01-09-2026, 06:47 AM
Las despedidas siempre duelen…
Era el momento de continuar, Shandora había sido solamente un oasis en medio de un largo viaje, una pequeña pausa en un camino que hasta entonces siempre había recorrido sola, y para alguien como yo, que había pasado tanto tiempo aferrada únicamente a recuerdos nostálgicos, pensé que aquel sería mi destino, continuar de puerto en puerto, subir a distintos navíos sin permitir que alguien pudiera echar raíces en mi corazón, simplemente marcharme con la dicha de haber conocido rostros nuevos.
Pero…
Mientras terminaba de empacar mis cosas, una llamada interrumpió mis pensamientos, al tomar el caracol blanco, mi den den mushi, reconocí de inmediato la voz al otro lado, era María, la hermosa sirena. Mis labios se extendieron en una sonrisa dulce mientras escuchaba sus palabras ser mencionadas deprisa, no fue una conversación larga pero bastó para hacerme saber que a partir de ahora ella estaría ahí para mí con tan solo una llamada, y de la misma manera le hice saber que yo también estaría dispuesta a brindarle todo mi apoyo cada vez que lo necesitara, incluso durante la llamada ella me contó que no había tenido suerte encontrando un navegante para su tripulación — Estoy segura de que encontrarán a la persona indicada para eso — respondí dulcemente — Sí, cuídate mucho también, María, y a los demás… dales mis saludos.
Cuando la llamada terminó, me quedé unos segundos contemplando el Den Den Mushi en silencio, esperaba de corazón que su viaje estuviera lleno de seguridad y bendiciones, un buen viaje para todas ellas… y para todos aquellos que también debían abandonar Skypiea hoy mismo.
Sin embargo, algo comenzó a inquietarme, una sensación pequeña dentro de mi corazón pero que poco a poco se hizo imposible de ignorar, un deseo que había intentado mantener reprimido desde aquel entrenamiento del haki de armamento, y es que… egoístamente… quería ser parte de ellas.
Recordé las palabras de Maki aquel día en los juegos, recordé su invitación a viajar juntas, recordé a Hyák con su interés en que yo fuera la navegante de su tripulación, y también recordé la fortuna de haber vuelto a encontrar a María en mi vida, lo feliz que estaba por verla libre de aquella ataduras que alguna vez la habían aprisionado, quizás… quizás no debería pedir más, con haberlas encontrado fugazmente aquí era más que suficiente, ¿no?
Siempre estuve sola…
Y estando sola no tenía que preocuparme por perder a nadie de nuevo…
Estando sola… podía ser útil sin convertirme en una carga.
Pero esta vez mi corazón no estuvo de acuerdo, por primera vez en mucho tiempo, no quería decir adiós…
No quería volver a ser aquella persona que observaba los barcos partir desde la distancia mientras fingía que no le importaba quedarse atrás, había pasado toda la mañana y la tarde pensando mil veces en esas palabras, pensé en Maki, en Hyák, en Merlot e incluso llegué a pensar en Barto, quería continuar mi viaje con ellas, y es por eso… que corrí.
Corrí a toda velocidad tras haberme despedido de Uker, mi primo, corrí tras haberme despedido de todas esas personas que conocí en Shandora, al haber decidido me ví corriendo entre el entramado de ramas, el bosque y aquella vegetación que tantas veces había recorrido durante mi estancia en Skypiea. — ¡Debo apresurarme! — Sostuve mi sombrero con una mano para evitar que el viento se lo llevara mientras con la otra me aseguraba de que el estuche de Amphitrite permaneciera bien sujeto en mi hombro, cada paso me acercaba un poco más al puerto mientras mi respiración se agitaba y la emoción me llenaba de ansias, entonces lo ví, a través de las nubes de mar blanco, apareció por primera vez el barco de las Valar.
Puede notar que sus velas comenzaban a elevarse, estaban a punto de partir — ¡¡¡ESPERENME!!! — grité con todas mis fuerzas, con todo el corazón, corrí todavía más rápido teniendo que saltar alto para escaparme de aquellos tótem de caracoles en la entrada, atravesando las últimas nubes hasta alcanzar finalmente el barco. Tenía miedo… pero también mucha ilusión y felicidad. — ¡Yo también voy con ustedes!
Había encontrado aquello que mi corazón tanto había anhelado desde que abandoné mi hogar, un lugar al cual pertenecer. Después de subir a bordo y explicarles tanto a Maki como a Hyák quién era yo… otra vez, finalmente pude respirar con tranquilidad.
Me dirigí hasta el timón, mis manos se posaron sobre él mientras contemplaba a cada uno de los presentes, y con convicción en mi mirada tan azul como el mismo mar, declaré lo que mi corazón tanto estaba gritando desde mi interior… — Déjenme presentarme nuevamente… — Sonreí, viendo primero a María antes que a las demás, porque fue gracias a ella que estaba aquí frente a ellos.
— Soy Miyori Hoshino, vengo de South Blue de Baterilla, soy artista pirata buscada por la marina, hija de un pescador y carpintero honrado, sé navegar desde que tengo memoria y, aunque no soy tan fuerte como ustedes, soy buena como tiradora… — apreté suavemente el timón entre mis manos — si me aceptan, prometo darlo todo por ustedes, seré un apoyo en todo lo que necesiten y haré cuanto esté en mis manos para proteger este barco y a quienes viajen en él. — Era mi primera solemne, mi palabra, mi promesa como pirata. — Y quiero… vivir plenamente como una Valar.
El viento comenzó lentamente a soplar entre las velas, anunciando el momento de partir, miré hacia el horizonte por última vez, observando a Skypiea con gran amor. Alcanzar la cima siempre sería la parte más difícil, llegar hasta aquí implicó pasar por tormentas, miedo, pérdidas para algunos, despedidas que dolieron en su momento, pero… después de todo eso… allí en la isla de los cielos, había encontrado algo mucho más importante que cualquier paisaje de oro, había encontrado un lugar al que quería pertenecer y regresa, un lugar que no dejaría nunca más perder, al sentir el sútil deslizamiento de aquel navío, mis manos se aferraron con firmeza al timón mientras contemplaba a quienes ahora viajaban conmigo, confié en la guía de quienes, finalmente, podía llamar de una manera que durante tanto tiempo pensé que jamás volvería a considerar en alguien…
Mis Nakamas.
Era el momento de continuar, Shandora había sido solamente un oasis en medio de un largo viaje, una pequeña pausa en un camino que hasta entonces siempre había recorrido sola, y para alguien como yo, que había pasado tanto tiempo aferrada únicamente a recuerdos nostálgicos, pensé que aquel sería mi destino, continuar de puerto en puerto, subir a distintos navíos sin permitir que alguien pudiera echar raíces en mi corazón, simplemente marcharme con la dicha de haber conocido rostros nuevos.
Pero…
Mientras terminaba de empacar mis cosas, una llamada interrumpió mis pensamientos, al tomar el caracol blanco, mi den den mushi, reconocí de inmediato la voz al otro lado, era María, la hermosa sirena. Mis labios se extendieron en una sonrisa dulce mientras escuchaba sus palabras ser mencionadas deprisa, no fue una conversación larga pero bastó para hacerme saber que a partir de ahora ella estaría ahí para mí con tan solo una llamada, y de la misma manera le hice saber que yo también estaría dispuesta a brindarle todo mi apoyo cada vez que lo necesitara, incluso durante la llamada ella me contó que no había tenido suerte encontrando un navegante para su tripulación — Estoy segura de que encontrarán a la persona indicada para eso — respondí dulcemente — Sí, cuídate mucho también, María, y a los demás… dales mis saludos.
Cuando la llamada terminó, me quedé unos segundos contemplando el Den Den Mushi en silencio, esperaba de corazón que su viaje estuviera lleno de seguridad y bendiciones, un buen viaje para todas ellas… y para todos aquellos que también debían abandonar Skypiea hoy mismo.
Sin embargo, algo comenzó a inquietarme, una sensación pequeña dentro de mi corazón pero que poco a poco se hizo imposible de ignorar, un deseo que había intentado mantener reprimido desde aquel entrenamiento del haki de armamento, y es que… egoístamente… quería ser parte de ellas.
Recordé las palabras de Maki aquel día en los juegos, recordé su invitación a viajar juntas, recordé a Hyák con su interés en que yo fuera la navegante de su tripulación, y también recordé la fortuna de haber vuelto a encontrar a María en mi vida, lo feliz que estaba por verla libre de aquella ataduras que alguna vez la habían aprisionado, quizás… quizás no debería pedir más, con haberlas encontrado fugazmente aquí era más que suficiente, ¿no?
Siempre estuve sola…
Y estando sola no tenía que preocuparme por perder a nadie de nuevo…
Estando sola… podía ser útil sin convertirme en una carga.
Pero esta vez mi corazón no estuvo de acuerdo, por primera vez en mucho tiempo, no quería decir adiós…
No quería volver a ser aquella persona que observaba los barcos partir desde la distancia mientras fingía que no le importaba quedarse atrás, había pasado toda la mañana y la tarde pensando mil veces en esas palabras, pensé en Maki, en Hyák, en Merlot e incluso llegué a pensar en Barto, quería continuar mi viaje con ellas, y es por eso… que corrí.
Corrí a toda velocidad tras haberme despedido de Uker, mi primo, corrí tras haberme despedido de todas esas personas que conocí en Shandora, al haber decidido me ví corriendo entre el entramado de ramas, el bosque y aquella vegetación que tantas veces había recorrido durante mi estancia en Skypiea. — ¡Debo apresurarme! — Sostuve mi sombrero con una mano para evitar que el viento se lo llevara mientras con la otra me aseguraba de que el estuche de Amphitrite permaneciera bien sujeto en mi hombro, cada paso me acercaba un poco más al puerto mientras mi respiración se agitaba y la emoción me llenaba de ansias, entonces lo ví, a través de las nubes de mar blanco, apareció por primera vez el barco de las Valar.
Puede notar que sus velas comenzaban a elevarse, estaban a punto de partir — ¡¡¡ESPERENME!!! — grité con todas mis fuerzas, con todo el corazón, corrí todavía más rápido teniendo que saltar alto para escaparme de aquellos tótem de caracoles en la entrada, atravesando las últimas nubes hasta alcanzar finalmente el barco. Tenía miedo… pero también mucha ilusión y felicidad. — ¡Yo también voy con ustedes!
Había encontrado aquello que mi corazón tanto había anhelado desde que abandoné mi hogar, un lugar al cual pertenecer. Después de subir a bordo y explicarles tanto a Maki como a Hyák quién era yo… otra vez, finalmente pude respirar con tranquilidad.
Me dirigí hasta el timón, mis manos se posaron sobre él mientras contemplaba a cada uno de los presentes, y con convicción en mi mirada tan azul como el mismo mar, declaré lo que mi corazón tanto estaba gritando desde mi interior… — Déjenme presentarme nuevamente… — Sonreí, viendo primero a María antes que a las demás, porque fue gracias a ella que estaba aquí frente a ellos.
— Soy Miyori Hoshino, vengo de South Blue de Baterilla, soy artista pirata buscada por la marina, hija de un pescador y carpintero honrado, sé navegar desde que tengo memoria y, aunque no soy tan fuerte como ustedes, soy buena como tiradora… — apreté suavemente el timón entre mis manos — si me aceptan, prometo darlo todo por ustedes, seré un apoyo en todo lo que necesiten y haré cuanto esté en mis manos para proteger este barco y a quienes viajen en él. — Era mi primera solemne, mi palabra, mi promesa como pirata. — Y quiero… vivir plenamente como una Valar.
El viento comenzó lentamente a soplar entre las velas, anunciando el momento de partir, miré hacia el horizonte por última vez, observando a Skypiea con gran amor. Alcanzar la cima siempre sería la parte más difícil, llegar hasta aquí implicó pasar por tormentas, miedo, pérdidas para algunos, despedidas que dolieron en su momento, pero… después de todo eso… allí en la isla de los cielos, había encontrado algo mucho más importante que cualquier paisaje de oro, había encontrado un lugar al que quería pertenecer y regresa, un lugar que no dejaría nunca más perder, al sentir el sútil deslizamiento de aquel navío, mis manos se aferraron con firmeza al timón mientras contemplaba a quienes ahora viajaban conmigo, confié en la guía de quienes, finalmente, podía llamar de una manera que durante tanto tiempo pensé que jamás volvería a considerar en alguien…
Mis Nakamas.
Amphitrite Toca la Cancion
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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