Ship of Fools IV [Presente Absoluto]
#4
El entrenamiento terminó. Fue duro, varias veces pensó en rendirse, pero lo logró y justo a tiempo. O eso es lo que se cree. Desconoce cuánto tiempo tardará en llegar hacia donde quedó estacionado el Black Widow. Tampoco sus compañeros pueden esperarlo más tiempo del dado por el Shichibukai para quedarse en Skypiea. Básicamente, si Kiyoshi no llega a tiempo, ellos estarán obligados a dejarlo atrás. No será su decisión, por lo que el médico no podrá quejarse. Habrá sido su culpa y la de nadie más. Esto es precisamente lo que más le aflige dentro de su pecho. ¿Qué pasará si queda rezagado por su propia inoperancia? ¿Deberá olvidarse de seguir el viaje junto a sus amigos y buscar otro camino? Es más, en caso de no poder zarpar, ¿qué hará en esta isla donde le cierran las puertas? ¿Lo echarán cagando para abajo y así obligándolo a encontrar su muerte? — No… Esto no puede terminar así. El viaje aún no ha terminado. Es más, apostaría con que recién comienza.

Le sirve haber entrenado su físico con Jalindra. Correr no hace que se agite tan rápido y deba tomar descansos más seguido. Eso sí, cada tanto debe ayudarse de su inhalador para controlar el asma que siempre está presente. Más de algún originario de la isla debe verlo con extrañeza al fijarse de que corre sin mirar atrás, como si la vida dependiera de ello. Las horas pasan y cada vez ve más difícil el llegar con los suyos. Se muerde el labio inferior con insistencia, buscando que el dolor le permita concentrarse en algo que no sea la inminente frustración que parece experimentar.

No puede quedarse debajo del barco. No puede.

Es ahí, en medio de la selva, que lo escucha. Un ser extraño, veloz, volador. Alcanza al médico en cuestión de segundos y vuela a su costado. Hace sonidos propios de su raza y en sus ojos se percibe cierta alegría, como si sintiera que Kiyoshi está corriendo con él, divirtiéndose en el proceso. — ¿Qué se supone que es esta tonta cosa? — Sea lo que sea, realiza un movimiento que modifica por completo el panorama. Adelanta a Kiyoshi y se posiciona delante suyo. Sigue gritándole como si estuviese dándole una instrucción que el pirata no es capaz de percibir. — ¿Me estás diciendo que… — Se arriesga y ejecuta. No está en condiciones de pensar demasiado y ser tan cauteloso. Debe actuar y rápido, o el tiempo se lo llevará por delante.

Baja el centro de gravedad de su cuerpo tras flexionar las rodillas, canaliza la fuerza en los cuádriceps y da un salto que le permite sentarse en el lomo del animal. Menos mal lleva guantes y puede tocarlo, pero, internamente, mantiene dudas sobre la higiene del monstruo. Aun así, parece ser un animal acuático —a pesar de lo sorprenderte que es verlo volando, pero considerando la isla en la que se encuentra, no lo encuentra demasiado loco—, por lo que asume que, en algún momento, se sitúa bajo el agua, lavándose por defecto.

Ya con su el pirata montado, el pez volador pisa el acelerador imaginario y aumenta la velocidad, también la altura con que se moviliza. Es imposible que Kiyoshi no tema ante tal cambio tan brusco, inclinando el pecho hacia adelante y casi que abrazando a la montura, asegurándose así de no caer. — ¡E-ey, tonto! ¡No vayas tan rápido! — Pero ¿acaso eso no es justo lo que necesita? Y parece que Burbujita, como lo bautizará pronto, lo tiene más que claro sin siquiera escucharlo.


Finalmente, pasado un tiempo, y viendo al sol para saber que al día no le queda demasiado tiempo, llega a la playa en donde empezó esta aventura una semana atrás. Ve el barco, algo cambiado la verdad, y a sus compañeros en él. Siguen aquí, no se han ido. No han dejado a Kiyoshi atrás. Tras un largo recorrido, el médico ya ha agarrado confianza sobre Burbujitas, manteniendo el tronco erguido como si realmente supiese lo que está haciendo. Así, raudo y veloz, llega a la proa del Black Widow y aterriza. — ¡He vuelto, tontos! — Sin perder ni un segundo, baja de la espalda su nuevo limpio amigo y corre hacia Eros, interceptándolo en cualquier tarea que esté haciendo. Coloca las manos sobre sus hombros y, con un tono emocionado bajo la mascarilla que porta, le informa. — Lo he logrado, he aprendido el haki. Puedo ver sin ver. — Por supuesto, ignora que sus compañeros han tenido avances también en este aspecto durante la semana que han estado separados, pero para Kiyoshi es una revelación que lleva guardada durante días y contenía a duras penas la emoción de informarlo. Ahora, al fin ha logrado sacar tal información sobre mí.

Es aquí donde se percata de la pregunta de Uker. La verdad es que todo ocurrió muy rápido, así que desconoce qué debe hacer con el animal que ha traído. — Pues… no lo sé. Es rápido y vuela. Y me ayudó a llegar a tiempo. Creo que le agrado. — El propio Burbujita se encarga de confirmarlo tras acercarse a su dueño y frotar la cabeza contra su pierna en forma de caricia. — Soy responsable, así que me quedaré con él. No parece tener dueño y ya nos vamos, así que nadie de la isla tiene por qué enterarse. — Básicamente, si es que se lo ha robado sin saber, poco y nada le importa. Domado aquel que lo haya dejado irse con otro.

— No tenemos tiempo que perder, tontos. Vámonos de aquí y continuemos con el viaje. Esta fue solo una parada momentánea, nos queda mucho aún por recorrer.

De este modo, los Piratas de la Sepultura abandonan un nuevo hogar provisional y se lanzan contra el mundo. Como siempre, desconocen qué se encontrarán en la siguiente parada. Esa incertidumbre que deben manejar cada vez que elevan anclas provoca cierto temor, pero también incrementa los niveles de adrenalina en sus cuerpos. En el fondo, todos están ansiosos por experimentar la siguiente aventura. Mientras estén juntos, de seguro que será excepción.

Adiós, Isla de los Cielos, hasta que nos volvamos a encontrar.

Lávense las manos
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso


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RE: Ship of Fools IV [Presente Absoluto] - por Kiyoshi Maeda - 01-09-2026, 08:57 PM

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