[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI)
#19
[personajeinvalido=3941]

Desearía hablar más con su amado, pero por el momento lo mejor era esperar un poco más, al menos hasta encontrarse en privado con quien debiera encontrarse. Eso era total y completamente inesperado, nunca recordó que Tezca le mencionara nunca que hubiera preferido un cambio de sexo. ¿Era malo? No realmente, pero sí hubiera querido tener más tiempo para asimilarlo. Se frotó la frente, calmándose una vez más. Que confiara... Respiró, elevando la mirada hacia los ojos de Tezca, dejando salir un suspiro.

—Seguirás siendo el mismo, confío en ti.

Vio el contrato que le extendía Akira, dejando a Tezca por un momento, siendo que había interrumpido ya su paz. Descendió la mirada hacia la hoja, con intenciones de revisar que todo estuviera correcto, revisando el nombre, la divisón... Todo estaba correcto, incluso poniendo el nombre de Enji como aval. —Bien, todo está correcto, señor Akira... O bueno, futura señorita Akira.

Elevó sus dos manos, de nuevo, juntándolas, con las palmas extendidas hacia abajo. Al igual que con el préstamo anterior, de entre sus brazos comenzó a emerger un saco más grande que el entregado a Kibai, saliendo de su propio cuerpo, con el símbolo de tres Berries en él. Lo atrapó al vuelo, entregándoselo al rubio Marine para que así lo tuviera en su completa disponibilidad.

—Allí tiene, diez millones exactos. Puede contarlos si necesita verificarlo.

Una vez finalizado, trató de repetir el proceso, esta vez para Tezca, pero fue interrumpido. Algo que lo dejó en shock, atónito, parpadeando repetidamente preguntándose si realmente el Marine acabara de lanzarle una lluvia de besos, o solo había sido su imaginación. Nunca había imaginado algo así a menos que fuera en el calor de una cama, o con el propio Tezca, así que imposible. Es más, sus palabras solo confirmaron que estaba en lo correcto. —¡O-oye! ¡No te lo estaba pidiendo a-...! — Qué va, era inútil, ya se había ido. En serio, ¿cómo...? ¿Cómo había acabado de esta forma? Miró a Tezca, dudaba que confundiera las cosas, ¿verdad?

¿VERDAD?

"Claro que iba a estar molesto..."

Ah, sus cejas estaban fruncidas... Ahora, esa sonrisa, más que paz le dio un cierto miedo y sus palabras fueron directamente a la yugular. —No escucha, te juro que no es así. Ese loco lo hizo porque le dio la gana. — Bueno, mejor si contaba solo dos que toda esa lluvia, porque ya ni había contado cuántos habían sido, prefería no hacerlo. —Es la primera vez que me pasa en este trabajo, y más con un Marine, lo prometo. — Ahora hasta a él le sonaba a excusa, aunque no estaba mintiendo. Se sintió nervioso de repente, tomando la hoja de Tezca, solo revisando el nombre y la firma en su caso. Guardó los nuevos contratos en el bolsillo de nuevo, haciendo de nuevo el ejercicio de utilizar su Akuma, retirando otro saco exactamente igual al anterior. El saco era pesado y, de todos modos, se lo entregó a Tezca para que pudiera tenerlo con la seguridad, aunque podría ofrecerse a cargarlo él mismo por él. No quiso que se enfadara con él, después de su reencuentro.

Por fortuna su mano parecía estar lista para tomarlo. Sonrió con calidez, más calmado. —Te acompañaría hasta el fin del mundo, ya lo sabes. Y más en algo tan importante como esto, mi amor. — Apretó su mano, en un intento de calmarlo a él y a sí mismo. Era la segunda vez que se encontraba en la arena, pero no para combatir, sino por un cambio inesperado. Respiró profundo, mirando de reojo a Tezca, quien parecía sumido en sus pensamientos. ¿Qué tanto le duraría el enfado? Quiso hablar pero... ¿y si empeoraba las cosas? A veces no sabía cómo sacar un tema sin sentir que lo forzaba. 

Lo vio voltearse, viéndolo. Abrió los labios para preguntar algo, pero fue cuando sintió sus labios contra los propios. Sus nervios se calmaron de un plumazo, como si nunca hubieran existido. Lo abrazó, atrayéndolo, solo queriendo disfrutar un poco más. Era su último beso con ese cuerpo, tenía que aprovecharlo al máximo. Qué lástima no poder prolongarlo tanto como le fuera posible. Escucharlo lo hizo sonreír de vuelta, con calidez, y elevó su mano hasta la cabeza ajena, en un toque suave y cariñoso. —Gracias por tu gran benevolencia, Tezca Norova.

Lo observó, separándole la mano. Quiso acercarse a su lado, posicionarse a su lado, pero obviamente no quería tener un accidente. Respiró profundamente, dejándolo ir... pero lo frenó a medio camino, sosteniendo su brazo. —Tezca... Si te vas a cambiar de sexo ehh... — Lo miró, contemplando su ropa, con su pecho al descubierto. Negó con la cabeza, como si fuera a permitir que otras personas pudieran ver el nuevo cuerpo. No. Él iba a ser el primero. Oh, en efecto, los celos estaban haciendo su función, pero no podía permitirlo. Nah-ha. Ni de broma. Bajo ninguna circunstancia. ¿Qué ojos podrían estar contemplando desde las gradas? Uno de los simios además parecía muy interesado en mujeres por lo que había hecho en su presentación para los Akumas. —Espera un momento, solo un momento, ¿de acuerdo? — Sin avisar, se retiró el abrigo de su traje, vaciando los bolsillos para evitar bultos o incomodidad innecesaria, guardando así las cosas para sí mismo, y acomodó la prenda en el rubio de gafas. —Ponte esto. Solo... por seguridad y comodidad. No me gustaría que pasara nada con... — Señaló, con la mirada, el pecho ajeno. —No sé si terminarás con senos pequeños o grandes, pero es mejor ser discreto delante de tantas personas. ¿Me harás el favor? — Elevó la mirada, esta vez plantando un beso en la frente del rubio, en señal de respeto, para así elevar su zurda y acariciar su cabeza dulce con rostro calmado.

—Todo saldrá bien.

Lo cuidaría hasta el fin del mundo de ser necesario, incluso si sabía que no necesitaba esas palabras, solo quiso decirlas. Abrochó con cuidado los botones del traje, sabía que el rubio podía, pero quería alargar un poco más el momento, solo un poco más para, de este modo, despedirse silenciosamente del Tezca Norova que había conocido, en su versión masculina. No le molestaba, hombre, mujer... Tezca seguiría siendo Tezca. No había ninguno más en el mundo. Lo soltó una vez terminó de abrochar el último botón, viéndolo caminar hasta Cariños Carlos, acercándose, pero manteniendo una distancia prudente en su caso. Respiró hondo, pensando en que, esta vez, le tocaría hacer una nueva cita, ir de compras juntos. Tenía ganas de ver cómo quedaría con ropa nueva. ¿Aceptaría usar vestidos? No, mejor más adelante, eso ya lo disfrutaría cuando se diera su momento. Extendió su Kenbunshoku unos cuarenta metros, solo para ver si, de paso, el aura de Tezca iba a tener algún tipo de cambio, si era así, fuera cual fuere, estaba seguro de que sería tan hermoso como de hermosa iba a ser su nuevo cuerpo.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - por Onizuka Jin - 18-08-2026, 04:12 AM

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