03-09-2026, 02:16 AM
En el trayecto al Ford Transit se mantuvo extrañamente silencioso, como si quisiera guardar para sí mismo un último recuerdo visual de Skypiea. Al final, le resultaba improbable la idea de volver sin tener una participación clara en los juegos dedicados a Zarutsuki, y se cuestionaba la idea de haber llegado tan alto para entonces que le resultara innecesaria esa exposición, salvo que aparecer nuevamente en el coliseo de Shandora se alinease con sus intereses.
Lo que estaba claro era la necesidad de volver al Grand Line y continuar con su aventura conjunta, entrenar a Kuroshiro y seguir desarrollando planes junto a Kael (a quien le dejó su equipaje), y como las embarcaciones de Nozama retomarían rumbos que a ellos no les servían, el bueno de su mejor amigo contactó a la División Ochenta con tal de coordinar un traslado unificado entre divisiones. Aunque, tal parece que el destino en forma de órdenes provenientes del Gobierno Mundial tenía otros planes, y se enteraron nada más llegar, con el nudista de la marina anunciando que el azabache estaba bajo su mando y repartiendo unas cartas.
Stroud Nanashi se incluía en la unificación, y pasaban a ser la División Treinta, un número considerablemente alto. Eso le hizo fruncir el ceño, ignorando parcialmente la forma en que el Capitán se dirigía a Nyra y su posterior chapuzón en el mar de nubes. Un movimiento como ese tenía posibilidades de ser al azar o tener motivos detrás, considerando el potencial de fuerza reunido en un sólo grupo no lo tenía tan claro.
Por supuesto, iba a dejar clara su postura, exponiendo tras leer las palabras que la Vicealmirante Patricia Split le dedicó sus pensamientos en voz alta. —Ellos podrán estar bajo tu mando, pero no va a ser el caso conmigo, Tenryuu. —lo señaló directamente, luego guardó la carta en el interior de su chaqueta perfectamente blanca.
—Nadie que sea más débil que yo me dará órdenes, así que si quieres hacerlo, demuéstrame que lo mereces. —con una sonrisa de soslayo ingresó al navío. El albino nunca respetó el elitismo, los cargos de poder o las organizaciones impuestas si detrás no había alguien capaz de tolerar esa responsabilidad, y pronto, las autoridades de la recientemente formada División Treinta chocarían contra ese deje medio anarquista y según el día, totalitario mediante la fuerza que representaba Hasegawa.
Y como si no hubiese dicho nada, comenzó a saludar al resto, siendo testigo de la presentación de Stroud. Lo veía tan recto como a Kael, y eso le causaba cierta gracia, porque asumió en su desconocimiento que si pudo atravesar las defensas sociales del azabache, haría lo mismo con Nanashi —¡Ese es el entusiasmo que se necesita! ¡Bien dicho, Stroudy! —elevó el brazo, con el puño cerrado a modo de aceptar su determinación. También vio a Akira al pasar, convertida en mujer tras los extrañísimos poderes que desplegaron luego de finalizado el último combate del evento —No sé por qué, pero tú como que me caes mejor ahora. —confesó, en tono de broma —Habrá tiempo de responderte tus preguntas sobre la velocidad. Aunque a modo de adelanto, no puedes intentar lo que hago. —extendió la diestra, levantándole el pulgar.
Su forma de darle ánimos.
—¡Juan! —exclamó al verlo, la presencia del gyojin por alguna razón le transmitía una calidez curiosa, como si emanase vibras positivas por naturaleza —Luego de lo que vi en la prueba de resistencia, me llama la atención el poder defensivo que podemos alcanzar con Kael y contigo en el mismo grupo. —observó al susodicho a la distancia —¡Sí, estoy hablando de ti! ¡Que eres muy débil! —por supuesto, tras la felicitación que le dio luego de quedar segundo, Omuyaga sabría que estaba bromeando, sin embargo el entusiasmo de Shin hacía difusa esa línea. Se acomodó las gafas de sol y entonces caminó en dirección a donde la humink pensaba trabajar la salida del barco, dispuesto a ayudarla.
No tardó demasiado, y evidentemente tras subir al mismo punto rompió el hielo con palabras muy directas. Lo típico en el comandante —¿Sabes, pequeña Nyri? —preguntó sin darle tiempo a siquiera procesar una respuesta —No eres muy buena ocultando que quieres alejarte de mí. —desde las orejas gachas en las gradas quería confrontarla, pero considerando el entrenamiento del Kenbunshoku y luego sus encuentros con Merlot, el tiempo se le escapó de las manos.
Lo que estaba claro era la necesidad de volver al Grand Line y continuar con su aventura conjunta, entrenar a Kuroshiro y seguir desarrollando planes junto a Kael (a quien le dejó su equipaje), y como las embarcaciones de Nozama retomarían rumbos que a ellos no les servían, el bueno de su mejor amigo contactó a la División Ochenta con tal de coordinar un traslado unificado entre divisiones. Aunque, tal parece que el destino en forma de órdenes provenientes del Gobierno Mundial tenía otros planes, y se enteraron nada más llegar, con el nudista de la marina anunciando que el azabache estaba bajo su mando y repartiendo unas cartas.
Stroud Nanashi se incluía en la unificación, y pasaban a ser la División Treinta, un número considerablemente alto. Eso le hizo fruncir el ceño, ignorando parcialmente la forma en que el Capitán se dirigía a Nyra y su posterior chapuzón en el mar de nubes. Un movimiento como ese tenía posibilidades de ser al azar o tener motivos detrás, considerando el potencial de fuerza reunido en un sólo grupo no lo tenía tan claro.
Por supuesto, iba a dejar clara su postura, exponiendo tras leer las palabras que la Vicealmirante Patricia Split le dedicó sus pensamientos en voz alta. —Ellos podrán estar bajo tu mando, pero no va a ser el caso conmigo, Tenryuu. —lo señaló directamente, luego guardó la carta en el interior de su chaqueta perfectamente blanca.
—Nadie que sea más débil que yo me dará órdenes, así que si quieres hacerlo, demuéstrame que lo mereces. —con una sonrisa de soslayo ingresó al navío. El albino nunca respetó el elitismo, los cargos de poder o las organizaciones impuestas si detrás no había alguien capaz de tolerar esa responsabilidad, y pronto, las autoridades de la recientemente formada División Treinta chocarían contra ese deje medio anarquista y según el día, totalitario mediante la fuerza que representaba Hasegawa.
Y como si no hubiese dicho nada, comenzó a saludar al resto, siendo testigo de la presentación de Stroud. Lo veía tan recto como a Kael, y eso le causaba cierta gracia, porque asumió en su desconocimiento que si pudo atravesar las defensas sociales del azabache, haría lo mismo con Nanashi —¡Ese es el entusiasmo que se necesita! ¡Bien dicho, Stroudy! —elevó el brazo, con el puño cerrado a modo de aceptar su determinación. También vio a Akira al pasar, convertida en mujer tras los extrañísimos poderes que desplegaron luego de finalizado el último combate del evento —No sé por qué, pero tú como que me caes mejor ahora. —confesó, en tono de broma —Habrá tiempo de responderte tus preguntas sobre la velocidad. Aunque a modo de adelanto, no puedes intentar lo que hago. —extendió la diestra, levantándole el pulgar.
Su forma de darle ánimos.
—¡Juan! —exclamó al verlo, la presencia del gyojin por alguna razón le transmitía una calidez curiosa, como si emanase vibras positivas por naturaleza —Luego de lo que vi en la prueba de resistencia, me llama la atención el poder defensivo que podemos alcanzar con Kael y contigo en el mismo grupo. —observó al susodicho a la distancia —¡Sí, estoy hablando de ti! ¡Que eres muy débil! —por supuesto, tras la felicitación que le dio luego de quedar segundo, Omuyaga sabría que estaba bromeando, sin embargo el entusiasmo de Shin hacía difusa esa línea. Se acomodó las gafas de sol y entonces caminó en dirección a donde la humink pensaba trabajar la salida del barco, dispuesto a ayudarla.
No tardó demasiado, y evidentemente tras subir al mismo punto rompió el hielo con palabras muy directas. Lo típico en el comandante —¿Sabes, pequeña Nyri? —preguntó sin darle tiempo a siquiera procesar una respuesta —No eres muy buena ocultando que quieres alejarte de mí. —desde las orejas gachas en las gradas quería confrontarla, pero considerando el entrenamiento del Kenbunshoku y luego sus encuentros con Merlot, el tiempo se le escapó de las manos.
—Por suerte, ahora tenemos un viaje bastante largo para que me cuentes el por qué.
¿Sería la navegación más incómoda de su vida? Quizás, pero estaba dispuesto a hacerla cargar con ese peso.
Let there be light
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
