Una llegada salvaje [Presente relativo]
#21
Con todos un poco más calmados, Nadja intentó pensar fríamente. Las avispas no volverían a atacarles, al menos no de momento, pero la estancia en la isla de repente se transformó en una cuenta contrarreloj. El den den mushi de su bolsillo empezó a sonar, lo descolgó y al otro lado de la caracola recibió la voz de Don Bambú, que remarcaba lo que parecía ya una evidencia. — Estamos bien, pero sí, lo que sea que nos han inyectado esas avispas nos ha debilitado, bastante... — Respondió, observando como Enma no controlaba bien el poder de su fruta y cómo a Kovashi le costaba más tiempo de lo normal crear sus cubos.

Tanto Don Bambú como el Shimatsu dieron la idea de refugiarse en algún lado, el peliblanco concretó alguna cueva, lo que sea mientras no fuera en aquel barco, la verdad es que ahora mismo no era un lugar muy seguro. Habló por el den den mushi, para asegurarse de que Bambú también escuchaba la conversación, al parecer no estaba seguro de poder volver a subir al barco de un salto debido a su debilitada situación. — Harremos lo que dise Kovashi, encontrrarr algún rrefugio, y como ha dicho Enma, seguirr juntos. El plan de separrarrse... tendrremos que aplasarrlo de momento. — Dijo con todo el dolor de su corazón, mientras su mirada se fijaba de reojo en el torso desnudo de Kovashi. Madre mía. ¿Estaría empezando a subirle la fiebre?

Colgó el den den y volvió a guardarlo en el bolsillo de su pistolera. Su cuerpo también se sentía extraño, si intentaba transformarse usando su fruta, tenía la sensación de que tardaría mucho más tiempo en terminar el cambio de forma. Menuda molestia. Se encendió un cigarro. Lo más extraño de todo era que según las palabras de Enma, la medicina no surtía efecto contra el veneno de esas avispas... Nadja se fiaba de su conocimiento, al fin y al cabo era médico y uno bastante bueno. Dio una calada. El Grand Line nunca dejaba de sorprender a uno. Se acercó al lateral del barco, se subió a las redes que enganchaban la barandilla con el palo mayor y aprovechó la altura para dar un salto hasta la playa. Aterrizó sobre la arena sin demasiada complicación, estaba alto, pero no se hizo más daño del que ya sentía. Allí se encontró con Panda, delante de ella. Dio otra calada. — Prrimerro casadorres, ahorra avispas... No sé qué prrefierro, la verrdad. — Bromeó un poco mientras comenzaba a caminar hacia él.
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RE: Una llegada salvaje [Presente relativo] - por Nadja Alexeyeva - 09-12-2023, 01:20 AM

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