23-08-2026, 10:51 AM
Magnus perdió rápidamente el interés en el único matón que quedaba "en pie" al no poder ni entender lo que decía. Miró al tabernero, que le había dicho que no necesitaba pagar las reparaciones por haberle quitado un problema de encima.
La otra cosa que le dijo el tabernero fue "Si quieres encontrarlo, sigue el rastro del crimen". Magnus se quedó pensativo.
«Seguir el rastro del crimen...». No podía parar de darle vueltas. Se apagó el cigarro en el pecho y se encendió otro.
«Seguir el rastro del crimen...», seguía atrapado en ese pensamiento.
—No entiendo nada, joder.—Dijo en voz alta, con un tono de frustración muy marcado. —Pero... ¿Sabes qué? No importa. Si me lo tengo que encontrar, me lo encontraré. Lo importante es que yo de aquí me llevo a un amigo —Dijo Magnus mientras desviaba la mirada del tabernero. El resplandor de aquel vaso era ya demasiado intenso y no quería quedarse ciego.
Magnus se giró dirigiéndose hacia la puerta e hizo un ademán de despedirse del tabernero.
—Nos vemos, cabronazo—Dijo Magnus mientras contenía las lágrimas con no demasiado éxito.
Aquel lugar, Cat's Bag, era lo más parecido que había tenido nunca a un hogar. Alcohol, tabaco y gente que le trataba bien.
Magnus realmente no quería irse, pero no quería contradecir la orden de su nuevo mejor amigo. Ese mejor amigo del que ni siquiera conocía su nombre. Pero eso a Magnus no le importaba. Lo importante eran los sentimientos.
Magnus se sentó en un banco que había fuera de la taberna, al lado de las escaleras.
Sacó su cuaderno y su pluma y escribió el siguiente poema:
Un charco de sangre,
un amigo, un hogar,
vaya desmadre,
un dolor sin curar.
Tras haber terminado el poema, Magnus recordó las últimas palabras del último de los matones. "El... la..., Es... Jefe. De mí, Sur".
Magnus se puso en pie, guardó el cuaderno, se encendió un cigarro y echó a andar hacia el sur, con la esperanza de poder encontrar al tal Tibias y poder tener una charla amistosa con él.
La otra cosa que le dijo el tabernero fue "Si quieres encontrarlo, sigue el rastro del crimen". Magnus se quedó pensativo.
«Seguir el rastro del crimen...». No podía parar de darle vueltas. Se apagó el cigarro en el pecho y se encendió otro.
«Seguir el rastro del crimen...», seguía atrapado en ese pensamiento.
—No entiendo nada, joder.—Dijo en voz alta, con un tono de frustración muy marcado. —Pero... ¿Sabes qué? No importa. Si me lo tengo que encontrar, me lo encontraré. Lo importante es que yo de aquí me llevo a un amigo —Dijo Magnus mientras desviaba la mirada del tabernero. El resplandor de aquel vaso era ya demasiado intenso y no quería quedarse ciego.
Magnus se giró dirigiéndose hacia la puerta e hizo un ademán de despedirse del tabernero.
—Nos vemos, cabronazo—Dijo Magnus mientras contenía las lágrimas con no demasiado éxito.
Aquel lugar, Cat's Bag, era lo más parecido que había tenido nunca a un hogar. Alcohol, tabaco y gente que le trataba bien.
Magnus realmente no quería irse, pero no quería contradecir la orden de su nuevo mejor amigo. Ese mejor amigo del que ni siquiera conocía su nombre. Pero eso a Magnus no le importaba. Lo importante eran los sentimientos.
Magnus se sentó en un banco que había fuera de la taberna, al lado de las escaleras.
Sacó su cuaderno y su pluma y escribió el siguiente poema:
Un charco de sangre,
un amigo, un hogar,
vaya desmadre,
un dolor sin curar.
Tras haber terminado el poema, Magnus recordó las últimas palabras del último de los matones. "El... la..., Es... Jefe. De mí, Sur".
Magnus se puso en pie, guardó el cuaderno, se encendió un cigarro y echó a andar hacia el sur, con la esperanza de poder encontrar al tal Tibias y poder tener una charla amistosa con él.
Off
![[Imagen: qWhXPFX.png]](https://i.imgur.com/qWhXPFX.png)
