Pasaron ya algunos días; los juegos dieron por finalizado el entretenimiento que el emperador había solicitado. Las decenas y cientos de visitantes parecían por fin irse alejando de la mítica isla y del emblemático reino dorado. Dharma no pudo aprender más de lo que ya se había encontrado en algunos libros sobre esta región, y tampoco tuvo una curiosidad extrema por asimilar mucha información de esta ciudad sobre las nubes. Pero sí que hubo cosas interesantes, reafirmando algunos conocimientos bastante útiles para sus futuras encomiendas respecto a las frutas del diablo y el poder de la energía llamado Haki: una energía especial que permitía contender contra los poseedores de frutas elementales y extrañas, tanto como la que él poseía.
Era gratificante saber que todo tiene un polo positivo y negativo, como en el mismo mundo lo son el día y la noche. Si bien él no quiso socializar mucho, ni tampoco entablar conversaciones profundas y triviales con gente que quizá no volvería a ver en varios años o meses, sí logró encontrar a un pequeño grupo que era muy interesante en su proyección, fuerza y, sobre todo, poder y capacidad de seguir avanzando. El espadachín se encontraba con ese par de colosos que de alguna forma parecía llevarse bien con ellos; no era de extrañar, pues los tipos tenían lo necesario para ser sus rivales o sus compañeros: fuertes y de personalidades únicas, más extrovertidos de lo que a Dharma le gustaría, pero entendía que eran diferentes, no solo de forma biológica, sino también en la manera de ver el mundo.
Y al final y lo mas interesante es que en lo importante era donde parecían coincidir: la libertad y el poder, el real y único poder, el que se puede ejercer y manifestar por medio de blandir una espada o alzar el puño a favor de ti mismo o los tuyos. Pues este mundo estaba plagado de organizaciones, tanto por parte del gobierno como con quien está contra él, y luego estaban otros tantos más, siendo los piratas una parte demasiado extravagante pero que, en esa manera tan única y rebelde, era lo que Dharma apreciaba de ser considerado un pirata y no estar sometido a una ideología inútil y superflua. Pero aquellas ideas que invaden el mundo y que parecen intentar someter a la expresión de la libertad podrían ser contrarrestadas por Dharma y sus compañeros de la tripulación del Ragnarok.
Sentados en una especie de taberna o restaurante bastante tranquilo, descansando y pasando el rato sin mayores inquietudes que pensar en lo siguiente que está por venir, Dharma no conocía casi nada a Sigurd y Ubbe, pero no le incomodaba; había mucho tiempo para eso. Cada isla que está por venir, cada nueva batalla o aventura sería la que tallara en ellos el conocimiento sobre el otro; sin embargo, entendía que para otros no era tan simple y que viajar con él sin duda alguna les generaba curiosidad o inquietud. Sentado en una esquina recargando su cuerpo y de cierta forma descansando, su par de espadas sobre una pequeña mesa que apenas y las podía contener, junto con un tarro de agua que parecía estar por terminarse. Dharma no solía beber alcohol, y no solo por un tema religioso o esotérico de cuidar su cuerpo, sino porque él mismo sabía que realmente no le generaba ningún beneficio genuino el consumir ese tipo de sustancias. Dejaba que los demás hicieran con sus vidas lo que les placiera, no metiéndose en ese tipo de discusiones tontas sobre los gustos.
| Sí... Bro... creo que necesitamos un barco y uno grande, claramente | Veía de reojo mientras su mirada, un poco aburrida y cansada, echaba un vistazo a la posición de los tres sujetos ahí presentes, pues Odiseo parecía el más normal de todos. | Tampoco tengo un libro sobre ustedes ni su extraña raza que les permite ser confundidos por árboles... pero creo que al final lo que puedo decir sobre mí es que estoy buscando poder... simplemente eso: poder... caos, un poco... muerte... inevitable... y | Se quedó callado por unos segundos porque no sabía si debía decir lo que quería decir, pero de igual manera lo iba a decir; Dharma tenía su propia locura dentro. | Destrucción... conquista... paz, eso es lo que desea el universo mismo en este extravagante mundo... donde los animales andan en dos patas y hablan, y las frutas dan poderes, jahjahjah... | La risa de lo último que soltaba Dharma no era sonora ni estruendosa, era un poco oscura, como lo eran a veces sus palabras. Le parecía bastante graciosa la situación del mundo.|
| ¿Y ustedes qué quieren? |
Finalizó, sin titubeo alguno, cortando su propia risa.
Era gratificante saber que todo tiene un polo positivo y negativo, como en el mismo mundo lo son el día y la noche. Si bien él no quiso socializar mucho, ni tampoco entablar conversaciones profundas y triviales con gente que quizá no volvería a ver en varios años o meses, sí logró encontrar a un pequeño grupo que era muy interesante en su proyección, fuerza y, sobre todo, poder y capacidad de seguir avanzando. El espadachín se encontraba con ese par de colosos que de alguna forma parecía llevarse bien con ellos; no era de extrañar, pues los tipos tenían lo necesario para ser sus rivales o sus compañeros: fuertes y de personalidades únicas, más extrovertidos de lo que a Dharma le gustaría, pero entendía que eran diferentes, no solo de forma biológica, sino también en la manera de ver el mundo.
Y al final y lo mas interesante es que en lo importante era donde parecían coincidir: la libertad y el poder, el real y único poder, el que se puede ejercer y manifestar por medio de blandir una espada o alzar el puño a favor de ti mismo o los tuyos. Pues este mundo estaba plagado de organizaciones, tanto por parte del gobierno como con quien está contra él, y luego estaban otros tantos más, siendo los piratas una parte demasiado extravagante pero que, en esa manera tan única y rebelde, era lo que Dharma apreciaba de ser considerado un pirata y no estar sometido a una ideología inútil y superflua. Pero aquellas ideas que invaden el mundo y que parecen intentar someter a la expresión de la libertad podrían ser contrarrestadas por Dharma y sus compañeros de la tripulación del Ragnarok.
Sentados en una especie de taberna o restaurante bastante tranquilo, descansando y pasando el rato sin mayores inquietudes que pensar en lo siguiente que está por venir, Dharma no conocía casi nada a Sigurd y Ubbe, pero no le incomodaba; había mucho tiempo para eso. Cada isla que está por venir, cada nueva batalla o aventura sería la que tallara en ellos el conocimiento sobre el otro; sin embargo, entendía que para otros no era tan simple y que viajar con él sin duda alguna les generaba curiosidad o inquietud. Sentado en una esquina recargando su cuerpo y de cierta forma descansando, su par de espadas sobre una pequeña mesa que apenas y las podía contener, junto con un tarro de agua que parecía estar por terminarse. Dharma no solía beber alcohol, y no solo por un tema religioso o esotérico de cuidar su cuerpo, sino porque él mismo sabía que realmente no le generaba ningún beneficio genuino el consumir ese tipo de sustancias. Dejaba que los demás hicieran con sus vidas lo que les placiera, no metiéndose en ese tipo de discusiones tontas sobre los gustos.
| Sí... Bro... creo que necesitamos un barco y uno grande, claramente | Veía de reojo mientras su mirada, un poco aburrida y cansada, echaba un vistazo a la posición de los tres sujetos ahí presentes, pues Odiseo parecía el más normal de todos. | Tampoco tengo un libro sobre ustedes ni su extraña raza que les permite ser confundidos por árboles... pero creo que al final lo que puedo decir sobre mí es que estoy buscando poder... simplemente eso: poder... caos, un poco... muerte... inevitable... y | Se quedó callado por unos segundos porque no sabía si debía decir lo que quería decir, pero de igual manera lo iba a decir; Dharma tenía su propia locura dentro. | Destrucción... conquista... paz, eso es lo que desea el universo mismo en este extravagante mundo... donde los animales andan en dos patas y hablan, y las frutas dan poderes, jahjahjah... | La risa de lo último que soltaba Dharma no era sonora ni estruendosa, era un poco oscura, como lo eran a veces sus palabras. Le parecía bastante graciosa la situación del mundo.|
| ¿Y ustedes qué quieren? |
Finalizó, sin titubeo alguno, cortando su propia risa.
Off Rol
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
