23-08-2026, 05:10 AM
Palabras que esperaba, claro. Un traje más... pero era lo único con lo que sabía vestirse realmente. Agachó la cabeza, con un rostro apenado, decepcionado, casi como si se tratase de un niño regañado.
No, mejor era no discutirlo, a saber qué podría arrancar de Tezca esta vez si no le daba la razón. Claro que, si fuera otra persona, el trato ni de broma sería el mismo, algo que se había demostrado en la dependienta que todavía estaba estupefacta ante la presencia de la pareja, tratando de asimilar que apenas segundos atrás había tenido la sorpresa de ser casi reprendida. —Está bien... ayúdame entonces a elegir algo. Pero a ti el vestido... te queda precioso. Podría servirte para otra cita que tengamos. — La decepción inicial pareció desvanecerse en el aire, observando con felicidad a la mujer frente a ella. Elevó su diestra hasta la corbata, aflojándola. —Iré a cambiarme de nuevo. Al menos si no es aquí, significa que me puedo comprar un traje en otro sitio.
Terminó de aflojar por completo la corbata, desabrochando un par de botones de su camisa. Pudo ver la expresión de la mujer, ahora algo más confundido. El silencio se estaba prolongado. ¿Había dicho algo mal? ¿O era algo del traje? ¿Quizás fue por retirarse la corbata? Descendió la mirada, no se veía mal, pero claro, cualquier traje para él le quedaba bien. Volvió a elevar la mirada, buscando la de Tezca, viendo que la sonrisa se había desvanecido, inconsciente de que, en realidad, Tezca, a su forma, parecía tener sus avances.
Elevó sus manos, ahora reacomodándolos en los hombros descubiertos de la mujer, buscando adivinar tras esas gafas qué era lo que pudiera estar ocurriendo. La escuchó, tratando de hablar, solo para interrumpirse, la preocupación solo se hizo mayor, elevando su mano hasta la mejilla al momento que su mano fue a su frente. —¿Necesitas sentarte? ¿Hice algo? — Ahora estaba más que curioso y emocionado, preocupado.
Descendió su cuerpo ligeramente, buscando estar así a la altura de la mujer, tomando su mentón y tratando de adivinar qué ocurría. —No traigo agua... Señorita, ¿puede traernos algo? — Eso sí fue hacia la dependienta, su rostro ahora algo más suavizado y su preocupación a flor de piel. ¿Se estaría excediendo? Con el “entrenamiento” no había deseado que la mujer se viera de esa forma. —Si necesitas descansar, descansa mi amor.
Soltó el mentón de la mujer con suavidad, ahora escuchando a la dependienta correr en el interior para buscar, posiblemente, lo que el hombre acababa de pedir. El aura de tezca no parecía inestable, pero solo con eso no podía adivinar qué ocurría.
La tomó de la muñeca, ahora sentándola en uno de los taburetes de la tienda que servía como probador de zapatos y se arrodilló frente a ella, mirándola fijamente. —¿Viste algo? ¿O te sientes mal? — Después de la actividad que habían tenido, quizás fuera algo culpable. Retiró el abrigo del traje, acomodándolo sobre su brazo, mirándola directamente a los ojos. Luego contempló su alrededor. Algunas personas ya les habían estado observando desde su entrada, algo que hasta entonces no había prestado atención. Dos personas tan bellas, siendo una pareja tan unida quizás había llamado la atención más de lo deseado. Volvió de nuevo la mirada hacia la mujer, observando el vestido azul, viendo lo bella que quedaba. Buscó reconfortarla, ahora haciendo alusión a la ropa. —Estoy seguro de que ese vestido será la envidia de Runin y querrá robártelo. No se lo dejes. — Trató de hacer una broma así, mientras buscaba sonreír hacia la mujer. —Ni ninguno de los vestidos que te voy a comprar, ni pantalones... Todo lo que tengo será solo para ti. Y oye, ahora serás la más hermosa de los Hanu Mahana. Siempre lo eres, pero ahora serás incluso la mujer más hermosa. Aunque ya eres la más hermosa de todos los mares.
—Pero el color...
No, mejor era no discutirlo, a saber qué podría arrancar de Tezca esta vez si no le daba la razón. Claro que, si fuera otra persona, el trato ni de broma sería el mismo, algo que se había demostrado en la dependienta que todavía estaba estupefacta ante la presencia de la pareja, tratando de asimilar que apenas segundos atrás había tenido la sorpresa de ser casi reprendida. —Está bien... ayúdame entonces a elegir algo. Pero a ti el vestido... te queda precioso. Podría servirte para otra cita que tengamos. — La decepción inicial pareció desvanecerse en el aire, observando con felicidad a la mujer frente a ella. Elevó su diestra hasta la corbata, aflojándola. —Iré a cambiarme de nuevo. Al menos si no es aquí, significa que me puedo comprar un traje en otro sitio.
Terminó de aflojar por completo la corbata, desabrochando un par de botones de su camisa. Pudo ver la expresión de la mujer, ahora algo más confundido. El silencio se estaba prolongado. ¿Había dicho algo mal? ¿O era algo del traje? ¿Quizás fue por retirarse la corbata? Descendió la mirada, no se veía mal, pero claro, cualquier traje para él le quedaba bien. Volvió a elevar la mirada, buscando la de Tezca, viendo que la sonrisa se había desvanecido, inconsciente de que, en realidad, Tezca, a su forma, parecía tener sus avances.

—¿Tezca...? ¿Estás bien?
Elevó sus manos, ahora reacomodándolos en los hombros descubiertos de la mujer, buscando adivinar tras esas gafas qué era lo que pudiera estar ocurriendo. La escuchó, tratando de hablar, solo para interrumpirse, la preocupación solo se hizo mayor, elevando su mano hasta la mejilla al momento que su mano fue a su frente. —¿Necesitas sentarte? ¿Hice algo? — Ahora estaba más que curioso y emocionado, preocupado.
Descendió su cuerpo ligeramente, buscando estar así a la altura de la mujer, tomando su mentón y tratando de adivinar qué ocurría. —No traigo agua... Señorita, ¿puede traernos algo? — Eso sí fue hacia la dependienta, su rostro ahora algo más suavizado y su preocupación a flor de piel. ¿Se estaría excediendo? Con el “entrenamiento” no había deseado que la mujer se viera de esa forma. —Si necesitas descansar, descansa mi amor.
Soltó el mentón de la mujer con suavidad, ahora escuchando a la dependienta correr en el interior para buscar, posiblemente, lo que el hombre acababa de pedir. El aura de tezca no parecía inestable, pero solo con eso no podía adivinar qué ocurría.
La tomó de la muñeca, ahora sentándola en uno de los taburetes de la tienda que servía como probador de zapatos y se arrodilló frente a ella, mirándola fijamente. —¿Viste algo? ¿O te sientes mal? — Después de la actividad que habían tenido, quizás fuera algo culpable. Retiró el abrigo del traje, acomodándolo sobre su brazo, mirándola directamente a los ojos. Luego contempló su alrededor. Algunas personas ya les habían estado observando desde su entrada, algo que hasta entonces no había prestado atención. Dos personas tan bellas, siendo una pareja tan unida quizás había llamado la atención más de lo deseado. Volvió de nuevo la mirada hacia la mujer, observando el vestido azul, viendo lo bella que quedaba. Buscó reconfortarla, ahora haciendo alusión a la ropa. —Estoy seguro de que ese vestido será la envidia de Runin y querrá robártelo. No se lo dejes. — Trató de hacer una broma así, mientras buscaba sonreír hacia la mujer. —Ni ninguno de los vestidos que te voy a comprar, ni pantalones... Todo lo que tengo será solo para ti. Y oye, ahora serás la más hermosa de los Hanu Mahana. Siempre lo eres, pero ahora serás incluso la mujer más hermosa. Aunque ya eres la más hermosa de todos los mares.
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
