¡Sigue el camino de baldosas azules... azules como los marines! :: PR
#3
Narrador / María Merlot

MUSIQUITA



¡Con fuerza!

Eso intento.

No lo parece.

No lo ves porque todo esta oscuro.

No lo veo porque no lo estas intentando, carajo.

¿Por qué no regresaban los grillos? Los extrañaba. Ellos solo chillaban, hacían mucho ruido pero jamás hablaban ni la hacían frustrar como la voz que actualmente la acompañaba en el limbo oscuro en el cual se encontraba y no podía salir. Si pudiera llevarse las manos a la cabeza y tirar de su larga cabellera rosada lo haría sin dudar, también morder su labio inferior hasta hacerlo sangrar, justo como su persona favorita del mundo solía hacer y que poco a poco se había vuelto un habito inconsciente en ella… ¡Inconsciente justo como estaba ahora! Aunque sentía que… lo podía lograr. Tal vez la voz tenía razón, no estaba poniendo suficiente de su parte pero… ¿Cómo culparla? Si todo estaba oscuro.

Un pitido empezó a sonar. Suave y aumentando paulatinamente. ¿Qué estaba sucediendo? ¡Cállenlo! Su respiración se agitó, aunque no tuviera pulmones podía sentir el aire desesperado o solo era la desesperanza de la situación. Un golpe. Viento. Un apretón en sus pies. Vueltas, y más vueltas. ¡QUEEEEE ESTABAAAAA PASAAAANDOOOO! Apenas pudo balbucear cuando sintió como si un barco se estrellara contra ella. La oscuridad se volvió una luz cegadora. Poco a poco iba bajando la intensidad hasta que pudo, al fin, ver algo… ¡Sus manos! Le siguieron sus brazos y piernas. Toco su cabeza, la cabellera seguía igual de larga. Estaba desnuda, no le importaba porque podía verse al fin, aunque estaba en una especie de habitación blanca, impoluta, le recordó a un malvavisco. Llevo las manos a su pecho, los apretó, seguían siendo del tamaño perfecto. Miró abajo nuevamente, algo apretaba sus pies. ¡Unas zapatillas de tacón de color rosado brillante y llenas de purpurinas plateadas! Y en su cabello dos lazos verdes como iguana. De la nada apareció un vestido a cuadros azules, y en su mano una cesta… ¿Eh? Empezó a caer, la falda se levanto dejando a la vista su ropa interior. ¿Qué esta pasando? gritó esperando obtener una respuesta pero llegó con forma de… suelo.

¿Dolió?

No, no dolió nada. Solo dolía su estómago. Se levantó del suelo, un césped muy verde. Miró a su alrededor. Un paisaje muy… de pradera. Cielo azul, nubes blancas. Se estiró y limpió. Cotillo dentro de la cesta. Vacía. Inclinó la cabeza. Estaba muy confundida.

Sigue el camino de baldosas azules… azules como los marines, si ves alguno envíalo a mi huerto. Si quieres despertar, llega hasta el final. Te estaré esperando. No puedo hacer más por ti, hermana. Sigue el camino, no te desvíes. Ellos te están esperando. No los hagas preocupar más. O si, hazlos preocupar así te aprecian aún más.

La voz de antes resonó de algún lado. María giró sobre su propio eje buscando al dueño de la misma y mientras lo hacia todo le dio vueltas. El cielo se vino abajo, la tierra se elevo. Y una manada de cebras aladas y con rayas multicolores pasaron a su lado, hasta pudo jurar que una de ellas le guiño uno de sus orbes, y otra le lanzó desde el hocico un papel, que cuando lo abrió decía: “Anota mi Piruleta Preciosa”.

¿Podía regresar a la oscuridad?



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RE: ¡Sigue el camino de baldosas azules... azules como los marines! :: PR - por Maria Merlot - 19-08-2026, 05:36 AM

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