Volver a levantarse. [Presente Relativo]
#17
El sueño había sido sumamente reparador, tanto que hasta parecía extraño. En el momento que Kibai había cerrado los ojos, se había sumido en una niebla densa y oscura, en la cual flotaba sin ver ni sentir nada. Aquello, que en una ocasión normal, especialmente para alguien tan acostumbrado a depender de sus sentidos como él, hubiese sido casi como una tortura, le forzó a algo muy distinto en aquella ocasión, a concentrarse en él mismo, en su propio cuerpo. En una especie de semivigilia, Kibai centró todo su pensamiento en la zonad el cuerpo que le seguía martirizando de dolor.

Con los minutos convertidos en horas, y las horas en lo que parecían noches enteras, el mink continuó en aquel estado, visualizando todo el tiempo sus propias heridas, y repitiendo internamente el mantra de ordenar a su cuerpo que se curase. Casi como si lo pudiese ver, sus tejidos, trasnformados ahora en multitud de pequeños seres sorprendentemente similares a sus avispas, iban cerniéndose sobre la herida que le había inflingido Pawurs, y poco a poco, su cuerpo iba sanando. Aún dormido, notaba como la herida ardía a medida que su piel iba cicatrizando. Kibai sintió como sus párpados se apretaban pero por alguna razón, no era capaz de moverse. Sabía que estaba despierto, pero su cuerpo no le respondía, solo podía notar el ardor de su abdomen, y como sus garras salían y volvían a ocultarse desde la punta de sus dedos.

Resignado a que aquello era el proceso normal que estaba asumiendo su cuerpo para poder curarse más rapidamente, el mink procuró relajar su respiración, y se abandonó de nuevo a la oscuridad.



Cuando los primeros rayos de sol matutinos entraron en la habitación, Kibai abrió los ojos de golpe. Resollando, tiró de las sabanas que cubrían su cuerpo, el cual estaba, por inaudito que fuese teniendo en cuenta el pelaje que cubría su piel, empapado de sudor. Con un gesto de dolor, el mink se forzó a ponerse en pie, lo que para su sorpresa pudo lograr de manera bastante más estable que en el día anterior. Poner ambos pies en el suelo, cosa que mientras hablaba con Nyra cuando había ido a visitarle le había provocado grandes mareos y una sensación de vértigo bastante potente, hoy no le despertó más dificultad que levantarse tras dos o tres días de expedición dura. No obstante, el dolor que sentía en su abdomen se había incrementado. No era tan debilitante, pero si más agudo, como el de una quemadura con un hierro de la cocina.

Respirando hondo varias veces, Kibai terminó de incorporarse, apoyando una mano en la mesilla de noche por su acaso. Asqueado por el olor a cerrado de la habitación, se dirigió a la ventana, abriendola por completo y disfrutando de la ráfaga de aire fresco que se apresuró a entrar por ella en cuanto deslizó el pasador. Cerrando los ojos, el mink apoyó su frente contra la pared, esforzándose por regular su respiración a medida que su cuerpo se iba acostumbrando de nuevo a permanecer de pie. Tras unos momentos, y con pasos aún vacllantes, se dirigió al espejo de la habitación. Kibai observó la zona de su vientre, de dónde provenía aquella sensación de quemazón y malestar, hasta que, en un acto a medias irreflexivo y a medias de desafío, rajó las telas que cubrian la zona del golpe para ver lo que había debajo.

Con los ojos como platos, el mink observó la zona donde el gyojin barracuda el había golpeado, dónde ahora exhibía una huella con forma de zarpa almohadillada, con una palma central y varios círculos que indicaban los dedos. Toda ella era de un color rojizo oscuro, y el pelo que pudiese tener el mink en aquella zona había desaparecido por completo. Con cuidado, Kibai palpó la zona alrededor de la herida, que continuaba bastante sensible al tacto, pero no parecía que fuese a provocarle otro desmayo más pronto que tarde.

― Supongo que podría ser peor... ― pensó para si mientras probaba a tensar y destensar los abdominales, lo cual le recompensó con otro bonito pinchazo de dolor que le recordó que mejor evitar los ejercicios de musculación por un par de días.

En ese momento, un aroma distintivo entró en el radar de su olfato. Comida recién hecha, acompañada de un aroma a medias entre humano y mink que ya había empezado a saber distinguir.

― ¿Se puede? 

El mink se permitió una breve risita.

― Adelante Nyra, como si estuvieses en tu casa...

Kibai se giró, cruzando los brazos sobre el pecho, sonriendo a la humink mientras esta franqueaba el umbral de la puerta.

― Buenas noticias, ya me puedo poner en pie, aunque estoy deseando lavarme de una vez. Espero que tú hayas dormido mejor que yo porque ha sido un condenado infierno.

Con cuidado de no tocar la herida, se señaló la marca de la zarpa de Pawurs.

― Aunque me ha quedado un bonito tatuaje, no crees?

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]


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Volver a levantarse. [Presente Relativo] - por Kibai - 20-08-2026, 07:19 PM
RE: Volver a levantarse. [Presente Relativo] - por Kibai - 25-08-2026, 08:23 PM

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