06-09-2026, 02:09 AM
(Última modificación: 06-09-2026, 02:10 AM por Bertram Gaufrid.)
El joven arquero y cazador de la división 50 de la marina, y su actual líder, se estrenó como nuevo comandante de división con un suceso fatídico y cuasi letal para todos los miembros, un hecho que dentro de todo o malo y todo lo que ha sucedido, le hace sentir un alivio al ver que sus instintos siguen funcionando perfectamente, pues apenas un día antes de emprender el viaje que acabó en el desastre el joven arquero decidió pedir a un compañero de otra división que se encargue de su compañero animal por el momento. El barco que tanto tiempo les acompañó terminó convirtiéndose en un enorme cúmulo de madera en las costas de Chisi, y al mismo tiempo que eso ocurre, los miembros de la división no salen ilesos del suceso siendo que cada uno acaba herido de una forma diferente. El joven pelirrojo se encuentra ahora mismo sentado en una especie de claro en aquella isla que parece ser un enorme bosque sin fin, pues hasta donde le llega la mirada por lo que a pesar de que en la situación actual de los marines una cueva sería un refugio más apropiado, no parece haber tales en la isla, o por lo menos no por la zona en la que se encuentran. Ninguno está en condiciones reales de adentrarse demasiado para investigar y buscar cuecas cercanas, por lo que se adentran en un bosque que, en otras circunstancias el propio contramaestre investigaría por su amor a ese tipo de entornos, una pasión que denota su origen cazador.
El joven pelirrojo debe agradecer a Kibai, quien aun con una herida en su cuello, sacó a Moja y al propi Bertram del agua y colocándolos a salvo en tablones de madera para llegar a la costa de aquella isla que parece gobernada por completo por aquel enorme bosque. Si el joven no estuviera realmente al borde del colapso su mente estaría buscando rutas, pensando por donde empezar la exploración y tratando de adivinar el tipo de fauna y flora que hay en la isla, pero su mente actualmente está ocupada en evitar morirse, mantenerse en pie como pueda y mantener a salvo a sus hombres, pues pese a que está herido tiene un alto sentido de la responsabilidad muy elevado, y cuando tiene algo a su cargo lo cuida con todo el cuidado posible, y hace de todo para evitar que lo dañen o para que se recupere bien si acaba herido por algo que no puede evitar. El joven al principio apenas nota mucho, está demasiado debilitado por el prolongado contacto con el agua de mar, pero conforme se va recuperando, va notando una fuerte punzada en su pecho, concretamente a la altura de su pectoral izquierdo dejando un enorme agujero que de milagro no le ha atravesado el corazón haciendo que llegue al fin de su camino antes de reencontrarse con Titta.
A pesar de haber sido salvado, el cansancio y el dolor por poco le hacen rendirse, su cuerpo se encontraba pesado, pero su mente y su alma en cambio se niegan a rendirse, por ello es que inmediatamente su mente solo ve los rostros de aquellos que siempre le apoyaron, los que le apoyan ahora, los que lo siguen, bien por ser el superior a cargo o por ser un ejemplo a seguir de un único encuentro, pero sobre todo, cuando aparecen las imágenes de Maria y Titta tristes por su partida sus ojos vuelven a encenderse y su cuerpo es arrastrado por su voluntad de seguir adelante. A pesar de su estado el que está realmente mal es Moja, habiendo perdido un ojo y teniendo fracturas en el cuerpo por lo que entre Bertram Y Kibai lo llevaron a una zona más resguardada, un claro donde poder descansar y formar un pequeño campamento para recuperarse. Mientras Kibai termina de preparar un fuego, Bertram se encuentra apoyado en un árbol cerca de Moja, quien fue tratado por encima por Kibai en lo del ojo, pero ninguno de los dos tiene conocimiento de medicina para poder lidiar con ese tipo de heridas sin provocar más daños que beneficios. Bertram no está en grandes condiciones, pero mantiene su arco cerca, y sus sentidos atentos a lo que les rodea, pues si algo se acerca con hostilidad lo atacará sin dudar, aunque le cueste.
Tras un rato de preparación Kibai le comenta a Bertram que él debería hacer la guardia nocturna por ser capaz de ver lo que se acerca antes que el arquero. Bertram se resiente de la herida y dice -Me parece bien, pero no creo que se acerque nada a nosotros de momento sir. Deberías descansar que nos sacaste del agua estando herido.-
El joven arquero se recuesta un poco más, pero mantiene una postura en la que no se resiente tanto la herida y puede actuar en caso de ser necesario, pero para lidiar con la herida usa una hoja limpia para simplemente evitar el sangrado, cubriendo la herida.
El joven pelirrojo debe agradecer a Kibai, quien aun con una herida en su cuello, sacó a Moja y al propi Bertram del agua y colocándolos a salvo en tablones de madera para llegar a la costa de aquella isla que parece gobernada por completo por aquel enorme bosque. Si el joven no estuviera realmente al borde del colapso su mente estaría buscando rutas, pensando por donde empezar la exploración y tratando de adivinar el tipo de fauna y flora que hay en la isla, pero su mente actualmente está ocupada en evitar morirse, mantenerse en pie como pueda y mantener a salvo a sus hombres, pues pese a que está herido tiene un alto sentido de la responsabilidad muy elevado, y cuando tiene algo a su cargo lo cuida con todo el cuidado posible, y hace de todo para evitar que lo dañen o para que se recupere bien si acaba herido por algo que no puede evitar. El joven al principio apenas nota mucho, está demasiado debilitado por el prolongado contacto con el agua de mar, pero conforme se va recuperando, va notando una fuerte punzada en su pecho, concretamente a la altura de su pectoral izquierdo dejando un enorme agujero que de milagro no le ha atravesado el corazón haciendo que llegue al fin de su camino antes de reencontrarse con Titta.
A pesar de haber sido salvado, el cansancio y el dolor por poco le hacen rendirse, su cuerpo se encontraba pesado, pero su mente y su alma en cambio se niegan a rendirse, por ello es que inmediatamente su mente solo ve los rostros de aquellos que siempre le apoyaron, los que le apoyan ahora, los que lo siguen, bien por ser el superior a cargo o por ser un ejemplo a seguir de un único encuentro, pero sobre todo, cuando aparecen las imágenes de Maria y Titta tristes por su partida sus ojos vuelven a encenderse y su cuerpo es arrastrado por su voluntad de seguir adelante. A pesar de su estado el que está realmente mal es Moja, habiendo perdido un ojo y teniendo fracturas en el cuerpo por lo que entre Bertram Y Kibai lo llevaron a una zona más resguardada, un claro donde poder descansar y formar un pequeño campamento para recuperarse. Mientras Kibai termina de preparar un fuego, Bertram se encuentra apoyado en un árbol cerca de Moja, quien fue tratado por encima por Kibai en lo del ojo, pero ninguno de los dos tiene conocimiento de medicina para poder lidiar con ese tipo de heridas sin provocar más daños que beneficios. Bertram no está en grandes condiciones, pero mantiene su arco cerca, y sus sentidos atentos a lo que les rodea, pues si algo se acerca con hostilidad lo atacará sin dudar, aunque le cueste.
Tras un rato de preparación Kibai le comenta a Bertram que él debería hacer la guardia nocturna por ser capaz de ver lo que se acerca antes que el arquero. Bertram se resiente de la herida y dice -Me parece bien, pero no creo que se acerque nada a nosotros de momento sir. Deberías descansar que nos sacaste del agua estando herido.-
El joven arquero se recuesta un poco más, pero mantiene una postura en la que no se resiente tanto la herida y puede actuar en caso de ser necesario, pero para lidiar con la herida usa una hoja limpia para simplemente evitar el sangrado, cubriendo la herida.
Carcaj Eléctrico

