La gran hazaña de Pizz Kiita | Aventura Tier 2 | P.R.
#7
Para soportar los crudos inviernos eternos de Roshwan, sus habitantes recurrían, como era de esperarse, a métodos tan antiguos como la propia tierra en la que habitaban, y eso era la elaboración de licores que constituía como una de las alternativas más habituales para combatir el frío, al punto de que incluso podía encontrarse en ciertos establecimientos destinados a fines medicinales, y también estaban otros tipos de métodos más primitivos. Aquellos mucho más prácticos, menos refinados y quizás más cercanos al deseo carnal que cualquier persona, o ser vivo, podría emplear para pasar menos frío.

Nuestro estimado protagonista de esta aventura pronto se dará cuenta que había mil formas de como usar un rifle,sin referirnos realmente a el arma en realidad,  solo con esfuerzo físico.

La oficina tenía un tamaño convencional, suficiente para albergar cómodamente a pequeños grupos de personas, en el centro se encontraba un escritorio de madera, cuidadosamente barnizado con un tono ocre semejante al líquido de los vinos embotellados, sobre su superficie se alzaba una montaña de carpetas abiertas, documentos y formularios que eran revisados minuciosamente por una mujer de piel morena y ojos ambarinos, totalmente preciosa con todos sus atributos femeninos, sin duda era la palabra correcta de “despampanante”, su vestimenta, aunque a primera vista podría parecer demasiado ligera para las temperaturas de Roshwan, no parecía suponerle inconveniente alguno debido a que había una chimenea encendida dentro de la oficina, ubicada a pocos metros del escritorio, mantenía el despacho agradablemente cálido, y sus llamas proyectaban un tenue resplandor naranja sobre las paredes de la oficina de madera y metales de fabrica.

El crepitar de la leña volvió a hacerse audible justo después de la presentación de nuestro pequeño Tontatta de la marina, durante unos minutos el silencio se hizo presente entre los dos, hasta que aquella refinada mujer finalmente levantó la mirada de los documentos que tenía frente a ella, se inclinó ligeramente sobre el escritorio, asomándose por encima de la montaña de carpetas para observar con mayor detenimiento a quien, a juzgar por su apariencia, podría ser precisamente la solución que tanto había estado buscando para sus problemas.

— Encantada, ¿Ha dicho que es un soldado?... — preguntó la mujer de piel morena, dejando que su mirada se agudizara mientras una sonrisa descarada, apenas perceptible, se dibujaba en la comisura de sus labios carmín. Sus ojos ambarinos recorrieron al pequeño marine con renovado interés antes de que, casi como un pensamiento escapado entre sus labios, murmurará para sí misma… — M-i-a-u…. — fue apenas un susurro, lo suficientemente bajo como para esperar que no hubiera sido escuchado, sin embargo, la expresión de su rostro dejaba bastante claro que, en aquel instante, sus pensamientos ya habían comenzado a divagar por otro caudal de su propio instinto de mujer.

— Mi nombre es Rikka Zaa, actualmente soy la dueña de esta vinícola, la misma que alguna vez perteneció a mi padre… — explicó con tranquilidad mientras se incorporaba de su silla y comenzaba a desplazarse lentamente hacia la ventana que ofrecía una vista privilegiada del piso interior, desde allí, podía observar a sus colaboradores trabajando arduamente entre barriles, botellas y cajas. — O… mejor dicho… lo que queda de ella.

La mujer hizo una breve pausa antes de deslizar una mano hacia la cuerda que controlaba aquellas persianas blancas, tiró de ella con suavidad haciendo que las láminas descendieran hasta bloquear por completo la visión del exterior, aunque… en realidad, aquello no tenía como propósito impedir que ella pudiera seguir observando lo que ocurría abajo, era justamente lo contrario, no quería que las personas del exterior pudieran ver lo que estaba ocurriendo dentro de su oficina.

— Los últimos meses hemos experimentado una creciente demanda por nuestros licores, las personas nos prefieren por la calidad, el sabor y, sin duda, por la dedicación que ponemos en ofrecer un producto digno de llevar nuestro nombre… — explicaba con tranquilidad, de sus labios escapó un suspiro pesado mientras retomaba el paso hacia la puerta de su propia oficina, al pasar junto al marine que permanecía de guardia, extendió una mano hacia el cerrojo y aseguró la puerta desde el interior, procurando así que nadie pudiera entrar sin su permiso. Acto seguido, llevó la mano libre hasta la coleta que sujetaba su cabello y deshizo el lazo, dejando que sus mechones negros cayera libremente sobre sus hombros, después, desabotonó los dos primeros botones de su camisa blanca y se quitó el chaleco que llevaba puesto, arrojándolo despreocupadamente sobre uno de los muebles de la habitación. — Pero, últimamente hemos recibido demasiadas quejas por los cargamentos incompletos… — continuó, dejando escapar otro suspiro cargado de estrés — Los libros de pedidos no mienten, están firmados por nuestros clientes, los pases de salida están en perfecto orden e incluso el oficial encargado del transporte reporta correctamente los inventarios antes de zarpar… — su expresión era ahora más serio, un enojo que estaba visible en sus ojos — Pero cuando esos cargamentos llegan a otro puerto… cierta cantidad simplemente desaparece…

Se sentó sobre el escritorio mientras cruzaba las piernas, tomando entre sus manos algunas de las hojas de la documentación que había estado supervisando apenas unos minutos atrás… — ¿Le gustaría echar un vistazo al registro? — preguntó, extendiéndole ligeramente una mano para que pudiera subir más rápido al escritorio junto a ella — Puedo permitírselo… pero con una condición.

— Cúreme de este cruel invierno… — Lo dijo con una voz suavemente y deliberadamente sugerente, acompañando su propuesta con una sonrisa que indicaba estar interesada en cierta actividad física, mientras hablaba con tono de voz seductor, aflojó ligeramente el cuello de su camisa junto a unos botones más hasta dejar en vista el encaje coqueto de su sostén en tonalidades rojos, manteniendo aquella mirada felina fija sobre el marine de tan diminuta estatura.  No hacía falta explicar demasiado… Ella quería probar la resistencia física de nuestro tirador de la marina.

¿Podrá Pizz Kitta complacer Rikka Zaa - mente en esta misión?



Movimiento Naranja
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RE: La gran hazaña de Pizz Kiita | Aventura Tier 2 | P.R. - por Miyori Hoshino - 03-09-2026, 08:46 AM

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