05-09-2026, 06:12 AM
El cuello de aquel pobre hombre crujió como una galleta. Antes de que el ataque del delincuente pudiera siquiera rozar a Gaki, la patada de aquel muchacho encajó de lleno en el lateral de su cuello con brutalidad. El vigilante solo pudo escuchar “Kage-geri” antes de caer inconsciente en plena calle, con los ojos en blanco.
A unos metros de allí, su compañero pudo escuchar el sonido de la daga cayendo sobre el suelo y posteriormente vería el cuerpo de su compañero caer también. Fue algo que no pudo creer en el instante en el que lo vio, pero cuando entendió lo que acababa de pasar empezó a sudar frio. Su compañero era casi tan fuerte como él, y fue vencido en apenas un instante casi sin dificultad. Avanzó un metro corriendo pero inmediatamente tuvo que detenerse al escuchar un grito cercano en la dirección opuesta a donde se encontraba Gaki.
“ ¡Hey! ¡Muevan los pies!” reclamó una voz autoritaria. “Cortemos camino por esta calle. Llegaremos más rapido por aqui. Nos van a sancionar si llegamos tarde otra vez”.
De la niebla emergieron las siluetas de diez marines armados con rifles, eran simples reclutas que se detuvieron al ver a Gaki y a aquel hombre tirado en el suelo inconsciente. Uno de los marines achicó los ojos para intentar ver mejor aquella situación.
“Alto ahí en nombre de la marina. ¿Qué está ocurriendo en este lugar? ¡Un momento... miren ese cabello de cebolla! Su tamaño y complexión también concuerda con las descripciones que dió Manigoldo” gritó el marine señalándolo fijamente. “¡Es él! ¡Es Onizuka! ¡Deberíamos hacer algo antes de que intente escapar!”
Al escuchar el apellido “Onizuka”, los ojos del asesino dentro del callejón se abrieron de par en par.
“¿Onizuka? He escuchado eso antes. ¿Yakuza? Maldita sea, en que maldita clase de problemas me habré metido hoy” pensó el asesino quien escondió la daga entre su ropa.
Toda la valentía del delincuente que quedaba de pie desapareció pero no así su inteligencia. Aquel hombre se tiró en el piso arrodillado y comenzó a gritar:
“¡AUXILIOOO! POR FAVOR, SALVEN A MIS DOS AMIGOS. ESTE HOMBRE LOS ATACÓ A SANGRE FRÍA. NO SE SI ESTAN VIVOS. AYUDENME POR FAVOR” comenzó a gritar aquel hombre obviamente mintiendo exageradamente, ya que fue lo que se le ocurrió para salvarse de la marina y del probable Yakuza. Si se mataban entre ellos el podría escapar.
Ahora bien, teniendo a un asesino a sangre fría gritando como loco por un lado y a diez reclutas de la marina cerrándole el camino hacia delante, las opciones de Gaki no eran muchas. ¿Qué cosa se atreverá a hacer nuestro pequeño prospecto de pirata?
A unos metros de allí, su compañero pudo escuchar el sonido de la daga cayendo sobre el suelo y posteriormente vería el cuerpo de su compañero caer también. Fue algo que no pudo creer en el instante en el que lo vio, pero cuando entendió lo que acababa de pasar empezó a sudar frio. Su compañero era casi tan fuerte como él, y fue vencido en apenas un instante casi sin dificultad. Avanzó un metro corriendo pero inmediatamente tuvo que detenerse al escuchar un grito cercano en la dirección opuesta a donde se encontraba Gaki.
“ ¡Hey! ¡Muevan los pies!” reclamó una voz autoritaria. “Cortemos camino por esta calle. Llegaremos más rapido por aqui. Nos van a sancionar si llegamos tarde otra vez”.
De la niebla emergieron las siluetas de diez marines armados con rifles, eran simples reclutas que se detuvieron al ver a Gaki y a aquel hombre tirado en el suelo inconsciente. Uno de los marines achicó los ojos para intentar ver mejor aquella situación.
“Alto ahí en nombre de la marina. ¿Qué está ocurriendo en este lugar? ¡Un momento... miren ese cabello de cebolla! Su tamaño y complexión también concuerda con las descripciones que dió Manigoldo” gritó el marine señalándolo fijamente. “¡Es él! ¡Es Onizuka! ¡Deberíamos hacer algo antes de que intente escapar!”
Al escuchar el apellido “Onizuka”, los ojos del asesino dentro del callejón se abrieron de par en par.
“¿Onizuka? He escuchado eso antes. ¿Yakuza? Maldita sea, en que maldita clase de problemas me habré metido hoy” pensó el asesino quien escondió la daga entre su ropa.
Toda la valentía del delincuente que quedaba de pie desapareció pero no así su inteligencia. Aquel hombre se tiró en el piso arrodillado y comenzó a gritar:
“¡AUXILIOOO! POR FAVOR, SALVEN A MIS DOS AMIGOS. ESTE HOMBRE LOS ATACÓ A SANGRE FRÍA. NO SE SI ESTAN VIVOS. AYUDENME POR FAVOR” comenzó a gritar aquel hombre obviamente mintiendo exageradamente, ya que fue lo que se le ocurrió para salvarse de la marina y del probable Yakuza. Si se mataban entre ellos el podría escapar.
Ahora bien, teniendo a un asesino a sangre fría gritando como loco por un lado y a diez reclutas de la marina cerrándole el camino hacia delante, las opciones de Gaki no eran muchas. ¿Qué cosa se atreverá a hacer nuestro pequeño prospecto de pirata?
OFF de un alce narrador

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