[FIC-Navegación][Presente absoluto] (+18) Get in the water
#1
9 de primavera, año 18
El Sol vuelve a alzarse como siempre, y hoy eso no marca tan solo el inicio de un nuevo día, sino también el comienzo de una nueva aventura. Es hora de abandonar la Isla del Cielo y el imperio de Zaratsuki, que ya nos ha dado todo lo que puede ofrecer. Nada nos queda por hacer aquí; sin embargo, la senda de la muerte sigue para el Ragnarok. Un Ragnarok renovado, sólido y con nuevos integrantes. Los reinos arderán con más furia e intensidad que nunca y las cenizas que dejemos a nuestro paso serán el recuerdo de los incendios más monstruosos que se hayan visto jamás.
Pero hay que prepararse. Y para ello, hemos de volver al mar azul, a nuestro hogar. Una vez allí, hemos de reabastecer nuestra bodega, afilar nuestras armas y reorganizar a las tropas. Toca ponerse al timón una vez más y navegar más allá del horizonte, hacia un destino incierto.

Le pego una patada a la puerta del camarote, que se abre con suma violencia e impacta contra la madera cuando las bisagras no la dejan rotar más. Salgo bostezando, en calzoncillos, con el pelo enmarañado y los ojos plagados de legañas. La barba me pica, la cabeza me bombea por la resaca y no recuerdo exactamente qué hice ayer... Tengo lagunas. -Buenos días, hijos de pu...- trato de saludar, pero un bostezo largo y exagerado me lo impide. -¡GGGHHHAAAA...!- no trato ni de disimular ni de taparme la boca. Aprovecho el bostezo para estirarme y, de paso, rascarme los huevos.

-¡Buenos días, capitán!-

Cantan varios Hijos del Ragnarok al unísono. Estos están cumpliendo con varias tareas. Unos mantienen el barco limpio, otros revisan que las velas y las cuerdas estén en buen estado, algunos revisan que sus rifles vayan cargados de pólvora y munición... Una tripulación como mandan los cánones. No puedo estar más orgulloso. -Bien, bien, bien...- termino de estirarme, moviendo los hombros y los omóplatos hacia atrás. -¡Vamos a ponernos en marcha!- doy una palmada vigorosa que resuena por todo el navío y termina de despertarme. -Tú, ¿qué día es hoy?- señalo a un grumete al azar. -9 de primavera, señor.- empiezo a avanzar por la cubierta en dirección al puesto de mando. -De locos.- sonrío con fuerza. Luego cojo aire para gritar: -¡¡ZARPAMOS HOY MISMO, CABRONES!!- Todo el barco se suma en un rugido de guerra ensordecedor. No pierdo la oportunidad y me pongo a dirigir. -Ve a por Ubbe, Dharma y Odiseo. No sé si estarán en su camarote o dónde, pero que se reúnan conmigo en popa. Les espero al lado del timón.- le ordeno al tipo que me ha dado la fecha. Sin detener mi paso, voy dando instrucciones a medida que me cruzo con los demás. -¡Tú, coge a tres o cuatro y levad el ancla! ¡Vosotros, coged cuerda e izad la vela del palo de mesana, deprisa! ¡Y tú...!- señalo a un último rezagado que se escaquea. -¡Tú tráeme un café y el periódico, VAMOS!-

No tardo en llegar al puente de mando. Frente a mí, el timón del Veðrfölnir y, frente a él, un mundo nuevo por explorar. Un mundo nuevo por destruir. El gobernalle está algo desgastado, con cicatrices sobre su madera húmeda. Pero se mantiene robusto y estoico al paso del tiempo y soporta mis maniobras como un campeón. Me acerco y acaricio con delicadeza su forma redondeada, como si se tratara de una pieza de artesanía frágil. -Ya va tocando un nuevo paseo, ¿no te parece?- le hablo con un susurro íntimo, casi cariñoso. Hasta que me interrumpe una voz que me sobresalta y me pone tenso como una escoba. -Capitán... ¿Le sigue un pato?-
Me doy la vuelta y es cierto. Me sigue un pato. Es un pato blanco, de plumas largas y limpias. No levantará más de medio palmo del suelo y es pequeño incluso para un humano. Pero, aun así, se ve fiero y con una determinación férrea. ¿Cómo lo sé? Porque lleva armadura completa. Y solo puedes llevar armadura completa si eres un guerrero fiero y lleno de determinación. -Oh... Sí, es verdad.- me rasco la barbilla y frunzo el ceño, tratando de recordar el día anterior. Y cuando las imágenes llegan a mi memoria, los ojos se me iluminan como luceros del alba. -¡¡COÑO, PATO PATROCLO, ERES TÚ!!- anuncio con una ilusión y alegría que no me caben en el pecho. El pato responde con un adorable «Cuak» mientras coloca una de sus alas rectas sobre la frente, simulando un saludo militar. -¡¡ES EL DESTINO, MACHO. BIENVENIDO AL RAGNAROK!!- Me agacho para cogerlo y me lo llevo hasta el otro en una escena emotiva, cómica y, probablemente, vista desde fuera, ridícula. Pero me la pela. Este ser de luz, este guerrero temible no merece más que mi profundo respeto absoluto. Siempre tendrá hueco en mi mesa.
-Y tú, rata de bodega, ¿me has traído el café y el periódico que te he pedido?- El hombre, precipitado, extiende sus manos al cielo y en ellas carga una taza de café y un rulo de papeles enrollados. -Aquí lo tienes, capitán. ¿Pero me vas a contar la historia del Pato Patroclo?- Recojo ambas cosas y me tomo el café de una sentada, devolviendo la taza al grumete casi al acto. Miro por un segundo al pato. -Uff... Es una larga historia. Quizás otro día.- Después fulmino al pirata con una mirada de soberanía y desdén. -Ahora márchate y ayuda a tus hermanos para zarpar. Que no te vuelva a ver mirando a la nada, o a la nada partirás.- El hombre ni responde, se gira tan rápido como puede y se marcha a seguir trabajando.
Pato Patroclo, la leyenda

Pasados los minutos se dejan caer los grandes líderes del Ragnarok, uno por uno. Odiseo, el primer y último Hijo del Ragnarok. Uno de los líderes indiscutibles de la banda y el más cercano a las tropas. Estratega de las hordas, protector de la nave y voz de la razón en momentos clave. A su lado, Dharma, el Orador, la última gran adquisición para nuestras filas. Sangre y crueldad disfrazadas de equilibrio natural y fe. Un homicida dispuesto a arrasar con todo y con la capacidad de hacerlo. Un cazador nato y la punta de lanza de nuestra ofensiva. Y por último, Ubbe, comandante del Ragnarok, mi hermano y mano derecha, la bestia. Nadie pega más duro que él. Nadie resiste los golpes mejor que él. Y nadie escapa de sus garras cuando te tiene en el punto de mira. Es violencia encarnada, un presagio de muerte anunciada y el más valioso y temible de mis aliados. Estamos todos. Estamos listos.
-Vale, muchachos, se acabaron las vacaciones.- me burlo amistosamente con ironía. -Hoy mismo navegamos a lo desconocido, a donde nos dejen caer las nubes.- anuncio. Luego, con un gesto sutil, lanzo el periódico enrollado a manos de Ubbe. -Me lo he leído mientras os esperaba, os gustará lo que pone, ¡Jarul Jul Jul Jul...!- veo sus rostros plagados de coraje y valentía, escucho sus réplicas y, cuando terminan, me doy la vuelta y agarro el timón con ambas manos. -No se hable más, navegaremos de nuevo sobre la tormenta. Agarraos bien y aseguraos de que todo está en orden y listo para partir...-

-¡¡¡EL RAGNAROK VUELVE A LA GRAND LINE!!!-
-¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!-

Continuará...

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[FIC-Navegación][Presente absoluto] (+18) Get in the water - por Sigurd Haakon - 01-09-2026, 10:54 AM

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