19-08-2026, 08:32 AM
Era una noche fría por isla Karate, las calles que por el resto del día eran un jolgorio lleno de lugares con comida exquisita y ambientes familiares por la noche cambiaban abruptamente, se transformaban en interminables pasillo oscuros apenas iluminados por la luz de algún bar de mala muerte, de esos que aun en una isla tan clásica y conservadora como isla Karate existen.
Fue entonces que en uno de esos tantos pasillos me encontraba, tenía relativamente poco que había llegado a la isla, el frío me calaba los huesos... ni siquiera con la borrachera marca Okama que llevaba de haber estado en el "rave salvaje de las locas" me aliviaba el frío, (Nunca he sido de frío, odio el frío, odio... la soledad...) mientras mi cabeza hacia un repaso de cuanto odiaba el frío, yo intentaba convencerme en que debí de haberme quedado un rato más con las chicas...
-Si, si, ya lo sé, pero que más quiero no conozco a nadie más en el mundo y Tor está con las demás locas... me sentía agobiado entre tanta purpurina y buen rollismo, todo demasiado idílico y entre tragos coquetos, que solo te suben el alma al cielo y a la mañana siguiente terminas deseando morirte por la cruda-
En eso me percato y como de costumbre... así es, me había perdido, las calles eran nuevas para mi, sin embargo decidí seguir caminando (Algo bueno he de encontrarme... supongo) fue entonces que mi olfato me dijo que había algo más allá de la superficie... un olor... no me era ajeno... lutharia era una tierra fértil en narcóticos, aunque allá le llamen de forma más coloquial y entendible, para pronto, "Herbolaria"...
-Nyejejeje, con que de noche todos los lugares terminan siendo la misma vaina, interesante...-
Continué mi camino hacia una luz, en el interior se escuchaban algunas viejas canciones piratas de la época de Charlo (MALDITO VIEJO CARCAMAN, ¡COMO LO EXTRAÑO!), siguiendo el sonido y el aroma a marihuana continué mi recorrido, el lugar parecía más que una taberna de toda la vida un pozo negro de mala muerte y al frente del pozo de mala muerte tenía a la muerte misma personificada...
Una chica de figura encantadora aunque rapada y con una mirada de pocos amigos, (aunque quizás y solo quizás un alma mal entendida en el fondo) pensé, lentamente entre las sombras me fui acercando mientras la chica seguía farfullando hacia su cigarrillo algunos improperios sobre la calle sobre la ciudad, sus habitantes, mientras sus manos temblaban al temblar.
Confiado en que la chica notaría rápidamente mi presencia, lancé una roca a sus pies, solo para levantarme y erguirme a su costado exclamando galantemente:
-Bella dama sombría es que acaso que la fría y nubífera noche es parte de su atuendo o por que la Luna combina con su mirada zagas y reacia a verme a la cara, sé que no es la forma más adecuada de presentarme, pero soy un buen mozo, aunque un poco sonso, pero no por ello mal esposo, es que acaso su cigarrillo tiene una mejor conversación que un servidor o por que le lanza tantas maldiciones a la clara y dulce mano del destino que nos acaba de reunir?-
Dije mientras guardaba una distancia pertinente aunque no ausente para no generar incomodidad, pero mantener un contacto a los ojos particular entre la dama y yo.
Fue entonces que en uno de esos tantos pasillos me encontraba, tenía relativamente poco que había llegado a la isla, el frío me calaba los huesos... ni siquiera con la borrachera marca Okama que llevaba de haber estado en el "rave salvaje de las locas" me aliviaba el frío, (Nunca he sido de frío, odio el frío, odio... la soledad...) mientras mi cabeza hacia un repaso de cuanto odiaba el frío, yo intentaba convencerme en que debí de haberme quedado un rato más con las chicas...
-Si, si, ya lo sé, pero que más quiero no conozco a nadie más en el mundo y Tor está con las demás locas... me sentía agobiado entre tanta purpurina y buen rollismo, todo demasiado idílico y entre tragos coquetos, que solo te suben el alma al cielo y a la mañana siguiente terminas deseando morirte por la cruda-
En eso me percato y como de costumbre... así es, me había perdido, las calles eran nuevas para mi, sin embargo decidí seguir caminando (Algo bueno he de encontrarme... supongo) fue entonces que mi olfato me dijo que había algo más allá de la superficie... un olor... no me era ajeno... lutharia era una tierra fértil en narcóticos, aunque allá le llamen de forma más coloquial y entendible, para pronto, "Herbolaria"...
-Nyejejeje, con que de noche todos los lugares terminan siendo la misma vaina, interesante...-
Continué mi camino hacia una luz, en el interior se escuchaban algunas viejas canciones piratas de la época de Charlo (MALDITO VIEJO CARCAMAN, ¡COMO LO EXTRAÑO!), siguiendo el sonido y el aroma a marihuana continué mi recorrido, el lugar parecía más que una taberna de toda la vida un pozo negro de mala muerte y al frente del pozo de mala muerte tenía a la muerte misma personificada...
Una chica de figura encantadora aunque rapada y con una mirada de pocos amigos, (aunque quizás y solo quizás un alma mal entendida en el fondo) pensé, lentamente entre las sombras me fui acercando mientras la chica seguía farfullando hacia su cigarrillo algunos improperios sobre la calle sobre la ciudad, sus habitantes, mientras sus manos temblaban al temblar.
Confiado en que la chica notaría rápidamente mi presencia, lancé una roca a sus pies, solo para levantarme y erguirme a su costado exclamando galantemente:
-Bella dama sombría es que acaso que la fría y nubífera noche es parte de su atuendo o por que la Luna combina con su mirada zagas y reacia a verme a la cara, sé que no es la forma más adecuada de presentarme, pero soy un buen mozo, aunque un poco sonso, pero no por ello mal esposo, es que acaso su cigarrillo tiene una mejor conversación que un servidor o por que le lanza tantas maldiciones a la clara y dulce mano del destino que nos acaba de reunir?-
Dije mientras guardaba una distancia pertinente aunque no ausente para no generar incomodidad, pero mantener un contacto a los ojos particular entre la dama y yo.
CONTINUARÁ...
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Vesper_Nero
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