08-09-2026, 07:42 PM
Kibai se quedó reflexionando sobre lo que le decía Moja. Las plantas medicinales con propiedades intibióticas no eran demasiado difíciles de encontrar, tan solo tendría que alejarse un poco más y buscar mejor, cosa que hasta ahora no había sido posible debido a que estaba más centrado en localizar un lugar minimamente seguro en el que poner atender a Moja y esperar al menos hasta que se recuperase. El alcohol por otro lado...
Aquella isla estaba totalmente desierta aparentemente de civilización, o al menos eso le había parecido al mink, pues nada había visto similar a un puerto, edificios o senderos señalizados desde que habían llegado a Chisi. Podía fabricar alcohol si, pero dudaba que pudiese llegar al grado de pureza suficiente como para que este llegase a ser factible de emplearse como desinfectante, ya que lo único que podía hacer era ponerse a fermentar fruta y filtrar el contenido una y otra vez con piedras y arena hasta que no hubiese ningún tipo de residuo visible. De todas formas y para no desnimar a Moja, se limitó a asentir y a darle un par de palmaditas en el hombro.
— No te preocupes, nos las apañaremos bien.
Sin embargo, una vez en su particular atalaya en lo alto de uno de los árboles, los pensamientos más sombríos empezaron a abordar la mente del mink. Si realmente aquella isla estaba totalmente desierta, no sería facil salir de allí, a menos que...
— Esos rastros que olí cuando llegué... — pensó Kibai para si.
Ignoraba quienes serían esos humanos o que intenciones los habrían traído a la isla, pero sin duda habrían venido allí en algún tipo de embarcación. Moja tenía un Log Pose, de modo que sería factible para ellos llegar a la siguiente isla en cuanto su posición hubiese resultado fijada en la brújula. Faltaba saber si aquella gente estaría dispuesta a dejarles subir a bordo, o si la División tendría que hacer valer sus galones para poder llegar hasta su destino.
No obstante, ahora lo primero era lo primero. Moja tenía que estabilizarse minimamente, y necesitaban un mejor lugar para acampar. Cuando Kibai vio como su compañero empleaba su Akuma para improvisar unas muletas que le ayudasen a moverse, miró hacia Bertram desde lo alto, preguntándole silenciosamente su opinión antes de decidirse a iniciar la marcha. Tanto él como Moja verían perfectamente en la oscuridad que se avecinaba, pero no le hacía gracia que la puntería del arqueo pelirrojo quedase inutilizada cuuando comenzasen a moverse.
Aquella isla estaba totalmente desierta aparentemente de civilización, o al menos eso le había parecido al mink, pues nada había visto similar a un puerto, edificios o senderos señalizados desde que habían llegado a Chisi. Podía fabricar alcohol si, pero dudaba que pudiese llegar al grado de pureza suficiente como para que este llegase a ser factible de emplearse como desinfectante, ya que lo único que podía hacer era ponerse a fermentar fruta y filtrar el contenido una y otra vez con piedras y arena hasta que no hubiese ningún tipo de residuo visible. De todas formas y para no desnimar a Moja, se limitó a asentir y a darle un par de palmaditas en el hombro.
— No te preocupes, nos las apañaremos bien.
Sin embargo, una vez en su particular atalaya en lo alto de uno de los árboles, los pensamientos más sombríos empezaron a abordar la mente del mink. Si realmente aquella isla estaba totalmente desierta, no sería facil salir de allí, a menos que...
— Esos rastros que olí cuando llegué... — pensó Kibai para si.
Ignoraba quienes serían esos humanos o que intenciones los habrían traído a la isla, pero sin duda habrían venido allí en algún tipo de embarcación. Moja tenía un Log Pose, de modo que sería factible para ellos llegar a la siguiente isla en cuanto su posición hubiese resultado fijada en la brújula. Faltaba saber si aquella gente estaría dispuesta a dejarles subir a bordo, o si la División tendría que hacer valer sus galones para poder llegar hasta su destino.
No obstante, ahora lo primero era lo primero. Moja tenía que estabilizarse minimamente, y necesitaban un mejor lugar para acampar. Cuando Kibai vio como su compañero empleaba su Akuma para improvisar unas muletas que le ayudasen a moverse, miró hacia Bertram desde lo alto, preguntándole silenciosamente su opinión antes de decidirse a iniciar la marcha. Tanto él como Moja verían perfectamente en la oscuridad que se avecinaba, pero no le hacía gracia que la puntería del arqueo pelirrojo quedase inutilizada cuuando comenzasen a moverse.
La Caja de Pandora
