01-09-2026, 04:17 AM
Vestimenta
Casco, cubierta, mástiles.
Detestaba levantarse temprano, así que el hecho de estar despierto desde las once de la mañana —Sí, eso era temprano para él —, hacía que tuviera algunas ojeras bajo sus ojos, aunque en lugar de hacerlo ver mal o lúgubre, le daban un toque misterioso e intelectual, como el de alguien que ha estudiado toda la noche; sin embargo, había valido la pena la “madrugada”, pues pudo tomarse su tiempo para comprobar el estado del barco.
Maki había hecho un excelente trabajo reparando el Royal Flush, como siempre, aunque, de hecho, le sorprendía que aquella carabela fuera tan resistente, pues luego de la vertiginosa subida por esa corriente vertical que los llevó al cielo, era increíble que su hermoso barco aun estuviera en tan buena forma.
Revisó las cuerdas, los aparejos, luego comprobó que las provisiones estuvieran listas para zarpar: agua potable, alimentos, tanto para ellos como para las mascotas, también se encargó de hacer un pequeño inventario de sus suministros médicos y de las nuevas hierbas y remedios que logró conseguir en la isla del cielo.
La pólvora y municiones las dejó para el final, no es que utilizaran mucho los cañones o pistolas, a fin de cuentas, no tenían un tirador decente en la tripulación…Tal vez necesitaban a alguien con buena puntería. Se mordió el labio al pensar en ello, concentrado, intentando pensar en algún buen candidato para ese puesto, para nadie llegaba a su mente, excepto por una maraña de pelos naranjas que por algún motivo aparecía en su mente de vez en cuando pensaba en una persona con buena puntería…pero… ¿Por qué?
Aprovechó un momento de descanso, luego de haber asegurado la carga en la bodega, para salir a cubierta y recostarse en el barandal, desde ahí pudo notar que Merlot estaba revisando los instrumentos de navegación, todo gracias a lo aprendido con Thrym; sin embargo, el médico, aunque confiaba en la chica para otras cosas, sentía su corazón acelerarse al saber que sería la encargada de sacarlos de esa isla. Tragó saliva y sacó del bolsillo de su ancho pantalón un frasco con esencia de menta que alcanzó a oler antes de ver que el chico enorme que habían conocido tiempo atrás, también se subía al barco y llamaba a alguien.
Todo parecía estar en orden, parecía que por fin podía descansar antes de tener que encargarse de soltar las amarras e izar las velas; sin embargo, su pequeño momento de paz se acabó al escuchar los gritos de su capitana.
El médico se sobresaltó, casi suelta su frasco con menta y refunfuñó por lo bajo al escuchar a la mujer darle más tareas de las que ya había hecho.
—¡Oe! ¿Con qué derecho me llamas vago, lagartija? Me he encargado de todo lo necesario antes de zarpar —. A pesar de sus reclamos, el médico caminó para sostener la cinta con la que Mar Celo (Cara Melo) estaba amarrado, solo para guiarlo a la bodega junto con “Rock ‘n’ Roll” (Rochallor) y Kace Rola (Kazu Di. Ella). —Y no fuerces a los animales, no bajarán si los obligas, es más...creo que les caes mal pro alguna razón que no logro deducir...¿Será porque las iguanas se comen los huevos de las aves? —. Antes de encargarse de las dos aves, tomó un puñado de maíz seco que tenían en un barril cercano a la cocina y lo usó para guiar a los animales a un sitio más seguro…aunque, faltaba uno más…la mascota que el enorme hombre que recién se les unía había traído consigo.
—Vamos…vamos, estarán más seguros allá abajo —. Los animales obedecieron y cuando el médico los aseguró en la bodega del Royal Flush, dejándolos con algo de comida y agua, regresó a la cubierta para encontrar a Merlot haciendo pucheros, intentando ganar tiempo para no zarpar.
—Tranquila, sirena, créeme que también me habría querido quedar por más tiempo, tenía a un skypeano que estudiar ¿Sabes? Pero tal vez encontremos algo interesante en este viaje, además, así más personas en el mundo admirarán tu belleza y la mía, por supuesto —. Intentó consolarla antes de moverse hacia las velas para izarlas en cuanto le dieran la orden.
—¡Hey, chico nuevo! Ayúdame con las velas, zarparemos ahora que el viento está de nuestro lado —. Se acercó a su puesto en el barco, el que le correspondía cada vez que se despedían de un puerto, aunque, antes de irse, miró hacia la espesa selva, como si intentara memorizar los recovecos de aquel mágico sitio antes de despedirse de la isla quizá para siempre.
Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
![[Imagen: hyakocheja.png]](https://i.ibb.co/FLVxQr0j/hyakocheja.png)
