¡Sigue el camino de baldosas azules... azules como los marines! :: PR
#5
Narrador / María Merlot

MUSIQUITA



Siguiendo el camino.
Cuatros individuos.
La pradera se volvía multicolor.
El cielo subía y bajaba.
¡Qué mundo más raro!

El cuarteto iba andando. Diciendo lo que quería conseguir. El León valentía. El Tomate de Hojalata un corazón. El Príncipe Espantapájaros un cerebro. La joven despertar… ¡Lo que sea que significara eso! A lo lejos, dónde finalizaban las baldosas de color azul marine, se alzaba un castillo muy dulce. ¡Algodones de Azucares! Si, estaba lleno de estos... de muchos colores. Yeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeheiiiiiiii chilló la mujer soltando a sus amigos y corriendo hasta la entrada. Le encantaba ese dulce, no tanto por el sabor sino porque le recordaba a su amado Hyakinthos, el mejor hombre del planeta azul. Su salvador. Su amigo. Su confidente. Su todo.

Las puertas de caramelo se abrieron, dejando pasar al grupo singular. Todos admiraban la arquitectura que parecía sacada del más increíble pastelero. El León, a pesar de su cobardía, intento lamer una columna. Sabe muy rico. Les indicó, haciendo que todos soltaran una carcajada por tal acción. Luego de andar por el lugar, llegaron a una recamara muy grande. ¡BIENVENIDOS! La voz de antes retumbo en las paredes de azúcar cristalizada. Lo lograste María Merlot, seguiste el camino azul marine. ¿Trajiste alguno para mi huerto? Ante la pregunta, la mestiza dudo. No. Respondió con honestidad. ¿Por qué llevaría un marine a su huerto? No importa, lo importante es que llegaste. ¿A quienes trajiste contigo? Cotilló la voz. A mis nuevos amigos, ellos también tienen un deseo que cumplir. Príncipe Espantapájaros quiere un cerebro que le permita soltar los aros. Tomate de Hojalata quiere un corazón que le impida odiar. León quiere ser valiente. Y yo, bueno, yo quiero ver a mis nakamas otra vez… explicó callándose abruptamente, el dolor en la panza estaba aun más insoportable. Y si pudieras darme un analgésico, lo agradecería muchísimo. No aguanto el dolor. Otra vez su ceño se fruncía.

Latido.
Pitido.
Dolor.

¡Duele! Mucho. Musitó soltando la cesta y llevando ambas manos al estomago mientras se dejaba caer sobre sus piernas. Los amigos se acercaron preocupados. Claro que duele, es lo que te mantiene conectada, Tonta. La voz explicó saliendo de detrás de la cortina. ¿Hermano? Pronunció al ver al pelinegro que tanto quería, el que quedo atrás en el viaje. No, no soy tu hermano. Solo soy un reflejo de tus deseos María. El príncipe Espantapájaros, El Tomate de Hojalata y el León también lo son. Este castillo. El camino azul marine. Nada existe. Solo estas tu. En el limbo y la soledad. Con dolor y agonía por rechazar lo que el destino te otorgo. Aunque es paradójico porque nunca debiste consumirla en primer lugar. Tu esencia es el mar. No te acerques más a esos demonios. No si deseas volver al oceano.

Señorita. Mire. He separado los aros. El cerebro siempre estuvo aquí, en mi cabeza. Y esta ahí... en la tuya. No lo olvides.

Desapareció.

María. Lo siento latir. ¿Cómo no lo vi antes? Palpita lleno de amor y alegría. Por cada nakama, por cada nueva aventura. No lo olvides.

Desapareció.

¿Soy valiente? ¡Claro que lo soy! Lamí esa columna, y aunque tuve miedo seguí ese camino azul marine hasta llegar aquí. Ser valiente es enfrentar los miedos, superponerse a ellos a pesar de. No lo olvides.

Desapareció.

La joven los vio, uno a uno esfumarse. Y con ellos la puesta en escena también. El castillo. La ropa. Los zapatos. La luz. Oscuridad otra vez… ¡NO! No me dejen sola. Regresen por favor. Tengo miedo. Alguien… quien sea… por favor. Suplicó sollozando, volviendo al vacío inicial y con el dolor insoportable en sobre su ombligo.

No luches, Mari. Siente el dolor. Sucumbe a él. ¿Querías ver a tu padre? Si dejas que gane, lo verás. Esta esperándote. Quiere verte. La voz la sedujo. Ella realmente lo extrañaba. ¿Si dejaba de luchar podría reencontrarse con él nuevamente? Si, lo haría…

Una voz.
Femenina.
Lejana.
Irreconocible.

La mestiza dejó de pensar. Detuvo cualquier acción de ceder a lo que fuera que debía ceder. Porque de pronto una calidez la abrigo. ¡No! No podía ir con su padre aún… no sin antes ver una ultima vez a sus nakamas: Hyakinthos, Maki D. Zennin, Cara Melo, Rochallor, El Flush Royal. No quería separarse de ellos… tenía miedo, los necesitaba… por favor… por favor… alcáncenme.

¡ENTONCES DESPIERTA ATÚN TONTO!




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RE: ¡Sigue el camino de baldosas azules... azules como los marines! :: PR - por Maria Merlot - 19-08-2026, 07:57 AM

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