23-08-2026, 05:15 PM
(Última modificación: 23-08-2026, 05:16 PM por Maria Merlot.)
Narrador / María Merlot
Dolor.
Dolía.
Dolía.
Las manos en su estomago demostraban el punto exacto y el culpable de su agonía. Cerro los ojos con fuerza esperando a que pasará aquel tirón, iba y venia como si algo estuviera acomodándose en su interior. Definitivamente lo que le hiciera el primo mono gyojin le había dejado al borde de la muerte y, temía que con algo muy difícil de curar. Solo esperaba que ese sacrificio hubiera valido la pena, que cuando volviera a ver el mar… pudiese nadar en este, ser recibida como la hija amada que siempre fue y que nunca busco dejar de ser.
Un secreto.
Tal vez no lo era.
¿Ella alguna vez pregunto?
No, nunca.
Tal vez no lo era.
¿Ella alguna vez pregunto?
No, nunca.
Su hermana tenia una hermana a la cual odiaba, entonces ella también la odiaría. No podía dejar a su Unnie sola en el sendero del odio. Intento decirlo pero aun le costaba articular palabras. Claro, más allá de esa confesión, lo que más emocionaba de sobre manera a la mestiza, tanto como que las lágrimas cayeran de sus orbes, fue ver la cara conocida de su querida Maki D. Zennin. Cuando pensó que podía haber caído nuevamente en las manos de los Piratas del Abismo, quiso recluirse en la oscuridad y dejarse arrastrar por el dolor hacia la muerte segura.
Recordar como ella pidió al mono gyojin por su petición, como pago el sueño de volver al mar, la hizo esbozar una tímida y alegre sonrisa. Sabía que la mujer la quería muchísimo pero nunca lo decía, y no hacía falta porque sus acciones siempre demostraban lo que las palabras no se atrevían a expresar — Unnie… te… quier... quiero mucho. Grac… gracias por estar aquí… yo… yo… tenía... miedo... pero ya... no más — susurro con la voz entrecortada por la emoción, y decía la verdad... en la oscuridad estuvo asustada pero con su hermana cerca estarlo sería absurdo, jamás, con nadie, se sentía tan segura como cuando estaba a su lado... la única, excepción a la regla, siempre, era Hyakinthos.
Luego la calidez se apartó, la vista de María volvió a nublarse. ¿Dónde estaba? ¿Por qué le daba amor y luego se lo arrancaba? Se sentía totalmente ida, aunque pudiese haber medio entendido a la Valkiria Besada por el Sol antes ahora volvió a la espesura que le provocaba la fiebre.
Recordar como ella pidió al mono gyojin por su petición, como pago el sueño de volver al mar, la hizo esbozar una tímida y alegre sonrisa. Sabía que la mujer la quería muchísimo pero nunca lo decía, y no hacía falta porque sus acciones siempre demostraban lo que las palabras no se atrevían a expresar — Unnie… te… quier... quiero mucho. Grac… gracias por estar aquí… yo… yo… tenía... miedo... pero ya... no más — susurro con la voz entrecortada por la emoción, y decía la verdad... en la oscuridad estuvo asustada pero con su hermana cerca estarlo sería absurdo, jamás, con nadie, se sentía tan segura como cuando estaba a su lado... la única, excepción a la regla, siempre, era Hyakinthos.
Luego la calidez se apartó, la vista de María volvió a nublarse. ¿Dónde estaba? ¿Por qué le daba amor y luego se lo arrancaba? Se sentía totalmente ida, aunque pudiese haber medio entendido a la Valkiria Besada por el Sol antes ahora volvió a la espesura que le provocaba la fiebre.
… ahora nada podrá detenerme…
A lo lejos escucho algo, seguido de algo similar a un “shass shasss” ¿Qué era eso? Abrió de nuevo los orbes, vio a su hermana, esa hermosa calva y quemada cabeza muy cerca… solo pudo sonreírle con el mayor de los encantos y la felicidad — Unnie… ¿me… me… quieres? — le pregunto con el brillo de la desorientación en sus orbes ámbar mientras un suspiro escapaba de sus labios — … yo… tu… igual… Hyak… ambos… mi… mi… mundo… — intento balbucear que la quería igual que al médico, ellos daban significado a su vida. Nunca se lo había dicho, no tan directo como deseaba decirlo ahora.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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