27-08-2026, 11:25 AM
Ella es una Gyojin muyi dedicada. Ese fue un pensamiento constante en mi cabeza. No solo aceptó, también me dio una explicación detallada. Ella lo estaba dando todo y yo me imaginaba mis posibilidades si tuviera las cualidades de un vibrador. Estoy seguro que tener una o dos velocidades de vibración me volverían la sensación entre las señoritas menos recatadas. Sonreía ante la sola idea fantasiosa y perversa de lo mismo. Entonces un tirón en mi entrepierna me recordó que no debía tener esa clase de pensamiento. Por mi propia salud física debía mantenerme sereno.
Respire de manera profunda ante ese dolor punzante que subió por mi pelvis, abdomen, cruzaba por los costados, subía por mi espalda y me dejaba hasta mi cabeza. Dolor intenso que me arrancó la sonrisa y me complicaba el concentrarme. Volví a sus palabras y me dió el tip que buscará concentrar las vibraciones con la cabeza. Claramente no lo pensé mal (no en ese instante). Estábamos en algo serio, un entrenamiento de fundamentos básicos para dominar un arte-marcial.
— No creas que solo te veo la cola, si estoy prestando atención. — Maldita confianza, me hacía tomar estas posturas y ahora ya no podría regresar. Tragué en seco, no quería que se molestara y me lo tomé cómo era debido, ella enseñaba y yo aprendo. Mi mano fue a mi cabeza, rascando mi cabellera color plata. Un animal que le cuesta atender lo que un ser superior le está mostrando. Alguien que había vivido de instintos por mucho tiempo ahora tiene que ser mucho más adiestrado.
Mi atención se enfocó, notó como ella estaba haciendo una canalización. No propiamente dicho eso, pero su postura, cómo se prepara, era muy similar asomar un buen golpe. Pero me dejaba muchas preguntas, cómo podía sentir esas vibraciones, la verdad es que nunca me había sentado a tratar de controlarlas. De hecho el entrenamiento que tuve una y otra vez fue la repetición, la disciplina, motivación, todo eso volvió mi fuego tan intenso que no me senté a percibir eso.
Sería cómo una especie de ritual por su parte.
— Bien, bueno, intentémoslo, dimelo si es de la mejor manera.—
El Mono ve y aprende imitando. El primer instinto viene a mi y tomo una postura de canalización como ella hizo. Abriendo mis piernas en una postura paralela hacia adelante. Más abiertas a lo que muestra, mi fuego se hizo visible, brillante, intenso. Abro mis manos, respiro lo más lento que se me permite para mis dimensiones. Inflando mi pecho, me quedo intensamente centrado, pero es como si estuviera buscando aquello como una energía invisible. No viene a mi, fruncí mi ceño es la respuesta. ¿Cómo se deben sentir las vibraciones del universo?
Respiré de nuevo, me tomó un tiempo, sentí la corriente de brisa, sentí el suelo debajo de mis pies, cerré mis ojos. Esperando, me tomó tiempo, mucho tiempo, siendo lo único que podía percibir cercano era mi propio fuego. R
Tenía que aferrarme a algo, sentirlo, pero era complicado cuando buscas una primera vez. Tomé impulso y apreté fuertemente mis músculos para ir hacia adelante y dar un empuje con la cabeza hacia adelante. No sentía que fuera un cabezazo especialmente bueno, de hecho, carente un poco de práctica. No me agradaba mucho la idea de golpear con mi hermosa cara. Siento que más que un impacto ese empuje no era así explosivo, y me critico por que yo mismo no me siento convencido de golpear con la cara.
Abrí los ojos y busque con la mirada marron a ver si ella seguía allí.
— ¿Así? —
Sin demasiada confianza pregunto cómo quien desea mejorar pero sin saber cómo es su nueva maestra cuando ve a un estudiante en su primer intento.
Respire de manera profunda ante ese dolor punzante que subió por mi pelvis, abdomen, cruzaba por los costados, subía por mi espalda y me dejaba hasta mi cabeza. Dolor intenso que me arrancó la sonrisa y me complicaba el concentrarme. Volví a sus palabras y me dió el tip que buscará concentrar las vibraciones con la cabeza. Claramente no lo pensé mal (no en ese instante). Estábamos en algo serio, un entrenamiento de fundamentos básicos para dominar un arte-marcial.
— No creas que solo te veo la cola, si estoy prestando atención. — Maldita confianza, me hacía tomar estas posturas y ahora ya no podría regresar. Tragué en seco, no quería que se molestara y me lo tomé cómo era debido, ella enseñaba y yo aprendo. Mi mano fue a mi cabeza, rascando mi cabellera color plata. Un animal que le cuesta atender lo que un ser superior le está mostrando. Alguien que había vivido de instintos por mucho tiempo ahora tiene que ser mucho más adiestrado.
Mi atención se enfocó, notó como ella estaba haciendo una canalización. No propiamente dicho eso, pero su postura, cómo se prepara, era muy similar asomar un buen golpe. Pero me dejaba muchas preguntas, cómo podía sentir esas vibraciones, la verdad es que nunca me había sentado a tratar de controlarlas. De hecho el entrenamiento que tuve una y otra vez fue la repetición, la disciplina, motivación, todo eso volvió mi fuego tan intenso que no me senté a percibir eso.
Sería cómo una especie de ritual por su parte.
— Bien, bueno, intentémoslo, dimelo si es de la mejor manera.—
El Mono ve y aprende imitando. El primer instinto viene a mi y tomo una postura de canalización como ella hizo. Abriendo mis piernas en una postura paralela hacia adelante. Más abiertas a lo que muestra, mi fuego se hizo visible, brillante, intenso. Abro mis manos, respiro lo más lento que se me permite para mis dimensiones. Inflando mi pecho, me quedo intensamente centrado, pero es como si estuviera buscando aquello como una energía invisible. No viene a mi, fruncí mi ceño es la respuesta. ¿Cómo se deben sentir las vibraciones del universo?
Respiré de nuevo, me tomó un tiempo, sentí la corriente de brisa, sentí el suelo debajo de mis pies, cerré mis ojos. Esperando, me tomó tiempo, mucho tiempo, siendo lo único que podía percibir cercano era mi propio fuego. R
Tenía que aferrarme a algo, sentirlo, pero era complicado cuando buscas una primera vez. Tomé impulso y apreté fuertemente mis músculos para ir hacia adelante y dar un empuje con la cabeza hacia adelante. No sentía que fuera un cabezazo especialmente bueno, de hecho, carente un poco de práctica. No me agradaba mucho la idea de golpear con mi hermosa cara. Siento que más que un impacto ese empuje no era así explosivo, y me critico por que yo mismo no me siento convencido de golpear con la cara.
Abrí los ojos y busque con la mirada marron a ver si ella seguía allí.
— ¿Así? —
Sin demasiada confianza pregunto cómo quien desea mejorar pero sin saber cómo es su nueva maestra cuando ve a un estudiante en su primer intento.
