[PR] | Look like my eyes can See | (Entrenamiento de Kenbunshoku)
#19
El hombre se mantuvo de rodillas frente a la rubia de gafas, reacio a quitarle las gafas por si estaba mejor así. Era consciente que quizás ese nuevo cambio podía traer algún que otro problema, pero tampoco quería creer que fuera malo, o al menos así lo deseaba. ¿Quizás sus hormonas todavía se estaban terminando de asentar? —Sí, claro, pero de todos modos quédate allí sentado un poco más. Solo un poco, ¿de acuerdo? — Elevó sus manos, sintiendo el tacto en sus propias mejillas, sin perder de vista el rostro que pudiera estar dibujando la mujer. Su tacto logró calmar un poco sus preocupaciones y sus hombros se relajaron. Acarició las mismas manos que tocaban sus mejillas, sin dejar de observarla casi como a una diosa.

El alivio llegó por completo cuando la escuchó reírse un poco, aparentemente había funcionado. Sus palabras lo reconfortaron y, a su vez, le dejaron escapar una risita, aún con un tinte de rubor en sus mejillas.

—Claro que voy a ser egoísta con mi novia. No me arrepiento de nada.

Descendió lentamente una de las manos que hasta entonces había estado en sus mejillas, besando la dorsal de la misma, sin dejar de contemplar su rostro, la expresión que pudiera estar dibujando. —Y sin duda, soy el hombre más afortunado del mundo. Solo por conocerte ya lo soy, pero saber que también soy tuyo me hace más afortunado que... cualquier cosa que pueda existir en el mundo, o en el fondo de cualquier mar. — Pronunciaba esas palabras con sinceridad sin percatarse de que la mujer parecía estar avanzando realmente más rápido. Su aura, en tonos oscuros que se degradaban de negros a rojos, se veían seguros, estables y sin alteraciones negativas. Deseaba que pudiera ver su aura, y ver qué reacción tendría al verla. ¿Le gustaría? ¿La asustaría?

La mujer, quien regresaba con un vaso de agua, ahora contempló a Tezca, dejando escapar un suspiro. Casi se estaba hartando de los dos. Jin, sin embargo, al fin se puso en pie, ahora al menos que veía a Tezca algo mejor, y extendió la mano a la dependienta. —Deme el agua. No quiero que sea en vano. Y cumpla lo que dice, por favor. Estoy agradecido por su paciencia. — La mujer miró al hombre, extendiendo el vaso de mala gana y se dio media vuelta. 

—Ya, voy a traerlo. Traeré lo mejor que tengo para que puedan comprarlo todo. — Claramente la paciencia de esa dependienta estaba alcanzando su límite, pero obedientemente, trajo todo lo que Tezca mencionó en el orden exacto. De hecho, iba a dar detalles de la fábrica, textura, tela y lo típico para venderlo, pero una vez más, Tezca ni siquiera le dio la oportunidad cuando se lo arrebató todo de las manos.

Jin sintió el empujón, la tela en su dirección, viéndose forzado a abrazar todo lo que de repente tenía entre sus manos. —Cariño, no sé si el beige me quedará bien... — Claro que no le impedía que lo empujara hasta el probador. Suspiró, elevando la mirada y se dejó arrastrar hasta el interior. —Está bien, está bien... Ya voy.

Entró en el probador, cerrando la cortina y terminando de retirarse desde la corbata hasta la camisa. Qué lástima, realmente le estaba gustando ese traje... Pero Tezca tenía razón, quizás tenía demasiados. Miró la tela que le acababa de entregar, con algo de disgusto. ¿Siquiera le iba a quedar bien? Terminó de desvestirse, acomodándose, primero, los pantalones, luego la camisa de cuello en ese tono verde oscuro y, finalmente, la gabardina, terminando finalmente con los zapatos. Se vio al espejo, acomodando especialmente la gabardina, arreglando el cuello de la misma, ajustando toda la ropa y pasando su mano por los pocos mechones de su cabello donde se encontraba su cicatriz. Se giró a mirar en el espejo que había en el interior. Le quedaba... Sorprendentemente bien. No creyó nunca que algo así iba a gustarle, pero sorprendentemente, le estaba gustando. —Tezca, voy a salir, ya estoy listo.

Carraspeó, algo nervioso, abriendo la cortina del probador y, finalmente, reveló con una sonrisa traviesa y confiada cómo se veía, buscando la mirada de su pareja.

—¿Qué tal me queda? ¿Me veo bien?

Se quedó unos segundos en pie, esperando a la reacción de ella. La dependienta elevó sus manos hasta los labios, jadeando con sorpresa. La camisa marcaba perfectamente los músculos de su pecho y abdomen, revelando a la perfección que su tiempo de separación había resultado en un aumento de masa muscular. Caminó hasta colocarse frente a Tezca, mirándola. —¿Y bien? ¿Qué tal me ves?

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]


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RE: [PR] | Look like my eyes can See | (Entrenamiento de Kenbunshoku) - por Onizuka Jin - 23-08-2026, 02:16 PM

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