04-09-2026, 06:01 AM
— Muuuy buenos días, mi queridísimo gran Líder, como siempre, yooo, estoy más que lista para el entrenamiento diario. Aaaah. ~ —, finalizó la oración con un suspiro mientras hizo una ligera elongación de brazos hacia arriba, aprovechando la ocasión para mirar al cielo por unos instantes. Aquel día estaba despejado y sin ninguna nubosidad destacable, por ahora se puede alegar y decir que era idóneo para ejercer algo de entrenamiento a sus musculos, los cuales a pesar de ser delicados y bellos, debían ser potentes como la cascada en la que un pez subió hasta convertirse en dragón. Pero ella, más que simplemente limitarse a fantasías de dragones, deseaba "ascender" y llevar sus habilidades con la fruta al nuevo nivel y que mejor compañero para ello que uno de los grandes líderes de la revolución y el hombre con la responsabilidad de tenerla bajo su ala; Kisuke, aquel que, a pesar de lo imponente que podía llegar a parecer se trataba de una persona fiable y con la que no se debe tener problemas. A ella, le gustaba la forma de ser de su superior porque no se iba con rodeos: Y del mismo modo que ella, parecía tener poca paciencia ante los vuelos y vueltas para solamente decir un cómo estás. Eso es lo que ella pensaba y opinaba por dentro de su superior.
— Ru-ha. Hoooy, había pensado que podíamos entrenar y llevar a un nivel más allá las habilidades con la Akuma no Mi, ese poder tan extravagante que tantos de nosotros albergamos en nuestra masa corporaal. ~ —, la última analogía, extraña tal vez, se refería a que tenían dentro de sí mismos el poder o la fuerza de un demonio del mar, pero a Shirohime, le encantaba expresarse de esa forma tan peculiar. Colocó su mano diestra sobre su cadera y la libre fue a parar a su mentón, con dos dedos apoyándose en su barbilla y de ese modo miró con confianza y convicción, deseos de ganar y de superarse a sí misma, al hombre de la revolución frente a ella, — Mi queridísimo Kisuke, ¡sigamos entrenando hasta el día en que el diamante brille como la luz de la luna! Como la esperanzas y los sueños, ¡como el rayo de la voluntad de tanta gente que cae como una tormenta de espíritus ardientes sobre la opresión! —, ahora mismo, sus palabras, su oratoria mostraba convicción mientras acompañaba cada expresión suya con movimientos de manos y variadas expresiones sutilmente exageradas con el fin de otorgar dramatismo.
— ¡Es la hora, ru-ha! —. La sentencia cayó, las agujas del reloj se movían en un pequeño baile que dictaba el destino que les amparaba bajo la gran líder suprema, Elizabeth D. Kaiten, cuya presencia era palpable y aunque no recuerde bien su cara: Si lo hace con su voz, pero ahora el asunto no se trataba de semejante dama de armas tomar, sino de ella, de Shirohime y el potencial que ella deseaba desbloquear. Pero para eso necesitaba ayuda y por eso no tardó y no pensó demasiado en comenzar a moverse de un lado y al otro, a la izquierda y a la derecha, como si practicase pasos de baile para un ensayo.
— Tap, tap, tap, taap. Ru-ha. ~ ¡Bailemos, Kisuke, mi queridísimo gran líder! —, sin esperar demasiado lanzó una patada en dirección a ella con su pie de puntillas y del dedo pulgar de su pie izquierdo fue disparada su técnica que hasta ahora servía como su principal carta de defensa, pero necesitaba más que eso, — ¡¡BALLE GLACE, RUUU-HA!! —, la dama de blanco y cabellera rubia tenía algo de impredecible en su accionar para aquellos que no la conozcan bien; aunque parecía y daba la impresión de ponerse a bailar y dejar el entrenamiento a un lado ese nunca fue el caso. Tenía en la cabeza perfeccionar sus habilidades todo el tiempo, pero alguien como ella no podía tener un entrenamiento tan soso; no, este debía ser dinámico y divertido para demostrar el verdadero y gran potencial que ella tenía dentro de sí. Su corazón, ahora inundado de adrenalina y esa sensación de felicidad, estaba acompañado de una ligera y sutil, suave sonrisa de lado con un guiño utilizando el ojo izquierdo, — Hagámoslo al máximo y con tooodo lo que podamos. —
— Ru-ha. Hoooy, había pensado que podíamos entrenar y llevar a un nivel más allá las habilidades con la Akuma no Mi, ese poder tan extravagante que tantos de nosotros albergamos en nuestra masa corporaal. ~ —, la última analogía, extraña tal vez, se refería a que tenían dentro de sí mismos el poder o la fuerza de un demonio del mar, pero a Shirohime, le encantaba expresarse de esa forma tan peculiar. Colocó su mano diestra sobre su cadera y la libre fue a parar a su mentón, con dos dedos apoyándose en su barbilla y de ese modo miró con confianza y convicción, deseos de ganar y de superarse a sí misma, al hombre de la revolución frente a ella, — Mi queridísimo Kisuke, ¡sigamos entrenando hasta el día en que el diamante brille como la luz de la luna! Como la esperanzas y los sueños, ¡como el rayo de la voluntad de tanta gente que cae como una tormenta de espíritus ardientes sobre la opresión! —, ahora mismo, sus palabras, su oratoria mostraba convicción mientras acompañaba cada expresión suya con movimientos de manos y variadas expresiones sutilmente exageradas con el fin de otorgar dramatismo.
— ¡Es la hora, ru-ha! —. La sentencia cayó, las agujas del reloj se movían en un pequeño baile que dictaba el destino que les amparaba bajo la gran líder suprema, Elizabeth D. Kaiten, cuya presencia era palpable y aunque no recuerde bien su cara: Si lo hace con su voz, pero ahora el asunto no se trataba de semejante dama de armas tomar, sino de ella, de Shirohime y el potencial que ella deseaba desbloquear. Pero para eso necesitaba ayuda y por eso no tardó y no pensó demasiado en comenzar a moverse de un lado y al otro, a la izquierda y a la derecha, como si practicase pasos de baile para un ensayo.
— Tap, tap, tap, taap. Ru-ha. ~ ¡Bailemos, Kisuke, mi queridísimo gran líder! —, sin esperar demasiado lanzó una patada en dirección a ella con su pie de puntillas y del dedo pulgar de su pie izquierdo fue disparada su técnica que hasta ahora servía como su principal carta de defensa, pero necesitaba más que eso, — ¡¡BALLE GLACE, RUUU-HA!! —, la dama de blanco y cabellera rubia tenía algo de impredecible en su accionar para aquellos que no la conozcan bien; aunque parecía y daba la impresión de ponerse a bailar y dejar el entrenamiento a un lado ese nunca fue el caso. Tenía en la cabeza perfeccionar sus habilidades todo el tiempo, pero alguien como ella no podía tener un entrenamiento tan soso; no, este debía ser dinámico y divertido para demostrar el verdadero y gran potencial que ella tenía dentro de sí. Su corazón, ahora inundado de adrenalina y esa sensación de felicidad, estaba acompañado de una ligera y sutil, suave sonrisa de lado con un guiño utilizando el ojo izquierdo, — Hagámoslo al máximo y con tooodo lo que podamos. —
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