19-08-2026, 08:41 AM
El Día es el 03 de Primavera del Año 18
06:00 AM Algún lugar de la Costa, Reino de Skypea
Temprano como nunca había recibido un pedido. Uno bastante peculiar, la reparación de un barco ajeno, quien le había solicitado el trabajo era una persona como ella que había asistido a los grandes juegos de Skypea. Estos juegos a opinión de la caótica Maki, valían completamente el sacrificar daños en sus barcos, muchos mástiles, proas, y algunos timones resultaban hechos pedazos los sistemas de guía, los mascarones, incluso los soportes de velas. Primer paso, evaluación. Era lo más difícil, había daños secretos, bajo cubierta, entre las tablas de las bodegas o incluso unas mas cubiertas por otras o la misma pintura.
—mmm… como es que se llamaba este precioso? Rompecadenas?, es un nombre excelente para estos cerdos comunistas perro flaco… en fin trabajo es trabajo.— Maki primero plasmo en un documento el barco, medidas, dimensiones finales, quizás aluna pintura diferente… he? No no no… Maki apégate al jodido plano. Se dijo a si misma antes de seguir con la faena que le habían encargado.
Lo Primero es encontrar la madera adecuada, la elegida, roble, pesado y seco y resistente. Una madera fácil de trabajar y extremadamente duradera, reviso cada parte del barco y con premura, clavos y mucha atención comenzó a tararear una música alegre, demasiado alegre a pesar de los acontecimientos que paso en las competencias de Skypea, una ciudad hermosa, capaz de encantar a cualquiera que se quedase un día. Ella… pensaba en la gente que conoció en la isla celeste. Pensó en que vio a antiguos camaradas… le dio un mazazo a un clavo que entro de una vez con mucha potencia en la madera para no soltarse nunca más. Diestra y cada vez más centrada y hábil en su trabajo como carpintera, Maki comenzaba a tomarle el gustillo a reparar y construir cosas de madera y comenzaba a coquetear con el metal.
Cada martilleo la llenaba de sudor, no era tarea fácil tomar algo, bueno hecho mierda, y volverlo a su estado original, eso ella creía firmemente en que era imposible. Pero. Lo intentaba con todas sus fuerzas… la hora avanzaba y era casi el tiempo en que debía almorzar con sus Nakamas. La madera eso si acumulada iba bajando poco a poco. Hasta que finalmente comenzó a dar los últimos detalles… el Rompecadenas. Con una cara nueva parecía que estaba alisto para… epa… faltaba algo demasiado importante. La pintura. Nada era igual sin un poco de pintura, nada lucia sin un buen esmalte. Esta fue la parte mas divertida de todo, Pintar era terapéutico, revivir los colores azules de esa jodida cabeza demoniaca, el rayado intrincado de los costados, cuando llego a los ojos, los pulió, y poniendo sus manos a cada lado del rostro, quiso ver que había ahí mas allá de sus pensamientos. Todos centrados en terminar la faena.
El rompecadenas pronto estuvo listo, como un pez nuevo en el mar. Quien vendría a recoger el trabajo. Obvio el navegante seguro venia. Sino como putas moverían el barco. Maki finalmente vio a una silueta acercarse lentamente a través del muelle. Tenia sus armas listas. Nunca las dejaba. había oído que algunos tontos se atrevían a asaltar a los que andaban solos en Skypea, y aunque este era un lugar Santuario. No descartaba que alguno se pasase de listo.
06:00 AM Algún lugar de la Costa, Reino de Skypea
Temprano como nunca había recibido un pedido. Uno bastante peculiar, la reparación de un barco ajeno, quien le había solicitado el trabajo era una persona como ella que había asistido a los grandes juegos de Skypea. Estos juegos a opinión de la caótica Maki, valían completamente el sacrificar daños en sus barcos, muchos mástiles, proas, y algunos timones resultaban hechos pedazos los sistemas de guía, los mascarones, incluso los soportes de velas. Primer paso, evaluación. Era lo más difícil, había daños secretos, bajo cubierta, entre las tablas de las bodegas o incluso unas mas cubiertas por otras o la misma pintura.
—mmm… como es que se llamaba este precioso? Rompecadenas?, es un nombre excelente para estos cerdos comunistas perro flaco… en fin trabajo es trabajo.— Maki primero plasmo en un documento el barco, medidas, dimensiones finales, quizás aluna pintura diferente… he? No no no… Maki apégate al jodido plano. Se dijo a si misma antes de seguir con la faena que le habían encargado.
Lo Primero es encontrar la madera adecuada, la elegida, roble, pesado y seco y resistente. Una madera fácil de trabajar y extremadamente duradera, reviso cada parte del barco y con premura, clavos y mucha atención comenzó a tararear una música alegre, demasiado alegre a pesar de los acontecimientos que paso en las competencias de Skypea, una ciudad hermosa, capaz de encantar a cualquiera que se quedase un día. Ella… pensaba en la gente que conoció en la isla celeste. Pensó en que vio a antiguos camaradas… le dio un mazazo a un clavo que entro de una vez con mucha potencia en la madera para no soltarse nunca más. Diestra y cada vez más centrada y hábil en su trabajo como carpintera, Maki comenzaba a tomarle el gustillo a reparar y construir cosas de madera y comenzaba a coquetear con el metal.
Cada martilleo la llenaba de sudor, no era tarea fácil tomar algo, bueno hecho mierda, y volverlo a su estado original, eso ella creía firmemente en que era imposible. Pero. Lo intentaba con todas sus fuerzas… la hora avanzaba y era casi el tiempo en que debía almorzar con sus Nakamas. La madera eso si acumulada iba bajando poco a poco. Hasta que finalmente comenzó a dar los últimos detalles… el Rompecadenas. Con una cara nueva parecía que estaba alisto para… epa… faltaba algo demasiado importante. La pintura. Nada era igual sin un poco de pintura, nada lucia sin un buen esmalte. Esta fue la parte mas divertida de todo, Pintar era terapéutico, revivir los colores azules de esa jodida cabeza demoniaca, el rayado intrincado de los costados, cuando llego a los ojos, los pulió, y poniendo sus manos a cada lado del rostro, quiso ver que había ahí mas allá de sus pensamientos. Todos centrados en terminar la faena.
El rompecadenas pronto estuvo listo, como un pez nuevo en el mar. Quien vendría a recoger el trabajo. Obvio el navegante seguro venia. Sino como putas moverían el barco. Maki finalmente vio a una silueta acercarse lentamente a través del muelle. Tenia sus armas listas. Nunca las dejaba. había oído que algunos tontos se atrevían a asaltar a los que andaban solos en Skypea, y aunque este era un lugar Santuario. No descartaba que alguno se pasase de listo.
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