02-09-2026, 07:36 AM
Un día normal en la isla, más no un día normal para el joven revolucionario Kasui. ¿Recuerdan este niño tan callado, tranquilo y frío? Bueno, el joven estaba teniendo una mañana…un tanto extraña. Al parecer el muchacho estaba sufriendo una de sus crisis derivada de una de sus enfermedades mentales.
Mientras su conciencia estaba “encerrada” observando todo des de un “agujerito” habría salido una de sus múltiples personalidades, “Lucky”
Lucky era un muchacho moderno el cual tenía una personalidad mucho más social, de hecho, más que social, era mucho más arriesgado. No solía preocuparse por si le observan o no cómo haría Kasui de normal, no se fijaba en si estaba haciendo mucho ruido (que por norma general lo hacía) y su diversión, de hecho, no le importaba prácticamente nada más que su propia diversión. Su nombre, “Lucky” fue puesto por el mismo Kasui en cuando entendió que aquello no era el, si no un segundo yo. Jamás tuvo alguien que le explicara que era así que el revolucionario siempre lo tomó como que habían varias personas viviendo en su cuerpo.
Lucky, estaba esa mañana encima de un perro enorme, se trataba de un pastor alemán muy agresivo que vio en una taberna, al principio el animal trató de amedrentar al infante, pero acabó siendo robado de su dueño para diversión de Lucky.
Arqueando su ceja izquierda seguida de la derecha, el despreocupado infante llegó a aquella zona encima de aquel perro el cual jadeaba debido al cansancio, de hecho, tras un par de pasos débiles, el perro se desplomó en el suelo totalmente agotado del molesto niño que llevaba toda la mañana en su lomo obligándole a correr.
~~Ajá! No me digas que ya estás cansado Ajá ja!
El niño, con una mirada un tanto perdida miro al perro pues, el mismo estaba olisqueando como si algo le llamara la atención, poniéndose de pie de manera amenazante en el momento que olió la sangre de un mink que estaba sentado en un banco.
El perro, como si se hubiera olvidado de lo agotado que estaba, se abalanzó hacia la magullada pierna de Harden.
Justo antes de que llegara a a morder al Minks ~¡¡BOKOING!!~
El perro recibió un coscorrón que lo dejó tirado en el suelo con un buen chichón.
—Pero si ya te he dejado matar a dos gatos antes! Eres un perro asesino! Ajá ja!
—INKI! INKI! INKI! INKI!
Lucky se rio con fuerza, si algo compartía clara mente con Kasui era aquella risa tan peculiar que podía recordarte a un cerdito ahogándose.
Tras aquello, se quedó mirando al tipo de la pierna herida y como el infante era un cotilla de manual, decidió preguntarle con nada de cuidado que le había pasado.
—Y tú animalillo? A quien le debes dinero? Ajá Ja!
El niño haría aquella pregunta hablando en voz alta, mostrando que era alguien realmente imprudente y le costaba bastante mantener un tono de voz bajo.
Sus ojos, seguían viéndose algo perdidos ?-?
Mientras su conciencia estaba “encerrada” observando todo des de un “agujerito” habría salido una de sus múltiples personalidades, “Lucky”
Lucky era un muchacho moderno el cual tenía una personalidad mucho más social, de hecho, más que social, era mucho más arriesgado. No solía preocuparse por si le observan o no cómo haría Kasui de normal, no se fijaba en si estaba haciendo mucho ruido (que por norma general lo hacía) y su diversión, de hecho, no le importaba prácticamente nada más que su propia diversión. Su nombre, “Lucky” fue puesto por el mismo Kasui en cuando entendió que aquello no era el, si no un segundo yo. Jamás tuvo alguien que le explicara que era así que el revolucionario siempre lo tomó como que habían varias personas viviendo en su cuerpo.
Lucky, estaba esa mañana encima de un perro enorme, se trataba de un pastor alemán muy agresivo que vio en una taberna, al principio el animal trató de amedrentar al infante, pero acabó siendo robado de su dueño para diversión de Lucky.
Arqueando su ceja izquierda seguida de la derecha, el despreocupado infante llegó a aquella zona encima de aquel perro el cual jadeaba debido al cansancio, de hecho, tras un par de pasos débiles, el perro se desplomó en el suelo totalmente agotado del molesto niño que llevaba toda la mañana en su lomo obligándole a correr.
~~Ajá! No me digas que ya estás cansado Ajá ja!
El niño, con una mirada un tanto perdida miro al perro pues, el mismo estaba olisqueando como si algo le llamara la atención, poniéndose de pie de manera amenazante en el momento que olió la sangre de un mink que estaba sentado en un banco.
El perro, como si se hubiera olvidado de lo agotado que estaba, se abalanzó hacia la magullada pierna de Harden.
Justo antes de que llegara a a morder al Minks ~¡¡BOKOING!!~
El perro recibió un coscorrón que lo dejó tirado en el suelo con un buen chichón.
—Pero si ya te he dejado matar a dos gatos antes! Eres un perro asesino! Ajá ja!
—INKI! INKI! INKI! INKI!
Lucky se rio con fuerza, si algo compartía clara mente con Kasui era aquella risa tan peculiar que podía recordarte a un cerdito ahogándose.
Tras aquello, se quedó mirando al tipo de la pierna herida y como el infante era un cotilla de manual, decidió preguntarle con nada de cuidado que le había pasado.
—Y tú animalillo? A quien le debes dinero? Ajá Ja!
El niño haría aquella pregunta hablando en voz alta, mostrando que era alguien realmente imprudente y le costaba bastante mantener un tono de voz bajo.
Sus ojos, seguían viéndose algo perdidos ?-?
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