Previamente
Sientes la brisa empujarte, las velas que tiran con fuerza de nosotros. No diré que fue un viaje sencillo, para nada lo fué. La verdad es que fue bastante intenso. Cuando me refería a que cuidaría bien del barco me refería a que yo quería manejarlo, pero por novatadas no me quisieron dejar hacerlo. No es que yo esté poniendo mis habilidades por encima de los demás, es que yo veo bastante bien de noche y él es un señor mayor y ciego de un ojo.
No es que me pusiese de mal humor, pero había manejado bastante la última vez que estuve tras de un timón y era de las pocas cosas que realmente me emocionan. No desde los cabos gemelos, desde antes, desde siempre que probé el aire fresco disfruté del aire fresco que me ofrece el estar en un barco. Desde que el señor Hoshino me dio las bases para andar en barco, yo supe que siempre seré un gran maestro del timón y de la navegación. Ya tendré la oportunidad de demostrarles y ellos verán lo excelente que soy, nunca querrán que más nadie esté tras la navegación del Wu Wei. Es más, si se descuidaban le cambiaría el nombre al Dojo Mojo Eco House. Domeh. Mientras más lo pienso mejor me lo parece.
Cargar el barco fue cosa sencilla y de minutos, asistir con nudos de amarres sencillos. Alsitarnos, colaborar con una pronta salida nocturna. Mis alas abiertas siempre me hablaban del aire con total sensibilidad y me avisaban de los cambios más minuciosos. Cómo un mapa detallado, bajo las plumas de mis alas me dan una percepción mucho más grande de la que los sentidos usuales permiten. No es que yo sea un ser extrasensorial, pero si mis alas son una herramienta, aprendería a usarlas.
Conforme fuimos avanzando lo noté. Nos acercabamos a algo que era más de lo que podríamos controlar. Mis alas hablaban y eran como susurros de alerta, me indicaban que lo que se veía al frente superaría por mucho lo que cualquiera podría predecir. — Chicos, ajusten sus amarras. Lo que nos espera estará muy potente. —
Advertí y tome de la mano a la pequeña Humink. — ¿Le permites al cuervo mono que te cuide? — Aseguré sus amarras a las mias y me mantuve cerca de ella, no se me había asignado cuidarla pero la pequeña Mahou era la que mas me preocupaba si ibas a tener un descenso como el que se aseguraba. Se veía claramente la caida, era ver el abismo era sentir un escalofrío que me llegaba por la espalda.
— ¿¡LISTOS MUCHACHOS!? ¡SE VIENE!—
Anuncié justo antes de comenzar con nuestro descenso, no porque fuéramos a bajar, si no porque íbamos a tener una caída libre que en la oscuridad sería enfrentarse a la muerte. La vi, a los ojos, sin pestañear, con miedo, con ambición, con una sonrisa. Amé cada segundo, de aquel descenso cargado de energía. La adrenalina del viaje nunca mejor encontrada que caer desde el cielo a lo que parece un fin anunciado y salir de él victorioso.
Dia 44, Verano - Sol en su punto más alto
El Wu Wei, mi nuevo hogar, mi… nuestro barco-móvil. Ahora sí que ha sufrido. Se portó como un campeón o campeona, la verdad es que el nombre no me permite saber del todo si tratarlo como él o como ella. Comprender su personalidad. Lo que sí me doy cuenta es que es una de las mejores máquinas para surcar los mares que he tenido la oportunidad de ayudar a navegar.
Sangolao hizo un buen trabajo al final de cuentas. Disfruté de ayudarlo y de darle causa de camino a los mares hacia nuestro nuevo rumbo. Ahora, viajar con gente me presentó cosas que yo nunca había pensado que me tocaría enfrentar. La verdad es que ellos si son unos piratas a unos que les gusta mucho el romo. (Que es lo mismo que el ron.) Yo creo que no había tenido compañía para beber tanto y con tanta frecuencia. Teniendo en cuenta que en nuestra estadía en Skypea antes de salir nos dimos una fiesta.
Fue más un trabajo de turnos, también había que entretener a la pequeña Mahou. Aunque creo que es mutuo, a ella y a silencio no se esperaban que alguien más pudiera ir al mástil y pudiera jugar a las traes con suficiente libertad de movimiento.
Se puede sentir. El silencio durante el viaje, en mi habitación, sentí un alivio que no se puede describir. La sangre ha dejado de acumularse y mi cabeza ha dejado de sufrir. La migraña que me acompaña con la erección se fue y mi cuerpo siente paz. Puede que sea consecuencia de la adrenalina del viaje o el cambiar de lugar. Pensé en llamar al doctor de confianza, pensé en llamar a Maki, pero seguramente ellos tendrían sus viajes también, mejor hacerlo en tierra firme.
Ahora que puedo pensar con claridad, solo quería no hacerlo y degustar mi cabeza estando completamente vacía. Lo curioso es que había pasado ese día teniendo el sueño más tremendo uno de esos donde tienes una compañía que te gusta, que te hace sentir cosquillas. Lo que me hacía extraño era que esa persona que me acompañaba tenía diferentes rostros, rostros que me hacían sentir que se me movía el piso, capaz era culpa del agua ardiente o del barco, dios mio hay que sacarle reemplazó a Zhang, cómo se nota que él lleva el timón.
Lo que me mataba era que ese sueño, siendo placentero, alegre, me recordaba mis deseos primitivos. En vivencias en experiencias pasadas o en experiencias que quería obtener a futuro. Juntos caminar por la playa, degustar de unas copas con los brazos cruzados, cruzar mirada con tus ojos azules durante una noche y ver las estrellas en tu mirada. Poder abrir mi alma, pero entonces en ese momento tú su mirada azul deja de ser tuya y comienza a ser la de ella, comienza a ser de aquella que no dejó ir, ella no me persigue, ya no lo hace, no lo puedo hacer, pero esa sombra sigue allí, le sigo recordando.
Me despierto sintiendo el sudor sobre mi cuerpo, ese sueño se convirtió en pesadilla, esa pesadilla donde estoy atrapado en una isla tenebrosa y de la que busco escapar con mucho esfuerzo y no miro atrás. Debo pasar pagina antes de salir…
—Bereberebereberebe… Bereberebereberebe… —
Aprovecho el momento para hacer una llamada, una que me interesa hacer. Soy paciente y esperó paciente a que tengas un momento para contestar.
— ¿Aló?... si soy yo… Salimos un poco tarde y fue más movido de lo que esperaba. ¿A ti cómo te fue? —
— No, nosotros aún no pisamos tierra. Te volveré a llamar cuando estemos en tierra, quizá tarde un poco, ash, tengo dolor de cabeza. —
En ese momento tocaron a mi puerta y mi postura cambió para acomodarme. Ponerse de pie, vestirme, no iba a salir en cueros a deleitar a mis compañeros, además había una pequeña niña a bordo, no soy de esos que se exponen por que si, primero me pagan.
— Me alegró oírte. Ya debo salir. Estaré en contacto.—
Esos diálogos fueron con mi amiga Gyojin. Seguramente ella con lo buen navegante que es seguramente se me había adelantado por mucho o capaz estaba ya varios destinos adelante. Tiende a darle mucho uso a los barcos hasta destruirlos. Salí de mi camarote vestido con un nuevo pantalón y botas que me había adquido siguiendo un poco la moda de Skypea, pero ahora traida al estilo Heras.
—Señor Sangolao ¿Ocupa relevo?— Consulté en lo que le veía conversar con Bai, no me molesté en intentar comprender de que estarían hablando, no son tan listo para aprender una lengua. Aunque, me gustaba cuando Bai hablaba cómo nosotros, le estaba poniendo corazón a ese asunto.
Herastico
