[Presente absoluto | Fic Navegación.] Saliendo de la ciudad dorada.
#3
Y de nuevo, la vida los empujaba a un viaje sin retorno, a una aventura inesperada en aquellos mares tormentosos, pero ahora, luego de una semana en aquella isla en las alturas, el ambiente en el Eco del Vacío se sentía diferente. Hacía ya varias horas se habían despertado, y tras un rato de alistar sus objetos, Zhang, aferrado a su peludo amigo, salió de su habitación.

Ya era de noche, y pronto tendrían que salir de allí, pues el tiempo límite que se les había impuesto al llegar estaba a pocas horas de cumplirse. Zhang tomó su mochila y pronto avanzó entre sus compañeros, ayudando a los demás a llevar sus objetos. Zhang no tenía muchas cosas, y solo había llevado conocimientos y plantas, que trasplantaría en altamar.

Un vacío en su estómago lo hacía sentirse vivo, y aunque no estaba claro cómo sería el descenso, esperaba que no fuese tan caótico como la subida. Zhang saludó entonces a sus compañeros y, contagiándose de la alegría de los demás, los saludó a todos.

—Hmmm… Hola a todos, ya nos llegó el día de partir, y el log ya marca nuestra nueva ruta. ¿A donde llegaremos ahora?

Saludó a todos, y aunque para este viaje el viejo burro descansaría de la navegación, estaba seguro de que no sería fácil; nunca lo era, y menos cuando eran solo cuatro personas allí. Por ello, luego de tomar sus cosas y robarse algo de comida del lugar, aprovechó a su nuevo compañero para cargar lo pesado.

Se acercó a Mahou antes de salir y le dejó en las manos un par de duraznos del banquete. No hizo falta explicarle para qué eran. Silencio, sobre el hombro, ya había puesto un ojo en el más grande.

Fue así como, llegada la hora, todos sobre Heras marcharon directo al Wu Wei, que resistía imponente donde le habían dejado. Y como cuando se vuelve a un hogar, Zhang dio un gran brinco hasta llegar a la cubierta, y dejó sus objetos y a Silencio tranquilo por algún lugar.

El mono duró tranquilo lo que dura un mono tranquilo. A los pocos minutos ya estaba colgado de las cuerdas, y el viejo burro lo dejó ser, sin más.

Comenzó a alistar la embarcación: bajó las velas, ató los nudos y amarró todo, además de acercarse para revisar a Larry, que había permanecido en el sitio cuidando la embarcación. Al final todo estaba como lo habían dejado, y entonces se prepararon para marchar.

Zhang buscó a Bai con el ojo bueno y, cuando la encontró, le hizo una señal con la cabeza. No hicieron falta palabras, aunque él fuese el único al que ella podía entender; después de tanto tiempo, ya las palabras sobrabán.

—Hmmm… Joven Heras. Esa maestra suya de las alas blancas… —dijo entonces, con la misma calma de siempre—. Yo también estuve unos días con ella. Y ya que vamos a bajar del cielo, me gustaría saber qué le enseñó a usted, porque a mí me dejó con más preguntas que respuestas.

Y sin esperar respuesta, el viejo burro volvió a lo suyo. El mundo era mucho más pequeño de lo que la gente creía, y en el Wu Wei todavía quedaban cabos que revisar antes de que aquella isla los soltara.

Resumen
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
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RE: [Presente absoluto | Fic Navegación.] Saliendo de la ciudad dorada. - por Zhang Guolao - 02-09-2026, 06:33 PM

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