20-08-2026, 06:57 PM
Ella había escuchado todo el relato, en silencio, comprendiendo de que se trataba esa vida marcada por la violencia. Podía agradecer, no lo juzgaba, no lo marcaba como un asesino ni le reprochaba sus actos, por mucho que él mismo se dijera esas cosas en cuanto volvía a estar solo. Pero mencionó algo con lo que él no podía estar de acuerdo.
No respondió a eso, simplemente dejó que ella sacara esa conclusión y siguiera hablándole dulcemente. Eran compañeros, eran gente a la que proteger, eran personas valiosas con quienes compartía un viaje. Pero no podían ser familia.
Perdió a su familia aún siendo un niño, ante las llamas y aquellos que siempre dijeron defenderlos. Volvió a perder a un padre en cuanto pudo sonreír con normalidad, quitándole de enfrente la oportunidad de conseguir una vida feliz. Podrían llegar a ser amigos, tal vez, pero familia… No, nunca más, sería volver a sufrir, volver a cargar con la culpa de no poder ayudarlos, volver a sentirse un inútil por dejar de escuchar a la rabia que lo hacía tan fuerte.
Iba a ser inmortal, formar amistades y nuevas familias solo serviría para llorar infinitamente sus muertes a lo largo del tiempo.
Y aún así ella buscaba romper esa barreras, aún sin saberlo. Tomó su mano, él no se negó al contacto y la miró a los ojos, era difícil imaginarlo, pero ella era joven, su cabello y sus ojos eran del mismo color, si su hermana siguiera viva… Simplemente suspiró, reconociendo que no importaba pensar en esas cosas. - Bueno, simplemente estabas dormida, así que no te preocupes. Supongo que te recuperaras rápido -. Terminó por decir, con una sonrisa leve en el rostro.
- Oh, eso me recuerda… -. Se agachó y rebuscó algo debajo de la cama en la que ella se encontraba reposando. Solo bastaron unos segundos para que volviera a incorporarse, cargando ahora una caja del tamaño de su torso. - No tenía dónde guardarlo para que no se golpeara que no fuera aquí. Además, supuse que te tranquilizaría tenerlo cerca, incluso si no lo sabías -. Abrió el contenedor, del cual sacó el estuche que ya sería reconocible para la mujer. - En perfecto estado, esperando a su dueña, aunque supongo que no podrás tocarlo ahora -.
Dudó en si pasarle el instrumento, esperando que fuera ella la que le dijera si quería sostenerlo o no. Aún estaba débil, le costaba moverse, pero realizar esas cosas que traen la felicidad de uno también podía ser una buena medicina. - Ahora es tu turno -. Le sonrió, esperando solo un momento para explicar a lo que se refería. - Tu historia. No puedo ser el único que deje su vida en evidencia, ¿no es así? -.
"Ahora lo comprendo, ellos son tu familia ahora"
No respondió a eso, simplemente dejó que ella sacara esa conclusión y siguiera hablándole dulcemente. Eran compañeros, eran gente a la que proteger, eran personas valiosas con quienes compartía un viaje. Pero no podían ser familia.
Perdió a su familia aún siendo un niño, ante las llamas y aquellos que siempre dijeron defenderlos. Volvió a perder a un padre en cuanto pudo sonreír con normalidad, quitándole de enfrente la oportunidad de conseguir una vida feliz. Podrían llegar a ser amigos, tal vez, pero familia… No, nunca más, sería volver a sufrir, volver a cargar con la culpa de no poder ayudarlos, volver a sentirse un inútil por dejar de escuchar a la rabia que lo hacía tan fuerte.
Iba a ser inmortal, formar amistades y nuevas familias solo serviría para llorar infinitamente sus muertes a lo largo del tiempo.
Y aún así ella buscaba romper esa barreras, aún sin saberlo. Tomó su mano, él no se negó al contacto y la miró a los ojos, era difícil imaginarlo, pero ella era joven, su cabello y sus ojos eran del mismo color, si su hermana siguiera viva… Simplemente suspiró, reconociendo que no importaba pensar en esas cosas. - Bueno, simplemente estabas dormida, así que no te preocupes. Supongo que te recuperaras rápido -. Terminó por decir, con una sonrisa leve en el rostro.
- Oh, eso me recuerda… -. Se agachó y rebuscó algo debajo de la cama en la que ella se encontraba reposando. Solo bastaron unos segundos para que volviera a incorporarse, cargando ahora una caja del tamaño de su torso. - No tenía dónde guardarlo para que no se golpeara que no fuera aquí. Además, supuse que te tranquilizaría tenerlo cerca, incluso si no lo sabías -. Abrió el contenedor, del cual sacó el estuche que ya sería reconocible para la mujer. - En perfecto estado, esperando a su dueña, aunque supongo que no podrás tocarlo ahora -.
Dudó en si pasarle el instrumento, esperando que fuera ella la que le dijera si quería sostenerlo o no. Aún estaba débil, le costaba moverse, pero realizar esas cosas que traen la felicidad de uno también podía ser una buena medicina. - Ahora es tu turno -. Le sonrió, esperando solo un momento para explicar a lo que se refería. - Tu historia. No puedo ser el único que deje su vida en evidencia, ¿no es así? -.
![[Imagen: wuEegFk.jpeg]](https://i.imgur.com/wuEegFk.jpeg)
