20-08-2026, 11:46 PM
(Última modificación: 20-08-2026, 11:47 PM por Kai T. Gomi.)
¿Qué mejor que ser uno de esos piratas que iba por libre? El sueño del joven se había convertido en objetivo en cuanto pudo ver aquella figura en su isla natal, simplemente haciendo lo que le daba en gana. Aunque, ahora que se ponía a balbucear toda aquella sarta de sueños idílicos, se le venía a la mente Saturnino. Probablemente hubiese acabado en la revolución de alguna forma u otra, era bueno y problemático al mismo tiempo. Quería luchar por los demás hasta donde podía hacer memoria, pensando en el bien mayor para todos, al menos en el bien de los habitantes de la isla en la que vivían. Kai casi se deja llevar por aquel altruismo que se calzaba, pero él se había criado de forma diferente, una en la que tenía que buscarse la vida para sobrevivir. No podía negar que que le gustase buscarse la vida a base de golpes, pero eso era otra historia.
El peliblanco vio por el rabillo del ojo como le miraban sin terminar de hacerlo. ¿Acaso el otro tenía miedo? No tenía forma de saberlo, pero enseguida el perseguidor se volvió a erguir en cuanto recordó que estaba en un bote manejado por alguien que desconocía y que, en cualquier instante, se la podía liar como nunca. Y, muy a su pesar, al luchador no le gustaba la idea de estar criando malvas en el fondo del mar. - Pereza... pero te lo estás pensando - Sonrió pícaramente al mismo tiempo que levantaba su índice para señalarlo, una vez más, a su espalda y sin que lo viese el otro.
- Seguro que ese hombre tenía una tripulación con la que pasarlo bien, y sobre todo, no tener que tomar barcos abarrotados de gente - Cruzó en su mente e inconscientemente miraba al pelopalmera, como si recordase de repente que no debía fiarse de la gente.
El bote fue navegado hasta uno de los laterales del barco hacia el que habían apuntado su corta travesía. Desde allí abajo se podía escuchar como en la cubierta los problemas cada vez crecían más o quizás simplemente fuese el hecho de que ahora estaban más cerca, lo que les dejaba escuchar casi con todo lujo de detalles. Un coro de voces, unas más amenazantes y otras más asustadizas, con un repiqueteo poco constante de pasos sobre la madera. Quizás alguien estuviese intentando tomar el mando del barco, secuestrarlo, haciendo un motín o un simple abordaje, aunque Kai no veía ningún Jolly Roger en las cercanías desde su posición.
Y entonces, llegó la música para sus oídos, una propuesta aceptada a medias, aunque en los oídos del peliblanco aquel cabeza de palmera ya había aceptado. - ¿Tu padre? Ah ya. Por eso has mangado el bote este - Se llevó entonces la mano al mentón, pensando por un momento mientras el pelinegro se aferraba a una cuerda y la aseguraba al pequeño navío sobre el que iban. Él no era un salvador, no uno altruista, la vida no era gratis y todo al final tenía un precio. Era entonces cuando sacaba la balanza y tenía que equilibrarla. En este caso era sencillo. - Salvarle la vida a un viejo y ganar un pana que lleve un barco por mi o... - Alzó ambos hombros, siquiera había pensado en la otra opción. - Hecho. Si salvo a tu viejo serás mi navegante. Trato hecho - Le dio una palmadita en el hombro tras asegurar las condiciones que él mismo estaba forzando prácticamente.
- Al lío, hay que pegarle una paliza a quien sea que esté ahí arriba - Se puso de pie en el bote, intentando estar lo más estable que podía, y se aferró a la cuerda, sus guantes de la daban el agarre extra que necesitaba.
Empezó a trepar a pulso por la cuerda, tenía la fuerza suficiente y pesaba poco, lo que convertía la subida casi en un paseo. Llegó al extremo de la cuerda superior, la soltó y se agarró sobre la misma barandilla del barco, fue entonces cuando se asomó y vio a varias personas reunidas en un punto del navío. Algunas sentadas, otras arrodilladas, asustadas. Por el otro lado un único sujeto, con un mosquete apuntando directo al grupo.
El luchador callejero se aupó sobre la barandilla y se sentó a un lado de donde terminaba la cuerda para dejarle el paso libre a su futuro navegante. A Kai aquella escena le pareció curiosamente divertida, obviamente porque no guardaba relación alguna con los presentes, pero un trato era un trato. - ¿Quién de estos es compi? - Estaba claro que si tenía que salvar a alguien, iba a hacer lo justo necesario, a no ser... que alguien le tocase los cojones.
El peliblanco vio por el rabillo del ojo como le miraban sin terminar de hacerlo. ¿Acaso el otro tenía miedo? No tenía forma de saberlo, pero enseguida el perseguidor se volvió a erguir en cuanto recordó que estaba en un bote manejado por alguien que desconocía y que, en cualquier instante, se la podía liar como nunca. Y, muy a su pesar, al luchador no le gustaba la idea de estar criando malvas en el fondo del mar. - Pereza... pero te lo estás pensando - Sonrió pícaramente al mismo tiempo que levantaba su índice para señalarlo, una vez más, a su espalda y sin que lo viese el otro.
- Seguro que ese hombre tenía una tripulación con la que pasarlo bien, y sobre todo, no tener que tomar barcos abarrotados de gente - Cruzó en su mente e inconscientemente miraba al pelopalmera, como si recordase de repente que no debía fiarse de la gente.
El bote fue navegado hasta uno de los laterales del barco hacia el que habían apuntado su corta travesía. Desde allí abajo se podía escuchar como en la cubierta los problemas cada vez crecían más o quizás simplemente fuese el hecho de que ahora estaban más cerca, lo que les dejaba escuchar casi con todo lujo de detalles. Un coro de voces, unas más amenazantes y otras más asustadizas, con un repiqueteo poco constante de pasos sobre la madera. Quizás alguien estuviese intentando tomar el mando del barco, secuestrarlo, haciendo un motín o un simple abordaje, aunque Kai no veía ningún Jolly Roger en las cercanías desde su posición.
Y entonces, llegó la música para sus oídos, una propuesta aceptada a medias, aunque en los oídos del peliblanco aquel cabeza de palmera ya había aceptado. - ¿Tu padre? Ah ya. Por eso has mangado el bote este - Se llevó entonces la mano al mentón, pensando por un momento mientras el pelinegro se aferraba a una cuerda y la aseguraba al pequeño navío sobre el que iban. Él no era un salvador, no uno altruista, la vida no era gratis y todo al final tenía un precio. Era entonces cuando sacaba la balanza y tenía que equilibrarla. En este caso era sencillo. - Salvarle la vida a un viejo y ganar un pana que lleve un barco por mi o... - Alzó ambos hombros, siquiera había pensado en la otra opción. - Hecho. Si salvo a tu viejo serás mi navegante. Trato hecho - Le dio una palmadita en el hombro tras asegurar las condiciones que él mismo estaba forzando prácticamente.
- Al lío, hay que pegarle una paliza a quien sea que esté ahí arriba - Se puso de pie en el bote, intentando estar lo más estable que podía, y se aferró a la cuerda, sus guantes de la daban el agarre extra que necesitaba.
Empezó a trepar a pulso por la cuerda, tenía la fuerza suficiente y pesaba poco, lo que convertía la subida casi en un paseo. Llegó al extremo de la cuerda superior, la soltó y se agarró sobre la misma barandilla del barco, fue entonces cuando se asomó y vio a varias personas reunidas en un punto del navío. Algunas sentadas, otras arrodilladas, asustadas. Por el otro lado un único sujeto, con un mosquete apuntando directo al grupo.
El luchador callejero se aupó sobre la barandilla y se sentó a un lado de donde terminaba la cuerda para dejarle el paso libre a su futuro navegante. A Kai aquella escena le pareció curiosamente divertida, obviamente porque no guardaba relación alguna con los presentes, pero un trato era un trato. - ¿Quién de estos es compi? - Estaba claro que si tenía que salvar a alguien, iba a hacer lo justo necesario, a no ser... que alguien le tocase los cojones.
Leyenda de una Leyenda
- Pienso -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
- Narro -
- Hablo -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
![[Imagen: Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png]](https://i.ibb.co/QFgm7LkF/Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png)
