Primavera 9, Cerca de la media noche.
El espíritu del fuego arde en mi y debo alimentarlo todos los díasde ahora en adelante. Con motivación, con metas, con sueños. El reciente descubrimiento con Jalindra había dejado marcas que aún necesito procesar. Me desconectan de lo material.
Meditaba un rato antes de que se sintiera el cambio de temperatura. Sutil, recuerda que está primavera, pero aún en la noche traerá mucho frio. Siento la brisa bajo mis alas. Enfocado en mi propio fuego naranja. Pienso en el y lo alimento. Respirando plenamente, que ese fuego crezca, exhaló su calor. Aún no es muy fuerte, aún necesita ser cuidado para despertar. Me mantiene, pero el cultivarlo necesita más de mi tiempo y atención.
Me levanto del suelo y doy una caminata breve a la cabaña. Amo pensar que puedo regresar y que hay personas con las que puedo compartir. Me reservo la sonrisa, pero abrazo lo reconfortante como quien disfruta estar acostado en una cama de plumas.
Desde lejos veo movimiento. Si, ellos son muy adultos y muy preparados. Seguro estuvieron despiertos en lo que me fui. Toque la puerta y abrí para ver como estaban todos. —¡Que dicen mi gente preciosa! — Era más que evidente que lo decía por cierta persona en especifico, pero lo mas seguro es que no recibiera una respuesta por su parte.
— Maestro Sangolao. A que no adivina a quien conocí hace poco. Me perdí en una academia donde entrenaban otros lunarian y me trataron de la patada. Pero había una mushashita llamada Jalindra que me enseño unas cosas que te sorprenderan. — Compartí asumiento que todos estaban allí y que alguno escucharía mi historia, pero era mas que evidente que la relación entre ellos estaba afinada de manera distinta. Mientras yo venía tranquilo a buscar por mis cosas, mis ropas y colección de guantes y punteras que nunca uso. Aquella daga que me acompaña cómo un totem y la uso para todo menos para pelear.
Me había hecho con los recursos de una log póse nueva, una que si funcionara en la Grand Line. Lastimosamente aquí arriba no había mucha suerte en general. Imagino que para subir al cielo no hay una brújula mágica que te diga hacia donde tienen que apuntar tus velas. Yo siendo un viajero que aun es bastante novato en muchos aspectos vi que la preparación mia era tan sencilla. Malacostumbrado a que para los eventos importantes había llegado siempre por medios pagados y no propios.
— ¿Y cómo planeamos irnos? — Solté al ver la cantidad de cosas que habían preparado ellos tres. Miré con atención a Mahou moneando y al duro mink-birka haciendo todas las tareas como los representantes de aquella excursión sin retorno.
Ciertamente no había tenido demasiadas conversaciones como un pirata y la verdad es que aun tenía tantas cosas que aprender de ellos, que ciertamente me había enfocado más en compartirme con ellos y mezclarme en su dinámica sin mostrarse del todo mis verdaderas habilidades como pirata. Ellos aun no lo sabían, pero se habían hecho con el mejor timonel que había en skypea, ese barco iba a surcar las nubes y las olas como un surfista rubio y radical.
— A ver, con que te ayudo demen esas cajas y bien amarradas que yo me encargo de llevarlas. —
Claro, ellos sí sabían a que me refería. Me di la vuelta y pateé la puerta para abrirla. Cargado de energía di varios pasos para avanzar y una vez salí haría uso de mis habilidades para agigantarme hasta unos 20 metros de altura. Me haría visible, majestuoso, imponente, que mi negrosidad asombre a todos los que tienen ojos. Lo único malo de agigantarse es que el dolor en la pinga incrementa también, dios mio, ya saquenme de esta isla, nunca me había dolido tanto tener pito.
Me puse de de rodillas y mi mano en el suelo sería las plataformas para llevarlos conmigo. No solo a las cosas, las cosas me cabía en una mano, podría llevarlos a ellos sin problema alguno. Zhang ya podía convertirse en una brisa de nieve y ponerse en mi hombro, ya que hay mas confianza, pero las chicas no sabía si estarían acostumbradas a que las lleve un gigante tan hermoso.
Varios minutos de caminata despues, lo que nos habría tomado horas de camino fue solo una caminata alegre. Mis zancadas infinitas nos acortaron los peligros de la noche pues me puedo desplazar mas distancia en menos tiempo. — ¿Me estas diciendo entonces que uno de esos barcos es de ustedes? Primera vez que viajo en uno tan grande, se la rifaron, bueno, no te preocupes, lo cuidaré como si fuera mi bebé. — En lo que me acercaba al crucero soñada y dejaba las cosas de todos en cubierta y les ponía la plataforma a las damas.
Estaba agotado, golpeado, motivado, emocionado, cansado y con mucha energía aún por dar.
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