18-08-2026, 08:15 PM
El mink parecía que había mordido el anzuelo. Apareció bailando como si se creyese un danzarín profesional o algo por el estilo, y cargaba en su hombro a una de las chicas. Pudo ver su rostro inconsciente un poco de refilón, gracias a su aguda vista, y vio que era la hermana del muchachillo que había buscado su ayuda. Mientras bajaba como estúpido, le daba la bienvenida a su castillo, insultándolo, o eso se pensaba el mink. Soltando una bocanada de humo, sonrió sarcásticamente y le dijo:
-Gracias por la bienvenida, Vizconde Furro... Venimos a exterminar una plaga de alimañas, y como voy a gozar cuando estos maricas te den bien por el culo....
La vena de la sien de Kisuke se hinchaba ante la rabia y frustración de aquella imagen, y apretó con fuerza la empuñadura de Yamigiri, con su mano izquierda, mientras con la derecha desenvainaba a Onikiba. Aquel hijo de la gran puta iba a pagar muy caro por todo lo que había hecho, pero no debía dejar que la rabia le controlase o su espada se vería afectada, tenía que controlar sus emociones. Miró con infinito asco al mink, mientras este descendía la escalera y cuando terminó de bajarla, lanzó a la muchacha hacia un costado.
"Hijo de perra... bueno, leona, pero bien perra..."
Haciendo uso del hollín del susu no jigoku levantó una nube de hollín que recibió el cuerpo de la joven y la dejó en el suelo suavemente, a los veinte metros que la había lanzado el mink. Le lanzó una mirada fría al anfitrión de aquella macabra fiesta, mientras este le invitaba a hacer el primer movimiento. Kisuke había peleado, y muchas veces, aunque fuera el mismo, con un mink, por lo que no iba a ser tan imprudente de saltar a la carga sin pensar como había hecho con el hombre-reloj. Era perfectamente de la velocidad y agilidad de los minks, por lo que, ajustando su kenbunshoku medio a diez metros, y con las espadas desenvainadas, se preparó en posición de guardia puesto de perfil mirando al mink con Yamigiri delante y Onikiba hacia atrás.
-Es de buena educación que el anfitrión abra el banquete, pero en esta ocasión, aceptaré su invitacion... Susu no koromo...
Una nube de hollín empezó a brotar y cubrir las hojas de sus katanas con un mantillo negro, mientras las imbuía también en haki de armamento. Sin pensárselo dos veces, se abalanzó comenzando a girar con el filo de las katanas en posición horizontal, a la altura de sus muslos, puesto que el mink medía como cuatro metros.
-Nitoryuu: Kurage no hitokuchi...
Tras el ataque retrocedió de un salto cinco metros, y se mantuvo con la guardia en alto, con ambas espadas listas para el combate.
-Gracias por la bienvenida, Vizconde Furro... Venimos a exterminar una plaga de alimañas, y como voy a gozar cuando estos maricas te den bien por el culo....
La vena de la sien de Kisuke se hinchaba ante la rabia y frustración de aquella imagen, y apretó con fuerza la empuñadura de Yamigiri, con su mano izquierda, mientras con la derecha desenvainaba a Onikiba. Aquel hijo de la gran puta iba a pagar muy caro por todo lo que había hecho, pero no debía dejar que la rabia le controlase o su espada se vería afectada, tenía que controlar sus emociones. Miró con infinito asco al mink, mientras este descendía la escalera y cuando terminó de bajarla, lanzó a la muchacha hacia un costado.
"Hijo de perra... bueno, leona, pero bien perra..."
Haciendo uso del hollín del susu no jigoku levantó una nube de hollín que recibió el cuerpo de la joven y la dejó en el suelo suavemente, a los veinte metros que la había lanzado el mink. Le lanzó una mirada fría al anfitrión de aquella macabra fiesta, mientras este le invitaba a hacer el primer movimiento. Kisuke había peleado, y muchas veces, aunque fuera el mismo, con un mink, por lo que no iba a ser tan imprudente de saltar a la carga sin pensar como había hecho con el hombre-reloj. Era perfectamente de la velocidad y agilidad de los minks, por lo que, ajustando su kenbunshoku medio a diez metros, y con las espadas desenvainadas, se preparó en posición de guardia puesto de perfil mirando al mink con Yamigiri delante y Onikiba hacia atrás.
-Es de buena educación que el anfitrión abra el banquete, pero en esta ocasión, aceptaré su invitacion... Susu no koromo...
Una nube de hollín empezó a brotar y cubrir las hojas de sus katanas con un mantillo negro, mientras las imbuía también en haki de armamento. Sin pensárselo dos veces, se abalanzó comenzando a girar con el filo de las katanas en posición horizontal, a la altura de sus muslos, puesto que el mink medía como cuatro metros.
-Nitoryuu: Kurage no hitokuchi...
Tras el ataque retrocedió de un salto cinco metros, y se mantuvo con la guardia en alto, con ambas espadas listas para el combate.
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