20-08-2026, 08:49 PM
Los mareos volvieron a hacerme sentir débil por lo que terminé con calma la merienda que me había ofrecido el cocinero de los Sepultura. Una vez que había terminado de comer y beber, le entregué el vaso junto al plato antes de recostarme nuevamente, con la intención de descansar unos minutos y recuperar un poco las fuerzas.
En ese momento noté que Uker estaba buscando algo debajo de la cama, lo que despertó de inmediato mi curiosidad, permanecí observándolo con cierta intriga hasta que, unos segundos después, se incorporó levantando consigo una caja de forma rectangular mientras me explicaba el motivo por el que había guardado aquel objeto, tardé unos instantes en comprender a qué se refería, casi como si hubiese olvidado que le había confiado mi instrumento, sin embargo, al reconocer la tela negra saliendo de la caja comprendí que hablaba de mi violín, mis ojos se llenaron de alivio, sin duda había confiado en la persona correcta. — Sí, no creo que pueda tocarlo en este momento… — murmuré con una sonrisa cálida — Gracias por cuidarlo, por favor, déjalo cerca. — le pedí con amabilidad pues no creía tener fuerzas para volver a sentarme, al menos no por el momento.
“Ahora es tu turno” dijo sonriente en lo que parecía estar interesado en conocer mi historia, y me reí por lo bajo mientras miraba el techo de la habitación, ¿mi historia?, no es trágico… solo supongo he tenido mala suerte.
— Cómo te has dado cuenta, soy una artista viajera… — comencé partiendo desde el principio, desde aquella razón que me había llevado a aventurarme a la mar. — crecí en un pueblo llamado Baquella, en la isla de Baterilla, que… curiosamente, también es la tierra natal de Eros, por eso es que nos conocemos, por si tenías dudas de dónde me conoce él… — aclaré aquel detalle, bastante segura de no haberlo mencionado cuando conocí a los Sepultura y me reuní con ellos en las gradas.
—- Una vida bastante tranquila, junto a mi padre y mis tres hermanos mayores. Mi madre murió cuando me dio a luz, así que, si me preguntas, mi padre lo tuvo bastante difícil para criarme porque no sabía absolutamente nada sobre niñas, jajaja — dije entre risas, recordando con cariño todos aquellos momentos que había vivido junto a mi familia.
— Desde muy pequeña nació en mí un profundo amor por la música, pese a que mi familia se dedicaba a actividades pesqueras y a la carpintería, yo siempre preferí aprender a tocar instrumentos musicales, cuando cumplí diecinueve años, tomé la decisión de explorar el mundo y conocer más sobre la música, descubrir otros instrumentos y escuchar las melodías propias de tierras que no fuera Baquella, y de verdad fue una experiencia increíble… la he disfrutado muchísimo.
—- Durante mi visita a Samba, todavía en South Blue, conocí a un pirata bastante carismático que me ofreció formar parte de su tripulación… — cerré los ojos por un instante, dejando que mi mente regresara a aquel festival, las farolas, recordar aquellas palabras de libertad que una vez se me fue prometido — Los Smokey Pirates, así nos llamábamos, éramos únicamente tres integrantes… — expliqué mientras volvía a mirarlo con una sonrisa tenue, recordándolos a todos con cariño. — Hasta que emprendimos un viaje hacia Grand Line, con un destino que parecía prometer diversión y nuevas experiencias, pero lo cierto es que terminamos envueltos en una situación bastante precaria… unos marines corruptos interceptaron varios navíos, entre ellos un ferry que transportaba a numerosos viajeros, incluyéndonos a nosotros tres… — mi expresión cambió, volviéndose más incómoda al recordar lo ocurrido después.
— Nos separaron a todos en diferentes recámaras, querían esclavizarnos o, simplemente, obligarnos a enfrentarnos a muerte por diversión, por suerte, la mayoría de las personas logramos escapar de aquel lugar y llegar hasta la corriente Akai, desafortunadamente, yo terminé quedándome sin tripulación… fui abandonada en la primera isla a la que llegamos, y desde entonces… he tenido que seguir adelante por mi cuenta.
— No puedo decir que mis manos estén del todo limpias, yo también he cometido actos de los que no me siento orgullosa, soy pirata únicamente por un chiste de la vida… mala suerte, como dicen los marineros de los puertos, pero durante mi viaje, después de todo aquello, comprendí que no puedo fiarme de cualquiera, aunque tampoco puedo juzgar a alguien únicamente por su pasado… — miré nuevamente hacia el techo, dejando escapar una sonrisa serena, no me arrepentía de haber tomado aquel camino ni de haber conocido a tantas personas… — y ahora estoy en Skypiea… jamás imaginé que algún día llegaría a los cielos, de verdad que me hace muy feliz estar aquí.
— Seguramente te preguntas sobre lo de mi akuma, ¿te cuento la historia?
En ese momento noté que Uker estaba buscando algo debajo de la cama, lo que despertó de inmediato mi curiosidad, permanecí observándolo con cierta intriga hasta que, unos segundos después, se incorporó levantando consigo una caja de forma rectangular mientras me explicaba el motivo por el que había guardado aquel objeto, tardé unos instantes en comprender a qué se refería, casi como si hubiese olvidado que le había confiado mi instrumento, sin embargo, al reconocer la tela negra saliendo de la caja comprendí que hablaba de mi violín, mis ojos se llenaron de alivio, sin duda había confiado en la persona correcta. — Sí, no creo que pueda tocarlo en este momento… — murmuré con una sonrisa cálida — Gracias por cuidarlo, por favor, déjalo cerca. — le pedí con amabilidad pues no creía tener fuerzas para volver a sentarme, al menos no por el momento.
“Ahora es tu turno” dijo sonriente en lo que parecía estar interesado en conocer mi historia, y me reí por lo bajo mientras miraba el techo de la habitación, ¿mi historia?, no es trágico… solo supongo he tenido mala suerte.
— Cómo te has dado cuenta, soy una artista viajera… — comencé partiendo desde el principio, desde aquella razón que me había llevado a aventurarme a la mar. — crecí en un pueblo llamado Baquella, en la isla de Baterilla, que… curiosamente, también es la tierra natal de Eros, por eso es que nos conocemos, por si tenías dudas de dónde me conoce él… — aclaré aquel detalle, bastante segura de no haberlo mencionado cuando conocí a los Sepultura y me reuní con ellos en las gradas.
—- Una vida bastante tranquila, junto a mi padre y mis tres hermanos mayores. Mi madre murió cuando me dio a luz, así que, si me preguntas, mi padre lo tuvo bastante difícil para criarme porque no sabía absolutamente nada sobre niñas, jajaja — dije entre risas, recordando con cariño todos aquellos momentos que había vivido junto a mi familia.
— Desde muy pequeña nació en mí un profundo amor por la música, pese a que mi familia se dedicaba a actividades pesqueras y a la carpintería, yo siempre preferí aprender a tocar instrumentos musicales, cuando cumplí diecinueve años, tomé la decisión de explorar el mundo y conocer más sobre la música, descubrir otros instrumentos y escuchar las melodías propias de tierras que no fuera Baquella, y de verdad fue una experiencia increíble… la he disfrutado muchísimo.
—- Durante mi visita a Samba, todavía en South Blue, conocí a un pirata bastante carismático que me ofreció formar parte de su tripulación… — cerré los ojos por un instante, dejando que mi mente regresara a aquel festival, las farolas, recordar aquellas palabras de libertad que una vez se me fue prometido — Los Smokey Pirates, así nos llamábamos, éramos únicamente tres integrantes… — expliqué mientras volvía a mirarlo con una sonrisa tenue, recordándolos a todos con cariño. — Hasta que emprendimos un viaje hacia Grand Line, con un destino que parecía prometer diversión y nuevas experiencias, pero lo cierto es que terminamos envueltos en una situación bastante precaria… unos marines corruptos interceptaron varios navíos, entre ellos un ferry que transportaba a numerosos viajeros, incluyéndonos a nosotros tres… — mi expresión cambió, volviéndose más incómoda al recordar lo ocurrido después.
— Nos separaron a todos en diferentes recámaras, querían esclavizarnos o, simplemente, obligarnos a enfrentarnos a muerte por diversión, por suerte, la mayoría de las personas logramos escapar de aquel lugar y llegar hasta la corriente Akai, desafortunadamente, yo terminé quedándome sin tripulación… fui abandonada en la primera isla a la que llegamos, y desde entonces… he tenido que seguir adelante por mi cuenta.
— No puedo decir que mis manos estén del todo limpias, yo también he cometido actos de los que no me siento orgullosa, soy pirata únicamente por un chiste de la vida… mala suerte, como dicen los marineros de los puertos, pero durante mi viaje, después de todo aquello, comprendí que no puedo fiarme de cualquiera, aunque tampoco puedo juzgar a alguien únicamente por su pasado… — miré nuevamente hacia el techo, dejando escapar una sonrisa serena, no me arrepentía de haber tomado aquel camino ni de haber conocido a tantas personas… — y ahora estoy en Skypiea… jamás imaginé que algún día llegaría a los cielos, de verdad que me hace muy feliz estar aquí.
— Seguramente te preguntas sobre lo de mi akuma, ¿te cuento la historia?
![[Imagen: miyoocheja.png]](https://i.ibb.co/20ZJ1jdH/miyoocheja.png)
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
![[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]](https://i.ibb.co/WWRcn6nZ/file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png)
