello comenzaría a tener sentido cuando finalmente me encontrara frente a aquella mujer. Tal vez solo necesitaba escucharla para comprender qué era lo que realmente estaba sucediendo conmigo.

A medida que avanzaba, fui saludando a algunos civiles que me reconocían, no tanto por mi labor como marine o porque era alguien sumamente popular, sino por ser la nieta de mi abuela, una mujer sencilla pero amigas de algunos cuantos, sus rostros amables y aquellas pequeñas muestras de cariño lograban arrancarme una sonrisa por cortesía. Era agradable estar rodeada de personas que compartían mi felicidad, aunque fuera por unos instantes. No es que no quisiera a mi gente de Baterilla, pero, después de tantos años, me había acostumbrado demasiado a la soledad del dia a dia, las noches un tormento y el silencio una tortura. Poco a poco me había perdido dentro de la monotonía del deber, entre órdenes, misiones y responsabilidades, realmente amo ser marine, tengo convicción, intentó mantener la disciplina y el orgullo de portar aquel uniforme como cualquier otro soldado que ha decidido dedicar su vida a proteger a los demás. Pero, pese a todo eso, había algo que todavía me hacía sentir incompleta.

Era una sensación difícil de explicar, un especie de vacío que permanecía oculto en lo más profundo de mis recuerdos, un sentimiento que hacía peso en mi frágil corazón. Y cuando mi mente se aventuraba demasiado lejos, terminaba encontrándose con él.Una figura que se va alejando lentamente en medio de una oscuridad absoluta, mientras sus palabras me alcanzaban me hacían sentir tan vacía. Esas palabras duras que aún permanecían grabadas en mi memoria. su ausencia todavía conseguía lastimarme cada vez que recordaba su rostro —Kamui.--- frunci levemente el ceño tran pronto me di cuenta que habia llegado al dojo, me quede ahi, parada, observando el interior mientras sentia mis sentimientos chocar.

Despeja tu mente…— Tras cerrar los ojos por un breve instante, respire profundamente para luego soltar el aire y con ello frenar todos esos sentimientos que solo me llenaban de energías negativas, mi mente debía estar en armonía con mi cuerpo asi que nada de lamentaciones, nada de corajes, simplemente…demostrar que soy una ejemplar —Aquí vamos…— dándome palabras de aliento, crucé aquella entrada para dar a conocer mi presencia, sabía perfectamente dónde encontrarla.

Cuando finalmente crucé las puertas del dojo, lo primero que llamó mi atención fue la escena que que tenia frente de mí, sobre aquel amplio tatami la maestra Sira se encontraba en medio de un combate contra tres personas al mismo tiempo —Wow...--- Murmure por bajo al ver cómo se enfrentaba a sus adversarios con una tranquilidad que contrastaba por completo con la intensidad de aquel entrenamiento, ella no parecía estar luchando contra ellos, de hecho daba la impresión de estar guiándolos a través de una danza cuidadosamente ensayada, sus movimientos eran precisos, audaces y sobre todo contundentes, era impresionante la seguridad que dejaba claro que aquella mujer conocía su cuerpo y sus capacidades hasta el más mínimo detalle.

Los tres contra atacantes intentaban rodearla buscando aprovechar cualquier abertura que pudieran encontrar, estaban mas que decididos en darle un golpe a la maestra, pero ella parecía anticipar cada golpe pues apenas uno de ellos se lanzaba a golpear, ella giraba sobre sus propios pies mostrando una elegancia, inclinando ligeramente el cuerpo para dejar que el puño pasara junto a ella sin siquiera rozarla, un rostro sereno que parecia que nada le sorprendía. el atacante fue incapaz de detener su propio impulso y aquel sujeto termino por perder el equilibrio,  dando un par de pasos hacia adelante para no caer, una semi comedia que me hacia sonreir levemente.

Era como observar una corriente de agua intentando atrapar el viento, por más que los tres hombres lo intentaran, ninguno conseguía alcanzarla, ni siquiera rozarla. Los tres comenzaron a perder el ritmo, mientras Sira mantenía el suyo intacto, avanzando, retrocediendo y girando con una coordinación impecable. Desde mi punto podia ver el rostro cansado de aquellos hombres, tres sujetos de complexiones diferentes, tez blanca y cabello oscuro, ningun tenia un fisico extraordinario. Pero ignorando ese dellate uno de los combatientes volvió a lanzarse contra ella con todas sus fuerzas.

Sira aguardó hasta el último momento mientras dejaba simular una pequeña sonrisa en sus labios. Como preparándose para el mejor movimiento, sus pies se afirmaron sobre el tatami y de pronto tomó impulso, saltando de pronto delante de aquellos hombre, su cuerpo se elevó con una velocidad sorprendente que no solo me sorprendio a mi…si no que sus adversarios quedaron atónitos de lo que estaban viendo, como la furia de una bestia desatada de golpe, Sira proyecto un aura de guerra que definió el verdadero final de ese encuentro, ella giró ligeramente su cuerpo y sin más lanzó un cabezazo directo y brutal que impactó contra el hombre con una fuerza capaz de hacerlo retroceder varios metros. El golpe fue tan contundente que aquel hombre terminó llevándose por delante a sus otros dos compañeros, quienes no tuvieron tiempo de apartarse y cayeron junto a él sobre el tatami. Los tres hombres permanecieron tendidos en el suelo completamente derrotados –Que paliza…— Murmure mientras miraba cómo la maestra Sira aterrizaba con firmeza y recuperaba su postura como si aquel enfrentamiento no hubiese representado ningún esfuerzo para ella y realmente no lo fue. Todo aquello era una demostración de por qué todos respetaban a la maestra Sira. No importaba cuántos adversarios se enfrentaran a ella ni cuánta fuerza pusieran en sus ataques; al final, todos terminaban comprendiendo la misma verdad: nadie podía vencer a la maestra Sira.

¿Uhh? — La maestra levantó lentamente la cabeza, como si apenas entonces hubiese notado mi presencia en la entrada del dojo. sus ojos se encontraron con los míos y durante un instante, pareció analizarme en silencio como si tratara de recordar quien era,  De pronto una pequeña sonrisa dio a lugar mientras relajaba los hombros y llevaba una de sus manos hasta su cintura, adoptando aquella postura despreocupada que parecía tan característica de ella, ella emanaba una identidad propia a la de una reina, mientras me prestaba atención a sus pies todavía permanecían los tres hombres que acababan de enfrentarse a ella, completamente derrotados sobre el tatami mientras trataban de recuperarse, para la maestra Sira aquel combate parecía haber terminado hacía mucho tiempo de lo que realmente había empezado —Vaya, vaya… — murmuró finalmente, dejando escapar una pequeña risa mientras me observaba de arriba abajo— De tantos cabezazos, pensé que no regresarías — Su tono estaba cargado entre burla y familiaridad que hacía imposible saber si realmente estaba preocupada o simplemente disfrutaba molestarme. Sus palabras consiguieron arrancarme una expresión ligeramente incómoda, especialmente al recordar la razón por la que había terminado recibiendo aquellos golpes en primer lugar, me tense un poco pero aun así no podía mostrar mis sentimientos. La mujer inclinó un poco la cabeza, sin apartar la mirada de mí, por otra parte detrás de ella uno de los hombres intentaba incorporarse lentamente, todavía aturdido por el impacto que acababan de recibir. Sira, sin embargo, continuó ignorándolo por completo, como si aquellos tres hombres hubieran dejado de existir en cuanto mi presencia había llamado su atención.

Es suficiente por hoy…regresen en tres días —mencionó la maestra mirando por encima de su hombro derecho a los tres hombres que aún permanecían sobre el tatami. Con aquellas palabras dio por terminado el entrenamiento, haciendo que los combatientes se levantaran poco a poco y abandonaran el dojo, el silencio fue algo incomodo. Una vez que estuvieron fuera de su vista Sira finalmente relajó su postura y volvió toda su atención hacia mí, dejando escapar una pequeña sonrisa cargada de cierta burla, como si una escena de pelicula se dibujara sobre mi cabeza —¿Recuerdas lo que pasó la última vez? —preguntó, notando de inmediato la expresión de confusión que apareció en mi rostro —Ahmmm… ¿me enseñaste a dar cabezazos fuertes con el estilo Hasshoken? Y… ¿comimos bollos al vapor? —respondí después de dudar unos segundos tratando de ordenar mis recuerdos  pues no lo tenía demasiado claro que se diga; lo único que recordaba con verdadera certeza era aquel combate que había tenido para aprender la primera técnica del Hasshoken, ante mis palabras La maestra permaneció en silencio durante un instante antes de soltar una leve carcajada, llevándose una mano al rostro mientras negaba con la cabeza. —Te golpeaste tan fuerte la cabeza que comenzaste a soñar con cosas que nunca pasaron… —explicó mientras me apuntaba directamente con su dedo índice—Según tú, me conocías desde pequeña y también hablabas de un gigante que te acompaño al llegar a esta isla — Cada palabra hizo que mi rostro se encendiera de vergüenza. ¡¿Así que eso fue lo que había pasado?! ahora todo comenzaba a tener sentido para mi, esos recuerdos vagos y oscuros que no lograba entender. La manera en que Sira se reía y aquella mirada divertida, todo encajaba finalmente como un rompecabezas. Me había convencido de que aquellos recuerdos eran reales, cuando en realidad solo habían sido delirios provocados por el tremendo golpe que recibí en el combate anterior. Bajé ligeramente la mirada, completamente avergonzada, mientras ella continuaba riéndose frente a mí.

En fin, supongo que has venido para aprender la siguiente técnica del dojo, ¿verdad? —cuestionó mi maestra mientras comenzaba a aflojar su cuerpo con algunos movimientos de hombros y brazos, preparándose para lo que seguramente sería otra sesión de entrenamiento. Su expresión había cambiado por completo, aquella actitud burlona había desaparecido poco a poco, dejando paso a la seriedad que siempre adoptaba cuando se trataba de enseñarme algo nuevo, realmente es una buena maestra así que me limité a responder con un simple asentimiento y una palabra corta —Sí— dejando claro que no había venido hasta aquí para recordar las vergonzosas consecuencias de mi último entrenamiento. Por otra parte Sira permaneció observándome durante unos segundos, como si quisiera comprobar que realmente estaba decidida a continuar con este entrenamiento, una sonrisa leve apareció nuevamente en sus labios —Ese es el espíritu —respondió, adoptando una postura más firme mientras sus ojos se mantenían sobre mí. Algo me decía que aquella nueva técnica no sería tan sencilla de aprender.

Aprendiste a utilizar los movimientos básicos del Hasshoken, sin embargo, todavía queda mucho por hacer y por aprender —mencionó mi maestra con tranquilidad mientras comenzaba a caminar hacia el centro del dojo, sus pasos eran pausados, pero resonaban levemente contra el tatami haciendolo crujir a medida avanzaba. Cuando llegó al centro del dojo, se detuvo y me dejó suficiente espacio para observarla con atención, permitiéndome analizar cada uno de sus movimientos y sus palabras. La joven maestra comenzó entonces a aflojar sus brazos y hombros, realizando pequeños movimientos para liberar la tensión de su cuerpo. A diferencia del combate anterior, no parecía estar preparándose para atacar; su postura era mucho más relajada, casi despreocupada, casi sin interés.

El siguiente movimiento no consiste en dar un cabezazo como tal… —continuó, haciendo una breve pausa mientras dirigía su mirada hacia mí— Pero sí utilizarás la cabeza. Eso es absolutamente necesario — Ante sus palabras parpadeé un par de veces, tratando de encontrarle sentido a sus indicaciones. avancé unos pasos hacia ella, acercándome con la intención de observarla mejor y comprender exactamente qué era lo que pretendía enseñarme, algo me decía que debía mantener la guardia alta. Sira permaneció inmóvil, esperando pacientemente a que me colocara frente a ella. Su expresión no revelaba demasiado, aunque aquella pequeña sonrisa en sus labios me hacía sospechar que sabía perfectamente lo que estaba a punto de suceder, ¿acaso estaba buscando sorprenderme o algo? Quizás el verdadero significado de sus palabras se revelaría en cuanto comenzará la demostración. Por ahora, solo podía mantener la mirada fija en mi maestra y prepararme para aprender aquel nuevo movimiento del Hasshoken.

El siguiente movimiento consiste en clavar la cabeza en el suelo y girar como si fueras un remolino — decía tras explicar con palabras breves lo que consistia el movimiento, sin comprender la teoría mi maestra agrego mas indicaciones –Recuerda que el Hasshoken es usar las vibraciones de tu cuerpo y usar esos choques para golpear– mencionó la maestra nuevamente mientras yo seguía sin comprender del todo –Sí pero…¿cómo voy a golpear si clavó la cabeza en el suelo? – Ante mi duda parecía que mi maestra estaba decidida en darme una demostración, pues tan pronto pregunté cuando la vi cambiar su postura a combate y con agilidad brutal se lanzó hacia mi, acción que me llevó a alejarme tan pronto la vi acercarse, pero en un movimiento demasiado ágil note como su cabeza se clavó en el suelo y con una brutalidad casi impactante, comenzó a girar sobre el mismo deslizándose tan fácilmente mientras se acercaba a mi.

Mi primera opción fue esquivar el ataque,pero apenas intenté apartarme comprendí que había subestimado por completo la velocidad de mi maestra. Su cuerpo se desplazó con una rapidez impresionante, girando sobre sí misma como un remolino salvaje que parecía arrastrar todo a su alrededor, intenté seguir sus movimientos con la mirada, pero apenas tuve tiempo de reaccionar antes de sentir un fuerte impacto contra mi cuerpo, ¿una patada? ¿un puño?...no…era como una embestida —¡¿Huh?! — aquel choque consiguió hacerme retroceder varios pasos, perdiendo por completo el equilibrio hasta terminar cayendo de espaldas sobre el tatami del dojo, un fuerte quejido escapó de mis labios mientras sentía cómo el impacto recorría mi cuerpo, realmente golpeaba duro —Arrghh… — grite por bajo mientras llevaba una mano hacia mi estómago al mismo tiempo que intentaba recuperar el aliento que perdi a causa del golpe, durante unos segundos, mis sentidos permanecieron completamente aturdidos, incluso mi visión parecía haberse vuelto ligeramente borrosa, apenas podía enfocar la silueta de mi maestra. Cuando finalmente levanté la cabeza, pude observar que la maestra Sira ya había regresado a su postura anterior —Al saber cómo utilizar las vibraciones de tu cuerpo, desplazarte de esta forma te será mucho más sencillo — explicó con naturalidad mientras mantenía sus ojos sobre mí— El secreto está en no perder tu objetivo de vista — Parecía sencillo pero ciertamente dudaba de sus palabras, para mi aquello no se trataba simplemente de moverse rápidamente, sino que se trataba de usar las ondas de choque que el estilo Hasshoken me permitía generar, ¿pero cómo podía desplazarse sin perder el equilibrio?, intentando recordar y memorizar cada detalle de la demostración, tenía que conseguir que mi cuerpo respondiera antes de que mi mente tuviera siquiera tiempo de pensarlo.

Está bien… lo intentaré… —murmuré con cierta inseguridad, tratando de convencerme a mí misma de que aquello no podía ser tan complicado como parecía serlo. por otra parte la maestra Sira simplemente se cruzó de brazos mientras una amplia sonrisa se dibujaba en su rostro, ese gesto estaba lejos de transmitir confianza o apoyo,estaba segura que era de burla.Dejé escapar un suspiro y traté de concentrarme, recordando las palabras que acababa de decirme hace unos instante, debia usar las vibraciones de mi cuerpo y no perder de vista mi objetivo, solo tenía que imitarla y ejecutar el movimiento, ¿que tan difícil podía ser?, sin mas junté ambas manos frente a mi pecho en una especie de ruego, cerrando los ojos durante un breve instante, flexioné las piernas preparándome para impulsarme con todas mis fuerzas hacia el suelo —¡Vamos…! — Mi cuerpo salió disparado hacia adelante, aunque, por desgracia, aquella velocidad no fue precisamente la que había conseguido demostrar mi maestra. En lugar de deslizarme elegantemente sobre el tatami, perdí completamente el control de mi movimiento.

Mis piernas se enredaron entre sí y mi cuerpo terminó inclinándose demasiado hacia adelante —¡¿Eh?! — No tuve tiempo siquiera de corregir mi postura antes de que mi rostro impactara directamente contra el suelo. ¡PUM! El golpe resonó por todo el dojo, haciendo que durante unos segundos pareciera que hasta el aire había quedado congelado, quizás el asombro, el susto, o simplemente ¿enojo?. Permanecí inmóvil sobre el tatami, con la cara prácticamente enterrada contra el suelo, mientras un pequeño quejido escapaba de mis labios. La maestra Sira se había quedado completamente en silencio, probablemente intentando procesar lo que acababa de presenciar. Finalmente levanté lentamente la cabeza en busca del rostro de mi maestra, quien tenía la boca semi abierta.

JAJAJAJAJAJAJAJAJA

De pronto mi maestra comenzó a reírse a carcajadas altas mientras me señalaba con su dedo índice, sutilmente presionaba su estómago mientras intentaba procesar la escena que presenció hace unos segundos, debo decir que sentí como la vergüenza comenzaba a colorear mis mejillas con aquel rojo tan vivaz, haciéndome sentir imbécil y tonta –¡MA…MAESTRA!--- reproche mientras observaba cómo las lágrimas salían de sus ojos debido a la risa exagerada que no podía controlar, en un acto de oprimir su risa, se cubrió la boca tras intentar recobrar la postura seria –Perdona….esque…jajaja….me parecio comico– mencionó tras comenzar a relajarse, sacudió su cabeza para regresar a ese modo serio habitual. 


Intenta hacerlo de nuevo, concéntrate y enfócate en las vibraciones de tu cuerpo —mencionó nuevamente la maestra Sira, dejé escapar otro suspiro mientras apoyaba las manos sobre el tatami y comenzaba a incorporarme lentamente. Sentía todavía un ligero dolor en el rostro debido al golpe anterior, pero no podía permitirme distraerme por ello. Si quería aprender aquella técnica, tendría que dejar de pensar en el resultado y comenzar a comprender lo que ocurría dentro de mi propio cuerpo. Miré a Sira durante unos segundos antes de adoptar nuevamente aquella postura que me había mostrado, flexioné ligeramente las piernas y relajé los brazos, intentando sentir cada parte de mi cuerpo en lugar de forzar aquel movimiento. Las palabras de mi maestra volvieron a resonar en mi cabeza: las vibraciones de tu cuerpo. Cerré los ojos por un instante y concentré toda mi atención en aquella sensación, buscando percibir algo que hasta ese momento había pasado completamente desapercibido para mí.

Recordando el entrenamiento anterior, intenté encontrar la conexión entre aquella nueva técnica y lo basico que aprendi en el entrenamiento pasado, La primera técnica consistía en hacer un fuerte cabezazo, en donde debia concentrar las vibraciones del Hasshoken en un único punto para potenciar la fuerza del impacto. Si aquella era la base, entonces el nuevo movimiento debía seguir exactamente la misma teoría, solo que en lugar de acumular las vibraciones para golpear, tenía que utilizarlas para impulsar todo mi cuerpo —Bien… aquí vamos… — susurré, flexionando las piernas y preparando mi cuerpo para intentarlo una vez más. Tomé impulso y me lancé hacia delante, clavando la cabeza contra el tatami mientras elevaba el resto de mi cuerpo. Durante un instante conseguí mantener aquella posición, asi que rápidamente junté las manos y comencé a girar, intentando reproducir exactamente el movimiento que había realizado mi maestra. Al principio todo parecía funcionar, sentí las vibraciones recorrer mis brazos, descender por mi torso y concentrarse poco a poco en la cabeza. Mi cuerpo comenzó a girar sobre aquel punto, aumentando la velocidad hasta convertirme en una especie de torbellino que avanzaba sobre el tatami.


¡Lo estoy haciendo! —exclamé, sorprendida por haber conseguido mantenerme en movimiento. Entonces escuché la voz de Sira. —Muy bien… ahora intenta golpearme— traté de cambiar ligeramente mi dirección para acercarme a ella, pero apenas intenté modificar mi trayectoria, perdí por completo el equilibrio, el torbellino se convirtió en un movimiento descontrolado y terminé cayendo nuevamente sobre el duro tatami —¡Ugh! — gemí tan pronto cai, Sira se limitó a observarme con aquella expresión serena que comenzaba a conocer demasiado bien.

No basta con moverte —explicó mi maestra —Debes ser capaz de decidir hacia dónde vas y mantener la atención sobre aquello que quieres golpear— No pensaba rendirme después de haber conseguido siquiera una pequeña parte del movimiento, sin perder el tiempo volví a intentarlo una vez, luego otra y otra más, cada intento terminaba de una manera diferente, aunque ninguno podía considerarse exitoso, En más de una ocasión terminé dando vueltas sin control hasta quedar completamente mareada, cada caída comenzaba a enseñarme algo nuevo, poco a poco comprendía cuánto debía inclinar mi cuerpo, cuánta fuerza necesitaba para iniciar el movimiento y sobre todo, cómo debía distribuir las vibraciones para no perder el control. Sira nunca intervenía de inmediato. Dejaba que descubriera mis propios errores antes de corregirme, limitándose a darme pequeñas indicaciones cuando consideraba que estaba lista para continuar.

De pronto el entrenamiento se volvia mucho más exigente pero entendia que asi debia de ser. Ya no estaba intentando copiarla ahora esta intentado hacerlo a mi manera; finalmente comence a comprender como ejecutar este movimiento por mí misma. Sin embargo, había un problema que todavía no podía resolver del todo y era: enfocar mi objetivo. Cada vez que intentaba golpear a la maestra Sira, mi concentración desaparecía por completo. Me enfocaba demasiado en mantener el equilibrio y olvidaba hacia dónde debía dirigirme o apuntar. Después de observarme durante varios intentos, la maestra finalmente pareció encontrar una solución a mi problema, sin decir demasiado se movio hacia la parte inferior del dojo en donde abrio unas puertas corredizas, con poco esfuerzo comenzo a colocar varios muñecos de entrenamiento alrededor del dojo. Algunos fueron acomodados frente a mí, mientras otros quedaron distribuidos a diferentes distancias y ángulos. —Olvídate de mí por ahora —dijo mientras terminaba de colocarlos —Quiero que aprendas a mantener un objetivo sin perder el equilibrio --- ante sus palabras miré aquellos muñecos con cierta confusión. Parecía una tarea sencilla, pero pronto descubriría que no lo era, el ejercicio consistía en utilizar el torbellino para desplazarme entre ellos y golpear únicamente al objetivo que Sira señalara, ciertametne al principio fue un desastre, un fracaso de lo cual me sentia cada vez mas avergonzada pero aun asi me impulsaba hacia el muñeco una y otra vez, pasaba de largo o terminaba girando en círculos hasta estrellarme contra otro de los objetos. —¡Otra vez!—ordenaba Sira cada vez que fallaba, por mi parte debia obedecer hasta lograr dominar la tecnica. repitiendo la posicion varias veces, respiraba profundamente y volvía a intentarlo. Con el paso de las horas, los errores comenzaron a disminuir, ya no necesitaba pensar tanto en cada movimiento, las vibraciones empezaron a sentirse más naturales, sentia que podia dominarlo hasta ahora, como si mi cuerpo poco a poco estuviera aprendiendo a utilizarlas por instinto. Mis giros eran más estables, mi desplazamiento más rápido y sobre todo, comenzaba a mantener la mirada fija en el objetivo incluso mientras mi cuerpo giraba. Cada vez que conseguía golpear un muñeco correctamente, Sira asentía con aprobación antes de señalar el siguiente. Aquel pequeño gesto se convirtió en la motivación que necesitaba para continuar. El cansancio comenzó a acumularse en mis músculos, mis brazos pesaban y mi cabeza daba vueltas después de tantos intentos, pero no pensaba detenerme. Si tenía que caer cien veces para conseguirlo, entonces caería cien veces. Lo importante era aprender.

Casi lleve toda la mañana en aprender esa técnica, ahora me encontraba sentada sobre el tatami con el cabello hecho un lio, mi respiración era agitada mientras el sudor caia como perla sobre mis rodillas, una sonrisa se dibujo en mis labios tras haber conseguido mi cometido ---Nada mal, Kagura, lograste aprender las dos técnicas especial del dojo, no tengo nada mas que mostrarte-- menciono la maestra con orgullo, tras comenzar a caminar hacia la salida --Aun tienes mucho que aprender sobre el estilo Hasshoken, como maestra solo puedo insitarte a buscar los demas dojo, tu camino lo forjas tu misma, fue un gusto conocerte Kagura-- Con una sonrisa en sus labios, senti que ella se despidio por lo que sonrei levemente tras dejarme vencer por el cansancio, un suspiro fuerte salio de mis labios mientras miraba el tejado.

Estoy lista...para irme...--Una nueva etapa comenzaría para mi.

Técnica para aprender
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: firmakagura.gif]


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[Fic Hasshoken] Beyblade Kagura - por Kagura - 09-09-2026, 08:22 PM

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