[Navegación, P.A] La caída de la División 30
#1
Día 9 de primavera, año 18


Había llegado el último día de nuestra estancia en Skypiea, habían sido unos días tan divertidos como provechosos, sin dudas iba a salir más fuerte que como había llegado. El sol brillaba con una fuerza algo más intensa de lo habitual, augurando un futuro prometedor para la gloriosa División Ochenta de la Marina. Si había algo que lamentar, era la pérdida de Masami, no tuve muy claro qué fue lo que le pasó, pero decidió quedarse aquí para siempre. Si lo pensaba un poco, era normal, aquí estaba su gente y, por si fuera poco, el camino del héroe era uno sacrificado, uno para el que no todos estaban preparados.

Ya en la costa, empecé a preparar el barco para partir junto a Enji, Akira y los miembros de la división setenta y cinco, a quienes íbamos a llevar a la siguiente isla. Se sentía un poco extraño, en apenas unos días pasamos de ser una división de cinco a apenas tres marines. —Caemos por momentos —dije con una sonrisa mientras cargaba cajas en el barco. —Siempre supe que la vida del marine era dura, pero dejar atrás a un compañero en cada isla… —Tras dejar de golpe las astilladas cajas de madera en la cubierta del barco, me apoyé en la baranda del mismo mirando a mis dos compañeros y amigos. —¿Vosotros no tendréis pensado dejarlo, no? Me pondría muy triste, jajaja. —Si bien mis palabras exponían una preocupación real, mi estado de ánimo no era ni mucho menos triste, no era como si nadie se hubiese muerto.

Tras eso me dirigí a los amigos de la otra división, quienes se encontraban en ese momento preparando cosas en la cubierta. —Me pregunto a dónde nos destinarán a cada uno después de esto… Sea como sea, ha sido un placer, muchachos. —Sin dudas, lo mejor que me había pasado en los cielos era el haber podido conocer mejor a tantos otros buenos marines, era un orgullo compartir aguas con ellos.

Poco tiempo después, mientras todos seguíamos preparando las cosas para partir, un murciélago se acercó a Enji. —¿Y ese bicho? —pensé al ver cómo le entregaba una serie de cartas a mi capitán. Todos prestamos atención a lo que leía Enji en la carta que iba destinada para él. A medida que hablaba, mi boca se abría más y más. —¡Nos han ascendido! —dije con las manos en alto justo antes de saltar con los brazos en alto, esta vez era un ascenso sin precedentes. Aún recordaba la alegría de ser promovidos de la división noventa y tres a la ochenta, pero, ¿División Treinta? Me parecía inaudito.

Y lo más importante no era el ascenso, nos habían juntado junto con los miembros de la división setenta y cinco y con ni más ni menos que Stroud Re… Nanashi. —¡Genial, vamos a darlo todo, chicos! —exclamé con entusiasmo mientras preparaba las amarras a toda velocidad. Enji se encargó de llamar a Stroud, quien no tardó mucho en llegar gracias a que nuestros barcos estaban bastante cerca amarrados. —¡Bienvenido, Stroud! Contamos contigo—le grité con entusiasmo desde lo alto del barco en cuanto le vi aparecer. Una vez todo estaba listo, solo quedaba que el navegante se pusiera en su puesto y que nuestro capitán Enji diese la orden de partir.

Cajita de tortuga
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[Navegación, P.A] La caída de la División 30 - por Juan Sebastian - 01-09-2026, 05:38 PM

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