12-08-2026, 01:49 PM
Leyenda (Guía de color)
Ashura interceptó la preciada daga que le lancé valiéndose de sus poderes humeantes. Era tal y como esperaba, pues sabía perfectamente que moverse no era para nada lo suyo. Comenzó a admirar aquella preciosidad, fruto de mis geniales ideas y las hábiles manos del horrendo Rapax. Conseguir los materiales necesarios para fabricarla fue una completa tortura. No recordaba los detalles, pero sí que fue un suplicio que no tenía ganas de volver a repetir. Por eso, para la próxima, le pediría a mi amigo el demonio de los malos humos que los recogiera por mí, aunque tuviera que encargarme de la forja con mis propias manos. Esperaba que no pasara una eternidad antes de eso, porque la forja que instalamos en el Niebla de Guerra hace tanto tiempo llevaba demasiado en desuso y ya empezaba a oler y todo.
Tras pararse un ratito a admirar ese maravilloso arma (y mejor carta), Ashura decidió cumplir mi petición, utilizando su haki de armadura (o Busoshoku haki) para teñir aquella pequeña maravilla de color azabache. Esta vez, estaba centrado en aquel suceso con todos mis sentidos, y con más todavía que mis sentidos. Miraba con atención cómo su aura se movía, repitiendo el proceso que me había explicado unos minutos atrás.
Valiéndome de la referencia visual, o tal vez era mejor llamarla espiritual, traté de imitar sus acciones, cerrando mi ojo derecho en el proceso, como si el hecho de no mirar fuera a afectar el resultado de la operación. Tras hacer fluir mi haki y contenerlo, abrí lentamente mi ojo derecho. Una sonrisa se dibujó en mi rostro, al ver el color en el que se había tornado el papel. No pude evitar sorprenderme al ver que no solo aquel trozo de papel se había tornado negro, si no que también lo había hecho mi brazo derecho al completo - Bueno, supongo que esto será cosa de ir practicando, espero - murmuré, levantando la mirada hacia el demonio. Tal y como él había hecho anteriormente, lancé el trozo de papel en su dirección, de forma que pasara a escasos milímetros de su oreja para terminar clavándose en la pared
- ¿Bueno, pues no ha sido tan difícil, no te parece? IS IS IS IS IS - pregunté, sonriendo - ¿Necesitas algo más o puedo ir a prepararme para ese viaje que no tengo para nada ganas de hacer pero que me va a tocar hacer porque no hay nadie más que pueda hacer?
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