29-08-2026, 04:36 AM
⌈ Día 29 en Primavera
Año 17
con Kisuke ⌋
Llamó a Berry.
Un grito, un llamado de atención repentino que arrojó de una pesadilla que tuvo en el camarote correspondiente dentro del Gran Prix de los Toros Negros. Había oscuridad, tensión, miedo e incertidumbre en una mescolanza de emociones negativas que no mermaban por más que intentase detenerlas. Fue un sueño espantoso, horroroso; una pérdida, un dolor más. No quería que fuese real, no sabía si era una mera coincidencia o tal vez una corazonada... por que últimamente compartía los días en su habitación tan solamente con su serpiente blanca de confianza, Carmen. La reptil estaba enroscada a una prudente distancia de la rubia, preparada; vigilando que no hubiese nada extraño en el perímetro y por supuesto, la espinilla en el corazón de Shirohime, la dama de blanco, no cesaba. Tanto fue así que despertó repentinamente y gritó, gritó el nombre de esa mujer tan fuerte, esperando que... deseando que ella repentinamente aparezca, que vuelva de su misteriosa ausencia y por una vez más; tener la oportunidad de oír, de escuchar una vez más esa voz. Berry, la vulpina negra, la mujer con un aire tan excéntrico pero que ahora, no estaba presente.
Sin embargo, eso no podía frenarla. Al salir no tomó su arma característica porque ese no iba a ser el propósito de hoy: Los entrenamientos tenían que seguir, la aventura no podía detenerse por mucho que lo deseara el tiempo. El gran líder, Kisuke, estaba deseando seguramente compartir otro rato con ella pero no iría así sin más, con la cabeza llena de ideas extrañas. Tuvo que vestirse con un conjunto de pieza interior bordó, como iba a ser costumbre ahora en adelante: unos zapatos negros de tacón y el manto de los Toros Negros. Su cabello, ahora semi-recogido con un moño en la parte trasera iba a ser el día a día. Su nuevo estilo como recluta oficial y parte del "Nuevo Mundo", la Shirohime de los Blues debió haberse quedado atrás y era ahora el tiempo de demostrarlo: Con un cambio de aires. Un look fresco que demuestre que estaba lista y plena para darlo todo por esta causa sin descuidar claro, su belleza.
Ella era a sus ojos, la mujer más hermosa de todas y no podía descuidarlo. No podía ceder esa "corona", ¿ser la mejor esgrimista? No era eso lo que su corazón deseaba sino más bien, arrasar en el concurso de belleza mundial y vencer a las damas y a los caballeros. Ella, Shirohime, era y será la más bella; y debía demostrarlo. Así que su aspecto era primero.
Su destino: El baño, aguardaba para poder ser utilizado con el fin de usar cremas humectantes en cada una de las zonas de su rostro, las mezclas que no podía abandonar por mucho que algunos lo deseasen. Se masajeaba con cuidado el rostro: despacio, en círculos, se tomó su tiempo y cuando estuvo preparada para salir, no sin antes enjuagarse bien el rostro y por supuesto, ponerse algo de rubor en las mejillas. El dinero que tenía lo usaba por y para exclusivamente su cuidado físico personal en la mayoría de las ocasiones y cualquiera que la conociera bien diría que es una maniática en ese aspecto, pero su corona era su corona y no pensaba cederla ni muerta. No hay ninguna mujer que opaque su belleza; puede aceptar un hombre que sea un igual, incluso un chico que parezca chica, ¿pero una dama? Jamás. Su puesto era suyo y exclusivamente suyo. Ese número uno era de ella y aunque no fuese la más fuerte aún, desde siempre fue la más hermosa.
Ahora debió caminar y salir.
Prepararse mentalmente. Pensar qué tipo de entrenamiento vendría ahora. Kisuke estaría listo, aún no llega a verlo, pero sigue avanzando en busca del Gran Líder.
Año 17
con Kisuke ⌋
Llamó a Berry.
Un grito, un llamado de atención repentino que arrojó de una pesadilla que tuvo en el camarote correspondiente dentro del Gran Prix de los Toros Negros. Había oscuridad, tensión, miedo e incertidumbre en una mescolanza de emociones negativas que no mermaban por más que intentase detenerlas. Fue un sueño espantoso, horroroso; una pérdida, un dolor más. No quería que fuese real, no sabía si era una mera coincidencia o tal vez una corazonada... por que últimamente compartía los días en su habitación tan solamente con su serpiente blanca de confianza, Carmen. La reptil estaba enroscada a una prudente distancia de la rubia, preparada; vigilando que no hubiese nada extraño en el perímetro y por supuesto, la espinilla en el corazón de Shirohime, la dama de blanco, no cesaba. Tanto fue así que despertó repentinamente y gritó, gritó el nombre de esa mujer tan fuerte, esperando que... deseando que ella repentinamente aparezca, que vuelva de su misteriosa ausencia y por una vez más; tener la oportunidad de oír, de escuchar una vez más esa voz. Berry, la vulpina negra, la mujer con un aire tan excéntrico pero que ahora, no estaba presente.
Sin embargo, eso no podía frenarla. Al salir no tomó su arma característica porque ese no iba a ser el propósito de hoy: Los entrenamientos tenían que seguir, la aventura no podía detenerse por mucho que lo deseara el tiempo. El gran líder, Kisuke, estaba deseando seguramente compartir otro rato con ella pero no iría así sin más, con la cabeza llena de ideas extrañas. Tuvo que vestirse con un conjunto de pieza interior bordó, como iba a ser costumbre ahora en adelante: unos zapatos negros de tacón y el manto de los Toros Negros. Su cabello, ahora semi-recogido con un moño en la parte trasera iba a ser el día a día. Su nuevo estilo como recluta oficial y parte del "Nuevo Mundo", la Shirohime de los Blues debió haberse quedado atrás y era ahora el tiempo de demostrarlo: Con un cambio de aires. Un look fresco que demuestre que estaba lista y plena para darlo todo por esta causa sin descuidar claro, su belleza.
Ella era a sus ojos, la mujer más hermosa de todas y no podía descuidarlo. No podía ceder esa "corona", ¿ser la mejor esgrimista? No era eso lo que su corazón deseaba sino más bien, arrasar en el concurso de belleza mundial y vencer a las damas y a los caballeros. Ella, Shirohime, era y será la más bella; y debía demostrarlo. Así que su aspecto era primero.
Su destino: El baño, aguardaba para poder ser utilizado con el fin de usar cremas humectantes en cada una de las zonas de su rostro, las mezclas que no podía abandonar por mucho que algunos lo deseasen. Se masajeaba con cuidado el rostro: despacio, en círculos, se tomó su tiempo y cuando estuvo preparada para salir, no sin antes enjuagarse bien el rostro y por supuesto, ponerse algo de rubor en las mejillas. El dinero que tenía lo usaba por y para exclusivamente su cuidado físico personal en la mayoría de las ocasiones y cualquiera que la conociera bien diría que es una maniática en ese aspecto, pero su corona era su corona y no pensaba cederla ni muerta. No hay ninguna mujer que opaque su belleza; puede aceptar un hombre que sea un igual, incluso un chico que parezca chica, ¿pero una dama? Jamás. Su puesto era suyo y exclusivamente suyo. Ese número uno era de ella y aunque no fuese la más fuerte aún, desde siempre fue la más hermosa.
Ahora debió caminar y salir.
Prepararse mentalmente. Pensar qué tipo de entrenamiento vendría ahora. Kisuke estaría listo, aún no llega a verlo, pero sigue avanzando en busca del Gran Líder.
Información
⌈ — Diálogo — ☪ “ Pensamiento ” ☪ Narración ⌋
Baúl de los recuerdos
