24-08-2026, 01:14 PM
Como cada vez que me cuentan una historia, escucho atentamente y con gran interés.
Entendí que el Royal Quilver era el barco de su división, y me hizo gracia pensar que quisiera probar una fruta tan extraña. Es verdad que parecen frutas exóticas, pero me pregunto por qué tendrán que saber como si estuvieran podridas…
Menos mal que pudo salvarse de aquel naufragio. Debió de haber sido durísimo darse cuenta de lo que pasaba precisamente mientras se estaba ahogando… y más aún estar un tiempo sin siquiera saber qué clase de beneficio te da esa fruta. Tener sólo las desventajas no es algo que guste a nadie…
Pero sonrío un poquito más cuando me habla de la primera vez que una avispa salió de su cuerpo. ¿Cómo sería hablar con insectos? No pude evitar acordarme de algunas historias que me contaron de pequeña sobre princesas con poderes mágicos que hablaban con animalitos. Yo quería ser una de ellas, ¡y es divertido imaginar que alguien tan fuerte e imponente como Kibai tuviera un poder de princesa! Es una habilidad superchula, pero decidió renunciar a ella por tratar de ser más poderoso en el futuro…
Su risita interrumpe mis dudas y cavilaciones, aunque una parte de mi mente sigue dándole vueltas, al menos hasta que me sugiere irme a dormir con un pequeño teatro sobre la grandeza del emperador que me hace reír a mí también.
―No te preocupes. ¡Puedo quedarme hasta que me duermas! Así me quedaré tranquila sabiendo que no necesitas nada más, y volveré temprano para hacerte el desayuno. ―me ofrezco felizmente antes de observarlo con renovada curiosidad―. Además, tengo muchas preguntas. ¿Qué te gusta desayunar? ¿De qué conocías de antes a Pawurs? Y… ¿y no te dará penita no hablar más con los bichitos? ¿No eran tus amigos?
Entendí que el Royal Quilver era el barco de su división, y me hizo gracia pensar que quisiera probar una fruta tan extraña. Es verdad que parecen frutas exóticas, pero me pregunto por qué tendrán que saber como si estuvieran podridas…
Menos mal que pudo salvarse de aquel naufragio. Debió de haber sido durísimo darse cuenta de lo que pasaba precisamente mientras se estaba ahogando… y más aún estar un tiempo sin siquiera saber qué clase de beneficio te da esa fruta. Tener sólo las desventajas no es algo que guste a nadie…
Pero sonrío un poquito más cuando me habla de la primera vez que una avispa salió de su cuerpo. ¿Cómo sería hablar con insectos? No pude evitar acordarme de algunas historias que me contaron de pequeña sobre princesas con poderes mágicos que hablaban con animalitos. Yo quería ser una de ellas, ¡y es divertido imaginar que alguien tan fuerte e imponente como Kibai tuviera un poder de princesa! Es una habilidad superchula, pero decidió renunciar a ella por tratar de ser más poderoso en el futuro…
Su risita interrumpe mis dudas y cavilaciones, aunque una parte de mi mente sigue dándole vueltas, al menos hasta que me sugiere irme a dormir con un pequeño teatro sobre la grandeza del emperador que me hace reír a mí también.
―No te preocupes. ¡Puedo quedarme hasta que me duermas! Así me quedaré tranquila sabiendo que no necesitas nada más, y volveré temprano para hacerte el desayuno. ―me ofrezco felizmente antes de observarlo con renovada curiosidad―. Además, tengo muchas preguntas. ¿Qué te gusta desayunar? ¿De qué conocías de antes a Pawurs? Y… ¿y no te dará penita no hablar más con los bichitos? ¿No eran tus amigos?
Ayudante de enfermería
