[FIC-Presente absoluto](+18) Operaciones en una isla desierta
#1
Día 36 de Verano del Año 18

Lluvia. Una tormenta tropical de las que hacen época. Probablemente no pasen las primeras horas del mediodía, pero el astro rey está totalmente desaparecido y una falsa noche nos abraza como una sábana negra, bajo la violencia de nubes tan oscuras y densas que eclipsan toda existencia de luz. Un panorama desolador y un clima tan cruel que solo permite diminutas ventanas de tiempo para ver con claridad cuando los destellos del relámpago se precipitan contra el mar. El aguacero es tan torrencial que las gotas de agua caen como alfileres sobre la piel y golpean la cubierta como clavos sobre un ataúd. Más tortuosa es la marea, provocando un oleaje tan hostil que columpia sin dificultad el peso del Veðrfölnir y a todos sus integrantes, causando el temor entre estos de volcar definitivamente e irnos a la deriva. En todos aquellos que no confían en mis inmensas habilidades como navegante, por supuesto. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!! ¡¡No os escondáis en la bodega, ratas de alcantarilla. Contemplad cómo el océano nos da la bienvenida después de tanto tiempo!!- Me descojono, burlesco y riendo a pleno pulmón, encaramado al timón con ambas manos y la certeza absoluta de que llegaremos a nuestro objetivo sanos y salvos.

Y es que dejamos atrás la Shandora y sus cielos paradisíacos hace días, surfeando las corrientes de aire y maniobrando a través de los vientos con maestría y agallas. Un descenso apoteósico que nos condujo a un destino incierto e imposible de evadir. Suerte tuvimos, y ya podemos agradecer que los tifones y huracanes nos hayan dejado de vuelta en la Grand Line para seguir nuestra travesía sobre esta, por muy distinta que sea la corriente en la que estamos.
¿Pero quién en su sano juicio escogería quedarse en aquellas tierras fértiles y tranquilas pudiendo escoger la brutalidad y belleza de la tormenta, de surcar las aguas embravecidas viviendo aventuras y saqueos? Ya te aseguro que nadie en este barco. Aquí, en el Ragnarok, hemos nacido para la batalla y la conquista. Desafiamos la tormenta con valor y respondemos al trueno con un rugido de guerra que le mete miedo al pánico. Que se queden con su tierra santa. Nosotros hemos venido a reducir la civilización a sangre, fuego y ceniza.
-"Cuak"-. Escucho un graznido a mi derecha. Es Pato Patroclo, que sufre el temporal más que nadie, pero se niega a resguardarse junto a los demás. Enfrenta el viaje a mi lado, orgulloso, cubierto por su armadura de cobre que repiquetea con eco metálico contra los chubascos. -"cuak, cuak"- repite. -¿Qué dices, amigo? ¿Has visto algo?- Fijo la mirada al frente y achino los ojos para intentar ver más allá, a través del chaparrón. Una silueta oscura y difusa se dibuja en el horizonte, alzándose sobre el mismo como una sombra viviente. -Tierra a la vista...- susurro, sorprendido, mientras una ilusión empieza a crecer desde lo más profundo de mi ser. -¡¡TIEEERRA A LA VISTAAA!! ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- anuncio por todo lo alto. -¡Corre, Patroclo, entra dentro y avisa a los demás! ¡Vamos a desembarcar aquí!- El pequeño animal sale despedido como una bala, a toda prisa, graznando como un loco para dar la alerta.

El diluvio no cesa, pero nada me va a impedir echar el ancla aquí. He conseguido aproximarme lo suficiente a la costa para dejar la nave segura y poder avanzar por el agua a pie hasta tocar la playa. El mar no alcanza más que a la altura de los tobillos de Ubbe, media cadera para Dharma y el resto de humanos. -Grumetes, hay que fondear aquí, no puedo acercarme más. Id deprisa.- empiezo a dar órdenes. -Vosotros, aseguraos de aferrar todas las velas y que no haya ningún desperfecto en las cuerdas, ¿entendido?- otro pequeño grupo se aproxima, de unos cinco hombres. -¡Eh! Nada de dar paseos por cubierta. Id con Ubbe y que os organice para montar un campamento a pocos metros de la orilla.- advierto a los piratas más rebeldes. Bajo la supervisión del comandante, todos se mueven y hacen mejor su trabajo. Además, no se me borra el recuerdo de la primera vez que conocí a mi hermano en Little Garden, en aquel refugio improvisado. Es un experto en ello. -¡Vamos, cabrones, todo el mundo en marcha!-
Pasados los minutos, ya está todo listo. El Veðrfölnir está asegurado y nos resguardamos en un cobijo amplio con madera, telas y cuerdas. Lo suficiente para maniobrar y organizar en tierra al amparo de la lluvia. La isla como tal parece abandonada y desprovista de toda civilización. He aprovechado para dar un rodeo con el barco, a ver si encontrábamos un puerto en el que atracar, y nada. Por suerte, la isla es bastante pequeña y fácil de bordear y recorrer. Bueno, al menos en su perímetro, porque en su interior no parece haber más que un denso e infinito bosque exótico. Más adelante averiguaremos qué esconde. Ahora toca asentarse bien y organizar la jugada.

Bajo una inmensa carpa de lona, por la que se filtra poco a poco un lento pero perpetuo goteo, me reúno con los mandamases de la tripulación. Los miro uno por uno antes de empezar a hablar, sonriente y altanero, con el mentón subido y el pecho inflado, satisfecho. -Hemos llegado a nuevas tierras y hay que ponerse en marcha, ¿no os parece?- suspiro mientras me siento con un culetazo sobre la arena húmeda. Antes de continuar, le echo un último vistazo a Yggdrasil, que reposa con la hoja hundida y el mango alzado como un mástil. Es inspiradora de fuerza y coraje. -Odiseo, de ti necesito la tarea más importante.- lo miro, sonriente. Este, con solo escuchar su nombre, da un pequeño respingo. Se pone tieso, como si la responsabilidad le superara, pero al mismo tiempo quisiera estar a la altura del momento. -Necesito que cojas a todos nuestros hombres, la veintena de ellos. Quiero que los organices a lo largo de toda la costa, abarcando tanto perímetro como puedas pillar. La isla es pequeña, no te costará mucho.- hago una pequeña pausa para coger aire y aprovecho para recolocar las ideas en mi cabeza y rascarme la barba. -Haced patrullas de uno en uno durante varios kilómetros, que tengáis toda la extensión posible cubierta. En caso de que veáis que algo se acerca desde el mar o emerge del interior de la selva, dad aviso inmediato y retiraos.- me pongo serio de golpe, dándole valor al momento y a la orden. -Usad los rifles para ayudaros a vigilar, pero no quiero que nadie entre en conflicto por su cuenta. Una vez veamos la amenaza, yo mismo me encargaré de liquidarla. ¿Ha quedado claro?- Con confianza y seguridad, el primer y último Hijo del Ragnarok asiente, seguro de sí mismo. -Sí, capitán, no te decepcionaré.- su mirada denota una determinación ígnea, liderazgo puro. No tarda en despedirse y marchar del lugar. Al segundo, de fondo, como una canción de taberna, se oyen sus gritos llamando a las unidades.
-Vale, ahora solo quedamos nosotros tres.- vuelvo a la conversación con una sonrisa incipiente. Ahora hablan los adultos. Dharma, Ubbe y yo. Aquí la jerarquía, aunque marcada, está más pareja. -¿Qué os parece si vosotros dos os adentráis al interior de la isla y descubrís qué nos puede ofrecer? Parece un lugar peligroso, pero lleno de recursos.- propongo con un tono firme aunque divertido frente a la idea de encontrar amenazas interesantes ahí dentro. Sé que eso les animará. Este lugar me recuerda mucho a la isla de los dinosaurios. -Yo tengo la intención de quedarme por aquí por ahora, vigilando la nave y el campamento. También quiero aprovechar para montar un horno rústico a la vieja usanza para aprovechar aquello que podamos recoger. Me huele a que hay buena materia prima en este lugar.- fantaseo con la idea, que juguetea en mi mente y me tengo que esforzar en no reírme de ella. -Nos podemos ir turnando para descansar e informar de la situación. Y, en caso de que alguno de estos detecte algún peligro, organizar un contraataque.- ahora sí, me es imposible disimular una mueca tétrica. La esperanza de que alguien caiga a la deriva con nosotros me emociona. -¿Qué me decís?-

Ya está todo dicho. Frente a la conformidad general, el Ragnarok se pone en marcha. No tengo la intención de quedarme mucho tiempo en este lugar perdido de cualquier mapa, pero le sacaremos todo el partido que podamos. Vamos a expoliar esta isla y a saquear cada recurso natural que encontremos.

Continuará...

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[FIC-Presente absoluto](+18) Operaciones en una isla desierta - por Sigurd Haakon - 03-09-2026, 10:50 AM

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