22-08-2026, 07:10 AM
Por fortuna, su desaparición no parecía haberla molestado tanto como él creía. Descendió la camisa hawaiana, al menos parecía que, efectivamente, la mujer se había logrado concentrar. Al fin estaba consiguiendo resultados. Leves, pero así era como debía ser, así como él mismo recordó también esa sensación por el rabillo del ojo.
De hecho era más de lo que había visto él la primera vez. En su caso ni siquiera había logrado divisar formas, solo tonos, colores y sensaciones, dependiendo demasiado de su sentido del oído. Miró la camisa de reojo, que ni siquiera a él le gustaba realmente, solo para volver a observar a su pareja. —¿Tan mal se me ve con colores claros? Bueno, no puedes decir que no lo intenté. — Elevó sus hombros despreocupadamente, mirando de nuevo a la mujer, divertido por sus quejas.
—Lo siento, lo siento, tenía que hacerlo. Al menos perderme de vista parece que te ha ayudado un poco más. — Caminó hasta su lado, con la hawaiana entre sus manos que ya devolvería más adelante. Los ojos de Jin entonces saltaron en otra dirección por un momento. Percibía la concentración de Tezca, viendo su mirada cuando la regresó de vuelta hacia ella, y luevo volvió la mirada a la pieza que contemplaba. La observó, aprovechando una vez más para escabullirse. Ah, eso le había gustado más de lo que creía. Y para que no hubiera quejas también tomó otra prenda más de ropa.
Al regresar, elevó la camisa, esta vez en un tono azulado más oscuro, con pequeños estampados oscuros, y la elevó frente a ella, cubriendo así lo que sostenía en su otra mano.
No esperó a respuesta, porque si Tezca quería volver a verlo, había desaparecido de nuevo sin dejar una sola huella, ni un solo sonido. Sin embargo, sí se encontraba en los vestidores, colocándose la camisa y dejando la que llevaba puesta temporalmente, en conjunto con lo que tenía consigo mismo. Una vez en los vestidores, conversó con las personas que se encontraban allí para que les diera un vestidor concreto y, una vez se le asignó, se adentró en él, cerrando la cortina para comenzar a cambiarse. Se vio a sí mismo al espejo, reacomodando la camisa, con calma, volteándose sin introducir la ropa en el pantalón como lo que cargaba, solo para evitar arrugarlo en caso de tener que devolverlo. Poco tardó en salir, caminar de vuelta hasta donde estaba Tezca velozmente, pero a medio camino frenó al ver algo que captó su atención. No lo dudó, tomó la tela entre sus manos, esta vez resultando en un vestido azulado y se acercó, al fin, a Tezca, observándola con una sonrisa.
Esperó su opinión y aprovechó para elevar lo que trajo consigo. Elevó el vestido, mostrándoselo de frente, con ese tono marino, casi en un tono zafiro. —Creo que esto te quedaría estupendamente. ¿Qué tal si vienes a probarlo? He reservado un provador para ti también. — Aunque las compras eran más para ella que para él, de repente se sentía emocionado y excitado. La tomó del brazo, prácticamente arrastrándola si así se dejaba. —Va, quiero ver qué tal te queda. Pero no entraré contigo, que quede claro. Los dos sabemos qué pasará si estamos a solas. — Porque claro, que estuvieran en un lugar así no sería impedimento si encontraban una mínima intimidad, pero ahora debían enfocarse en el entrenamiento. Quizás por la noche sí se iban a recompensar de esa forma. Oh, ¿qué tal si mientras tanto aprovechaba y compraba algo sexy para ella? ¿Algo de lencería? ¿Algo transparente? La sola imagen le estaba volviendo loco. Elevó su diestra, cubriendo su nariz. Últimamente cada vez que imaginaba el nuevo cuerpo de Tezca parecía que esa nariz estaba más activa que su propio cerebro... Y obvio no era lo único. —Ve a probártelo, a ver si desde dentro me percibes. Venga. ¡Vamos vamos!

—Bien, bien. Lo estás haciendo bien Tezca. Ya estás empezando a concentrarte.
De hecho era más de lo que había visto él la primera vez. En su caso ni siquiera había logrado divisar formas, solo tonos, colores y sensaciones, dependiendo demasiado de su sentido del oído. Miró la camisa de reojo, que ni siquiera a él le gustaba realmente, solo para volver a observar a su pareja. —¿Tan mal se me ve con colores claros? Bueno, no puedes decir que no lo intenté. — Elevó sus hombros despreocupadamente, mirando de nuevo a la mujer, divertido por sus quejas.
—Lo siento, lo siento, tenía que hacerlo. Al menos perderme de vista parece que te ha ayudado un poco más. — Caminó hasta su lado, con la hawaiana entre sus manos que ya devolvería más adelante. Los ojos de Jin entonces saltaron en otra dirección por un momento. Percibía la concentración de Tezca, viendo su mirada cuando la regresó de vuelta hacia ella, y luevo volvió la mirada a la pieza que contemplaba. La observó, aprovechando una vez más para escabullirse. Ah, eso le había gustado más de lo que creía. Y para que no hubiera quejas también tomó otra prenda más de ropa.
Al regresar, elevó la camisa, esta vez en un tono azulado más oscuro, con pequeños estampados oscuros, y la elevó frente a ella, cubriendo así lo que sostenía en su otra mano.

—¿Qué tal esta? Creo que iré a probármela.
No esperó a respuesta, porque si Tezca quería volver a verlo, había desaparecido de nuevo sin dejar una sola huella, ni un solo sonido. Sin embargo, sí se encontraba en los vestidores, colocándose la camisa y dejando la que llevaba puesta temporalmente, en conjunto con lo que tenía consigo mismo. Una vez en los vestidores, conversó con las personas que se encontraban allí para que les diera un vestidor concreto y, una vez se le asignó, se adentró en él, cerrando la cortina para comenzar a cambiarse. Se vio a sí mismo al espejo, reacomodando la camisa, con calma, volteándose sin introducir la ropa en el pantalón como lo que cargaba, solo para evitar arrugarlo en caso de tener que devolverlo. Poco tardó en salir, caminar de vuelta hasta donde estaba Tezca velozmente, pero a medio camino frenó al ver algo que captó su atención. No lo dudó, tomó la tela entre sus manos, esta vez resultando en un vestido azulado y se acercó, al fin, a Tezca, observándola con una sonrisa.
—¿Qué tal me queda?
Esperó su opinión y aprovechó para elevar lo que trajo consigo. Elevó el vestido, mostrándoselo de frente, con ese tono marino, casi en un tono zafiro. —Creo que esto te quedaría estupendamente. ¿Qué tal si vienes a probarlo? He reservado un provador para ti también. — Aunque las compras eran más para ella que para él, de repente se sentía emocionado y excitado. La tomó del brazo, prácticamente arrastrándola si así se dejaba. —Va, quiero ver qué tal te queda. Pero no entraré contigo, que quede claro. Los dos sabemos qué pasará si estamos a solas. — Porque claro, que estuvieran en un lugar así no sería impedimento si encontraban una mínima intimidad, pero ahora debían enfocarse en el entrenamiento. Quizás por la noche sí se iban a recompensar de esa forma. Oh, ¿qué tal si mientras tanto aprovechaba y compraba algo sexy para ella? ¿Algo de lencería? ¿Algo transparente? La sola imagen le estaba volviendo loco. Elevó su diestra, cubriendo su nariz. Últimamente cada vez que imaginaba el nuevo cuerpo de Tezca parecía que esa nariz estaba más activa que su propio cerebro... Y obvio no era lo único. —Ve a probártelo, a ver si desde dentro me percibes. Venga. ¡Vamos vamos!
Cajita de Tabaco
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
