06-09-2026, 07:06 PM
Aquel hombre, por llamarlo de alguna de las posibles formas, se mantenía regio, tranquilo, como si de verdad fuese una piedra abandonada a su suerte en una isla que poca gente visitaba ya. Parecía mentira que alguien de semejante tamaño digiriese las palabras del joven como él lo había hecho, al menos para Kai no era normal. Con el único gigante con el que se había cruzado había sido otra interacción muy distinta, desarrollando un debate dialéctico en el que se proferían insultos camuflados, la mayoría al menos. Pese a que muchos se habrían tomado las palabras del más pequeño como una invitación abierta a pelear, este no, parecía que simplemente venía en busca de información.
Las apariencias a veces engañan, aunque el tamaño y los cuernos de un demonio los traía puestos. - Sabia elección - Entrecerró los ojos, intentando hacerse el interesante como el mini gigante que tenía frente a sus ojos, que, por su tamaño parecía estar más cerca de lo que realmente estaba. - Eso es - Se cruzó de brazos y dejó caer su culo hasta el mismo techo donde estaba de pie, dejando colgadas sus piernas más allá del suelo. Entonces se dedicó a escuchar su historia. Una en la que parecía que su padre lo había abandonado, aunque esas eran conclusiones que sacaban su propia cabeza. En su caso en concreto era él mismo quien había abandonado a su padre en una isla remota, y ni quería recordarlo.
- Osea que papá te abandonó y ahora lo estás buscando... - Murmuró en voz alta y es que, sin darse cuenta, estaba adaptando su tono de voz para rellenar la lejanía que los separaba. Se llevó la mano al mentón pensativo, estaba maquinando cosas. - Si - Bajó del tejado con la tranquilidad con la que un gato se precipitaba desde un árbol y seguía como si nada. - Conozco a un gigante - Se metió las manos en los bolsillos y comenzó a deambular con la parsimonia con la que andaba siempre, como un turista grabando en su memoria las atracciones locales, hasta llegar a estar frente a frente, separado por unos dos o tres metros del pseudo gigante con el único fin de no sufrir tortícolis.
Allí se dio cuenta de que lo acompañaba una rata que se apostaba en su hombro. - ¿Esa rata lleva un puto parche? - Pensó, y su cara reflejó el extraño pensamiento. - ¿Será una de las de SM? - Recordó con desdén su experiencia. - Te puedo ofrecer un trato - Dijo completamente convencido. - No quiero tu comida - ¿Y si estaba envenenada? - Prefiero que me cocines. Únete a mi - ¿Y lo guapo que estaría tener dos gigantes sobre los que estar en su hombro mientras pateaban perros del gobierno y perros de los perros del gobierno? Esa imagen mental le podía, era irresistible y no perdía nada al intentarlo. - Conozco un gigante y te puedo echar una mano a tumbar puertas de tamaño regular - En su rostro se dibujó una sonrisa pícara, evidente. ¿Mentía quizá o sabía más de lo que estaba diciendo? - Y la rata también puede venir - La señaló y, tras eso, ofreció la mano en un apretón de manos, como guinda del pastel.
Las apariencias a veces engañan, aunque el tamaño y los cuernos de un demonio los traía puestos. - Sabia elección - Entrecerró los ojos, intentando hacerse el interesante como el mini gigante que tenía frente a sus ojos, que, por su tamaño parecía estar más cerca de lo que realmente estaba. - Eso es - Se cruzó de brazos y dejó caer su culo hasta el mismo techo donde estaba de pie, dejando colgadas sus piernas más allá del suelo. Entonces se dedicó a escuchar su historia. Una en la que parecía que su padre lo había abandonado, aunque esas eran conclusiones que sacaban su propia cabeza. En su caso en concreto era él mismo quien había abandonado a su padre en una isla remota, y ni quería recordarlo.
- Osea que papá te abandonó y ahora lo estás buscando... - Murmuró en voz alta y es que, sin darse cuenta, estaba adaptando su tono de voz para rellenar la lejanía que los separaba. Se llevó la mano al mentón pensativo, estaba maquinando cosas. - Si - Bajó del tejado con la tranquilidad con la que un gato se precipitaba desde un árbol y seguía como si nada. - Conozco a un gigante - Se metió las manos en los bolsillos y comenzó a deambular con la parsimonia con la que andaba siempre, como un turista grabando en su memoria las atracciones locales, hasta llegar a estar frente a frente, separado por unos dos o tres metros del pseudo gigante con el único fin de no sufrir tortícolis.
Allí se dio cuenta de que lo acompañaba una rata que se apostaba en su hombro. - ¿Esa rata lleva un puto parche? - Pensó, y su cara reflejó el extraño pensamiento. - ¿Será una de las de SM? - Recordó con desdén su experiencia. - Te puedo ofrecer un trato - Dijo completamente convencido. - No quiero tu comida - ¿Y si estaba envenenada? - Prefiero que me cocines. Únete a mi - ¿Y lo guapo que estaría tener dos gigantes sobre los que estar en su hombro mientras pateaban perros del gobierno y perros de los perros del gobierno? Esa imagen mental le podía, era irresistible y no perdía nada al intentarlo. - Conozco un gigante y te puedo echar una mano a tumbar puertas de tamaño regular - En su rostro se dibujó una sonrisa pícara, evidente. ¿Mentía quizá o sabía más de lo que estaba diciendo? - Y la rata también puede venir - La señaló y, tras eso, ofreció la mano en un apretón de manos, como guinda del pastel.
Leyenda de una Leyenda
- Pienso -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
- Narro -
- Hablo -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
![[Imagen: Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png]](https://i.ibb.co/QFgm7LkF/Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png)
