Una apuesta muy asquerosa [FIC]
#1
Día 08 de Verano del año 18 | Reino de Briss | Una taberna cualquiera. 

Habíamos liberado a los esclavos, al menos eso era lo importante y claramente eso era lo que llevaba repitiéndome durante todo el camino de regreso al escondite, porque si uno analizaba el resultado de la misión desde cierta perspectiva podía llamarlo una victoria. Aquellas personas que iban a terminar trabajando hasta morir en las minas de alquitrán de Briss ahora eran libres y Kasui había conseguido ponerlas a salvo, pero. — ¡No fue una victoria completa! — Golpeé la mesa de la taberna con la palma abierta, haciendo saltar ligeramente algunas jarras mientras varias miradas se dirigían hacia mí. Habíamos regresado al escondite hacía ya un rato. Una vieja taberna frecuentada por revolucionarios, simpatizantes de la causa y alguna que otra persona que probablemente solo venía porque la bebida era barata y había aprendido hacía tiempo que hacer demasiadas preguntas en aquel lugar no era saludable.

Yo, naturalmente, llevaba hablando desde que llegué. — ¡Y no me vengan con que estoy exagerando! Los esclavos están libres, sí. ¡Fantástico! ¡Maravilloso! ¡Brindaría diez veces por eso! Pero esos piratas aparecieron, comenzaron a matar esclavistas como si estuvieran cortando pescado en un mercado, tomaron un rehén y escaparon en dirección a Isla Karate. ¿Y saben qué significa eso? — Hice una pequeña pausa, no porque estuviera esperando una respuesta era que simplemente necesitaba beber. Tomé mi jarra, le di un buen trago y volví a colocarla sobre la mesa. — ¡Que el problema sigue ahí! Cambió de barco, cambió de dirección y cambió de manos, pero sigue ahí. — Me dejé caer finalmente sobre la silla, cruzándome de brazos mientras mis orejas descendían ligeramente hacia atrás.

Lo que más me molestaba no era haber peleado, ni siquiera que aquellos piratas hubieran escapado, era la facilidad con la que habían matado, todavía podía recordar aquel movimiento, un instante estaba hablando y al siguiente, una cabeza estaba rodando por la cubierta. — Hay algo que esa gente todavía no entiende sobre la libertad. — continué, esta vez hablando algo más tranquilo. — No puedes decir que estás liberando a alguien mientras decides quién merece vivir y quién merece morir únicamente porque tienes una espada más grande. Eso no es libertad. Es cambiar un tirano por otro con una bandera diferente. — Agarré de la mesa un pequeño plato que contenía zanahorias cortadas y lancé una a mi boca, claro despues de comer todo estaba muchísimo mejor. — Pero bueno. — Tomé otra. — Los esclavos están libres.— comí otra más. — Nosotros seguimos vivos. — Volví a meter otra mas a mi boca y mastique. — Y ahora sabemos que esos idiotas van hacia Isla Karate. — Me quedé mirando la última zanahoria durante unos segundos antes de encogerme de hombros y comérmela también.

— Así que diría que fue un ¿setenta por ciento de victoria? Setenta y cinco si conseguimos encontrar al rehén después. — Levanté nuevamente mi jarra. — ¡POR LOS QUE HOY DUERMEN SIN CADENAS! — Eso sí merecía celebrarse y la taberna era precisamente para eso, para beber, para discutir, para escuchar rumores, para hablar de la Revolución y , principalmente en mi caso, para hablar muchísimo más de lo que cualquier persona razonable consideraría necesario después de todo, todavía quedaba noche por delante y yo tenía absolutamente ninguna intención de pasarla en silencio.

Cuando todo el mundo pensó que por fin me había callado porque llevaba unos treinta segundos sin decir absolutamente nada, volví a estallar como una bomba de tiempo. — ¡PERO TÚ SABEEEEES QUÉ ES LO QUE MÁS ME MOLESTA! — Golpeé nuevamente la mesa y me incorporé de la silla de golpe mientras alguno de los presentes soltó un suspiro y otro directamente dejó caer la cabeza contra la mesa pero no me importó. — ¡QUE PUDO SALIR PERFECTO! ¡ESO ES LO QUE ME MOLESTA! — comencé a caminar alrededor de la mesa mientras gesticulaba exageradamente con ambas manos. — Teníamos el barco localizado, teníamos una goleta, teníamos un plan, teníamos a Louis siguiéndonos, teníamos a Kasui sacando a los civiles mientras yo hacía lo que mejor sé hacer.— Hice una pausa y me señalé orgullosamente con ambos pulgares. — ¡Hablar! — Continué caminando.

— ¡Y funcionó! Bueno, más o menos. Durante aproximadamente. — Levanté una mano y junté dos dedos. — un segundo y medio. — Mi expresión volvió a torcerse. — ¡PERO ESE SEGUNDO Y MEDIO ERA IMPORTANTE! — Me llevé las manos a la cabeza. — Los esclavos podían salir de allí, los esclavistas podían ser capturados, los piratas podían largarse sin necesidad de convertir la cubierta en una carnicería y nosotros podíamos regresar aquí diciendo "Compañeros, operación impecable, nadie murió, todos felices, sirvan las zanahorias". ¡Pero nooooo! ¡Alguien tenía que sacar una espada! ¡Alguien tenía que cortar una cabeza! ¡Alguien tenía que secuestrar a otro desgraciado y escapar hacia Isla Karate! — Volví finalmente a mi asiento y crucé los brazos. — Eso es lo que me molesta. No haber perdido. Porque no perdimos. —

Levanté un dedo. — Salvamos gente.— levanté un segundo dedo. — Impedimos que llegaran a las minas. — levanté entonces un tercer dedo — Y demostramos que podemos interceptar una operación esclavista antes de que toque tierra. — Entonces bajé la mano. — Pero pudimos hacerlo mejor. — Guardé silencio como quince segundos y ya algunos comenzaron nuevamente a relajarse, entonces levanté la cabeza. — ¡Y OTRA COSA QUE ME MOLESTA ES QUE AHORA SEGURO VAN A DECIR QUE NOSOTROS FUIMOS LOS RESPONSABLES! — Volví a levantarme, un hombre sentado al otro extremo de la mesa cerró los ojos y dejó escapar un suspiro tan largo que parecía llevar aguantándolo desde que yo había entrado a la taberna.

— ¡Mañana abres el periódico y ahí estará! “PELIGROSO GRUPO REVOLUCIONARIO ATACA EMBARCACIÓN, PROVOCA MASACRE Y COLABORA CON PIRATAS”. ¡Ya estoy viendo el titular! ¡Y probablemente pongan una foto mía horrible! Siempre encuentran una foto horrible. ¿Por qué nunca utilizan una donde salga bien? — Me llevé ambas manos a las caderas. — ¡Pero esa es precisamente la estrategia del Gobierno Mundial! Controlar el relato. Porque si cuentan que un grupo de revolucionarios interceptó un barco esclavista y liberó personas, alguien podría comenzar a preguntarse por qué demonios había un barco transportando esclavos hacia Briss en primer lugar. ¡Y esa es una pregunta que no les interesa responder! — Seguí hablando y hablando y adivinen que? Si, hablando.

La conversación pasó del Gobierno Mundial a los piratas, de los piratas a la esclavitud, de la esclavitud a las minas de alquitrán y, de alguna manera que ni siquiera yo sabría explicar después, terminé hablando durante varios minutos sobre cómo el precio de las zanahorias había aumentado considerablemente durante los últimos meses y por qué aquello podía ser síntoma de una mala política económica hasta que alguien finalmente golpeó la mesa. — ¡ROGER! ¡POR EL AMOR DE DIOS, CÁLLATE Y BEBE ALGO! — Entonces me detuve y toda la taberna quedó en silencio, miré al hombre, miré mi jarra. —Bueno macho, tampoco tienes que ponerte así. — Tomé asiento con cierta dignidad, agarré la bebida y le di un largo trago y esta vez sí me quedé callado por aproximadamente cuarenta segundos.

Fue entonces cuando una conversación proveniente de otra mesa llegó hasta mis orejas, mis largas orejas se movieron casi automáticamente hacia aquella dirección, no era culpa mía, bueno pa que te digo que no si, si, pero tampoco podía evitarlo. — ¿Una apuesta? — Giré lentamente la cabeza. Sobre una mesa cercana había varios hombres reunidos alrededor de algo que desde mi posición no alcanzaba a distinguir. Escuché monedas golpeando contra la madera, alguna carcajada y a uno de ellos insistiendo en que nadie en aquella taberna tendría valor suficiente para hacerlo, aquello consiguió mi atención mucho más rápido que cualquier discurso político entonces dejé la jarra sobre la mesa. — Esperen, esperen, esperen.— Me levanté. — ¿Acabo de escuchar la palabra puesta? — En menos de unos segundos ya estaba acercándome a aquella mesa, metiendo la cabeza entre dos personas sin que absolutamente nadie me hubiese invitado a participar.

— Porque si hay dinero involucrado considero profundamente antidemocrático que estén organizando esto sin informar al resto de los presentes. — Entonces finalmente pude ver qué había en el centro, era una fruta y me quedé observándola. Era probablemente una de las frutas más extrañas que había visto en toda mi vida. Su forma, su piel y aquellos patrones que la recorrían hacían difícil siquiera adivinar de qué clase era, incliné la cabeza hacia un lado y mis orejas hicieron lo mismo. — ¿Qué demonios es eso? — Uno de los hombres se encogió de hombros, nadie parecía saberlo realmente pero solo sabían una cosa. Alguien la había llevado hasta allí asegurando que aquella cosa tenía el sabor más asqueroso que podía encontrarse en todos los mares. Entrecerré los ojos, miré la fruta y después las monedas

— Ahhh. — Una sonrisa comenzó lentamente a aparecer en mi rostro. — Ya entiendo por dónde va esto. — La sonrisa terminó de extenderse por mi rostro mientras observaba aquella fruta extraña en el centro de la mesa. — ¡VAMOS, VAMOS! ¡PONGAN SU DINERO SOBRE LA MESA! —Comencé a hacer gestos con ambas manos para que soltaran las monedas de una vez. — ¡Nada de hablar tanto ahora! Hace un momento estaban muy seguros de que nadie aquí tendría los huevos para comerse esa cosa, ¿no? ¡Pues aquí tienen un voluntario! — Saqué mis propios berries y los dejé caer sobre la mesa. — ¡Les apuesto a todos los que quieran participar que puedo comerme esa fruta DE UN SOLO BOCADO! — Señalé la fruta. — Me da exactamente igual lo mal que sepa. Puede saber a pescado podrido, alquitrán caliente, calcetines mojados o a la comida que sirven en los calabozos de Briss. ¡Una fruta sigue siendo una fruta! — Me crucé de brazos con absoluta confianza mientras esperaba que comenzaran a aparecer las apuestas.

— ¡Pero después no quiero escuchar excusas! Nada de Roger tiene la boca demasiado grande, Roger es un mink, Roger seguramente lleva toda la vida entrenando para comer frutas asquerosas. ¡Las condiciones están claras! — Levanté un dedo. — Un bocado.— levanté un segundo dedo entonces — La fruta entera.— y al final un tercer dedo. — Y sin escupirla. — Miré alrededor de la mesa. — ¿Quién entra? — El sonido de los berries comenzó a responder por ellos. — ¡ESO! ¡AHORA ESTAMOS HABLANDO! — Mis orejas se levantaron de inmediato mientras veía crecer el pequeño montón de dinero. — ¡Tú también! ¡No escondas la mano ahora! ¡Hace treinta segundos estabas diciendo que nadie podía hacerlo! ¡Pon dinero detrás de tus palabras! — Cada nueva moneda parecía emocionarme todavía más, hasta que finalmente extendí la mano hacia aquella fruta. La levanté y pesaba más de lo que esperaba. La giré varias veces entre mis dedos, observando aquellos extraños dibujos que recorrían su superficie. — Ahora que la veo de cerca. — La acerqué a la nariz y la olí, mi expresión cambió ligeramente. — esto definitivamente no parece comida. — Hubo algunas risas alrededor y giré inmediatamente hacia ellos buscando mantener mi hombría. — ¡EH! ¡QUE NO PAREZCA COMIDA NO SIGNIFICA QUE NO SEA COMIDA! — Volví a observarla.

Una persona sensata quizá habría preguntado de dónde había salido, qué clase de fruta era, por qué tenía aquellos patrones tan extraños o por qué nadie de toda la taberna parecía reconocerla, pero yo ya había apostado y yo podía cometer muchas estupideces, pero retirarme de una apuesta no estaba entre ellas. Levanté la fruta frente a todos. — ¡CABALLEROS! ¡Sean testigos porque están a punto de contemplar cómo este servidor consigue el dinero para financiar su consumo de zanahorias durante las próximas semanas! — Abrí la boca pero entonces me detuve. — Ah, y si muero envenenado, alguien asegúrese de decir que fue culpa del Gobierno Mundial. — Solté una carcajada y volví a abrir la boca esta vez de verdad.

Sin pensarlo más, abrí la boca todo lo que pude y metí aquella condenada fruta de un solo bocado. Al principio sentí únicamente la pulpa aplastándose entre mis dientes, después llegó el sabor, mis ojos se abrieron como platos y mis orejas se quedaron completamente rígidas. — ¡MMMMMMHHHH! — Aquello era repugnante. No sabía a fruta. Ni siquiera sabía a algo que alguna vez hubiera estado vivo. Era como masticar pescado podrido cubierto de alquitrán, dejarlo tres semanas bajo el sol y después mezclarlo con agua de alcantarilla, sentí una arcada tras otra e instintivamente llevé ambas manos a mi garganta mientras las lágrimas comenzaban a acumularse en mis ojos, pero había apostado y no iba a escupir. — ¡MMMM... MHHH! — Mastiqué desesperadamente hasta convertir aquella atrocidad en una pasta todavía peor y, reuniendo toda mi fuerza de voluntad, tragué.

Sentí cómo bajaba lentamente por mi garganta, me quedé inmóvil, yo soy blanco pero estaba pálido, con los ojos llorosos y respirando profundamente. — Esa mierda... — levanté un dedo tembloroso. — Esa mierda, sin ninguna exageración, fue la cosa más asquerosa que he comido en toda mi vida.— Entonces extendí la mano hacia las monedas. — Pero gané. Páguenme. —

Importante


Mensajes en este tema
Una apuesta muy asquerosa [FIC] - por Roger Rabbit - 20-08-2026, 04:00 AM
RE: Una apuesta muy asquerosa [FIC] - por PX-2 - 20-08-2026, 03:38 PM

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